Eileen Gu: la reina del freeski que desafía montañas, prejuicios y fronteras culturales

Con solo 22 años, la campeona olímpica compagina su vida como atleta extrema, activista, modelo de alta costura y estudiante de Stanford, mientras desafía críticas por representar a China en vez de EE.UU.

Una atleta, muchas identidades

Cuando hablamos de Eileen Gu, hablamos de una figura verdaderamente única en el panorama del deporte global. A sus 22 años, la medallista olímpica nacida en California ha capturado la atención del mundo no solo por sus logros en el esquí acrobático —incluyendo su histórica triple medalla en los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022—, sino también por su capacidad de romper moldes, estereotipos y barreras culturales.

Gu tomó una decisión que desató amor y vitriolo en partes iguales: competir por China, el país de origen de su madre, a pesar de haber nacido y haberse criado en San Francisco. “Estamos todos arriesgando nuestras vidas aquí”, dijo entre risas refiriéndose al esquí extremo, aunque fácilmente podría aplicar también a su vida entre dos mundos, gestionando una tormenta constante de opiniones encontradas.

Campeona sobre esquís y más allá

Gu es actualmente la mejor esquiadora de estilo libre del mundo, con 20 victorias en la Copa del Mundo de freeski, una hazaña inaudita para alguien de su edad. Se prepara para competir en los próximos Juegos Olímpicos de Invierno de Milán-Cortina 2026 en las tres disciplinas más peligrosas de su deporte: halfpipe, slopestyle y big air.

La fama viene de lo que hago en la pista. Todo lo demás es un bono”, comentó alguna vez. Y vaya que ha sabido canalizar ese bono: es modelo de marcas como Louis Vuitton, Victoria’s Secret y Chanel, ha aparecido en portadas de Vogue, es una influencer con millones de seguidores y, quizás lo más impactante, estudia en Stanford, una de las universidades más prestigiosas del mundo.

Estudiante de física cuántica y relaciones internacionales

En lugar de seguir el camino de muchos jóvenes prodigios que sacrifican educación por el deporte, Gu ha hecho lo contrario. Se ha dado un pequeño “receso estratégico” para enfocarse en el esquí, pero—con tranquilidad—menciona que está estudiando relaciones internacionales y toma clases de física cuántica por diversión.

Es maravilloso aprender cómo funciona el mundo a niveles microscópicos”, dice. Además, se unió al club de ajedrez, un club de lectura, una sororidad y fundó una liga de básquetbol entre atletas de diferentes países en Suiza. Es el epítome del estudiante multidisciplinario, sin dejar de ser una estrella internacional.

China la abraza y el mundo la observa

Desde Beijing 2022, los deportes de nieve en China han despegado de forma fenomenal. Según un informe del gobierno chino, más de 313 millones de personas en el país han participado en deportes de nieve desde los Juegos, una cifra que equivale a casi toda la población de Estados Unidos.

Gu reconoce este crecimiento con entusiasmo: “Desde un niño de 3 años hasta un atleta profesional, todos pueden disfrutar del esquí. Eso es realmente especial para mí”. Ha contribuido en iniciativas como la construcción de colinas de esquí gratuitas en regiones rurales de China.

Críticas por su decisión de representar a China

Algunos dicen que no soy lo suficientemente china, otros que traicioné a EE.UU.”, reflexiona sobre la lluvia de críticas que ha recibido por su determinación. Eileen Gu suele adoptar una postura estoica frente a los ataques, incluso algunos con tintes racistas o xenófobos. “Deseo que esas personas usen esa energía para mejorar el mundo en lugar de dirigirla contra mí”.

En un mundo cada vez más polarizado, su figura se convierte en un caso de estudio sobre identidad, pertenencia y globalización. Su historia invita a reflexionar: ¿puede una persona tener múltiples patrias en el corazón? ¿Debe una atleta ser vocera política involuntaria solo por elegir una bandera?

Una celebridad con propósito

A diferencia de otros atletas, Gu no se siente abrumada por la fama. Es más, la utiliza como plataforma para hablar de salud mental, superar obstáculos y conectar con jóvenes. Publica reflexiones escritas de su puño y letra en redes sociales. “Quiero que la gente lea y se sienta afectada de manera genuina”, afirma.

Figura recurrente en desfiles de alta costura en París, Milán, Barcelona y Shanghai, Gu representa una nueva generación de celebridades que rompen el molde: deportistas que también son artistas, académicos y activistas.

Shaun White: “Tiene el paquete completo”

El legendario snowboarder Shaun White, triple oro olímpico, comentó sobre Gu: “Ella tiene el lado competitivo, la moda, Stanford... es una de esas figuras de una generación que lo tiene todo”.

Y hay razones para creer que su historia apenas comienza. Totalmente recuperada de una conmoción cerebral que sufrió en 2024 (que incluso provocó convulsiones), Eileen ha vuelto más fuerte que nunca, ganando competencias como la Slopestyle en Laax, Suiza —un referente en el circuito de esquí extremo.

Más allá de la nieve, el futuro

Mientras se prepara para otros intentos de subir al podio olímpico en 2026, el mundo la observa. Algunos con admiración, otros con escepticismo. Pero ella camina —o mejor dicho, esquía— su propio camino. “No puedo ser perfecta para todos. Lo acepto y sigo adelante”.

Símbolo de integración, inteligencia y determinación, Eileen Gu representa el futuro: audaz, híbrido, empático y multidimensional.

“El deporte une. Lo he vivido en carne propia. Lo creo de verdad”.

¿El próximo capítulo? Con medallas olímpicas, portadas de revistas, estudios de física cuántica y diplomacia cultural en su mochila, lo más probable es que Eileen Gu siga siendo protagonista, no solo en montañas nevadas, sino en cualquier escenario que elija conquistar.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press