Amazon, despidos y la promesa de la IA: ¿Realmente está la inteligencia artificial reemplazando empleos?
Miles de despidos atribuidos a la inteligencia artificial han sacudido Amazon y otras grandes tecnológicas. Pero, ¿es realmente esta tecnología la culpable o solo una narrativa conveniente?
Por años hemos escuchado que la inteligencia artificial (IA) transformará nuestro mundo laboral. Pero detrás de las cifras y promesas, ¿realmente está quitando empleos o es un pretexto para recortes masivos?
La sacudida laboral en Amazon
En un movimiento que ha causado impacto en el ecosistema tecnológico global, Amazon anunció recientemente el despido de más de 21,000 trabajadores, combinando 16,000 empleos corporativos con 5,000 trabajadores del sector minorista, principalmente debido al cierre de la mayoría de sus tiendas Amazon Fresh y Amazon Go.
Lo que ha llamado la atención en este caso es la narrativa elegida por la compañía: una reestructuración estratégica basada en la adopción masiva de inteligencia artificial. ¿Pero qué tan cierta es esta afirmación?
El rol de la IA según Amazon
Andy Jassy, CEO de Amazon, ha sido claro en su mensaje: el futuro de la empresa pasa por avanzar en el uso de la IA en todos sus procesos. En palabras del propio Jassy dirigidas a los empleados en junio del año pasado:
“Sean curiosos acerca de la IA, edúquense, asistan a talleres, participen en entrenamientos, experimenten con IA cada vez que puedan.”
Pero no todos los afectados ven el vínculo entre IA y despidos de forma tan directa.
El caso de N. Lee Plumb, símbolo de la contradicción
Uno de los despedidos más vocales ha sido N. Lee Plumb, antiguo jefe de “Impulso IA” en el equipo de compensaciones de Amazon. Paradójicamente, era uno de los principales usuarios del sistema de codificación con IA de Amazon, llamado Kiro —al punto que estaba entre los cinco usuarios más activos en toda la empresa.
Aun así, perdió su trabajo. En sus propias palabras:
“Si no usabas las herramientas, te cuestionaban. Yo las usaba al máximo, logrando hitos importantes. Pero igual me despidieron.”
Esta experiencia abre una interrogante crítica: ¿La IA fue la culpable o solo una excusa?
Una tendencia global: la IA como discurso para recortar
Amazon no es el único actor en este guion. Empresas como Pinterest, Dow, Expedia y Meta han usado recientemente el mismo argumento: despidos como resultado de la eficiencia lograda gracias a la IA.
- Dow eliminó 4,500 empleos atribuidos a un plan basado en IA y automatización.
- Pinterest redujo el 15% de su plantilla bajo una estrategia de “reestructuración organizacional orientada a IA”.
- Expedia despidió a 162 trabajadores, incluyendo científicos de datos y perfiles ligados a IA.
- Meta anunció que en 2026 la IA “cambiará radicalmente la forma en que trabajamos”.
¿Una verdadera revolución o solo relaciones públicas?
Para muchos economistas, recurrir a la IA como causa de recortes es más una estrategia narrativa que una realidad operativa. Karan Girotra, profesor de la Escuela de Negocios de Cornell, es escéptico:
“Cuando reduces nómina, demuestras eficiencia, aumentas el valor en bolsa. Puedes simplemente haber estado sobredimensionado y justificar despidos con una historia basada en IA.”
Y añade un punto crucial:
“Los verdaderos beneficios de productividad por IA todavía recaen en los empleados individuales, no en la organización como un todo.”
Esto sugiere que hasta ahora no hay evidencia convincente de que la IA esté reemplazando empleos de manera sistémica. Más bien, parece que las empresas están alineando sus discursos con lo que Wall Street quiere escuchar.
Datos vs. discurso: lo que dice la evidencia
Un informe reciente de Goldman Sachs sobre lo que llaman el “AI Adoption Tracker” confirmó que, aunque ciertos empleos como marketing, diseño gráfico y atención al cliente podrían ver impactos por IA, hasta enero de 2026 “muy pocos empleados han sido afectados directamente por despidos atribuibles a IA.”
El banco resalta que si bien la narrativa es cada vez más común, los despidos masivos debido a IA aún son casos limitados.
¿Y el factor pandemia?
Otra línea poco explorada es la conexión entre estos despidos y la sobrecontratación durante la pandemia de COVID-19. Empresas como Amazon y Meta crecieron agresivamente para cubrir la explosión del comercio electrónico y el entretenimiento digital.
Ahora que la demanda ha bajado, muchos creen que estamos frente a una reversión natural, y no necesariamente una transformación motivada por IA. Girotra añade:
“Estamos viendo el ajuste lógico tras un período excepcional de expansión. La IA, en muchos casos, solo es un justificante.”
La carrera por justificar los despidos ante inversionistas
Atrás de esta narrativa hay algo que no se puede ignorar: la presión por demostrar valor a los inversionistas. En un clima económico volátil, mostrar que una empresa logra “hacer más con menos” es una forma indirecta de subir su valor en bolsa.
La IA, entonces, se transforma en una herramienta doble: funcional a nivel técnico en algunas áreas, pero aún más poderosa como herramienta retórica en presentaciones corporativas.
Los peligros de usar la IA como chivo expiatorio
Esta estrategia conlleva importantes riesgos culturales y económicos:
- Desincentiva a empleados que sí se están capacitando en IA, como el caso de Plumb.
- Genera miedo colectivo injustificado sobre el futuro del trabajo.
- Impide un análisis honesto sobre los cambios reales en productividad generados por IA.
En última instancia, si la narrativa continúa sin una base real, puede generar un efecto boomerang negativo, ya que los inversores comienzan a ver el discurso como estrategia vacía.
¿Qué podemos esperar en los próximos años?
Lo que sí es seguro es que la IA seguirá impactando el trabajo, pero no exclusivamente mediante despidos. También puede ofrecer:
- Mejoras en eficiencia operativa.
- Automatización de tareas repetitivas, liberando tiempo para creatividad.
- Creación de nuevos roles con enfoque técnico: ingenieros de prompts, responsables de ética de IA, etc.
Pero para que esto sea sostenible, tanto empresas como gobiernos deben:
- Fomentar capacitación y reconversión laboral.
- Impulsar transparencia real sobre el rol de la IA en decisiones laborales.
- Evitar usar la tecnología como excusa para decisiones motivadas por otros factores.
Una narrativa que debemos cuestionar
La situación de Amazon representa un laboratorio perfecto para analizar cómo se articula el discurso corporativo en tiempos de cambio tecnológico. Aunque es tentador culpar a la IA de todos los recortes, la realidad es más compleja.
La verdadera pregunta no es si la IA está reemplazando empleos, sino cómo queremos que se integre al tejido laboral. Y para eso, necesitamos menos titulares alarmantes y más conversaciones honestas y políticas responsables.
