Los 76ers y el Caso Paul George: Entre Suspensiones, Lesiones y la Maldición Desde 2001
La debacle de Paul George destapa viejas heridas en Filadelfia: del fallido 'Proceso' a la eterna espera de una nueva era ganadora
Filadelfia, una ciudad con historia, orgullo y pasión por sus equipos, vive otra temporada marcada por la frustración. Los 76ers, una de las franquicias más emblemáticas de la NBA, siguen sin encontrar la luz al final del túnel. Las lesiones de Joel Embiid, los altibajos de Tyrese Maxey y, en especial, la reciente suspensión de Paul George, han puesto en evidencia los demonios que acechan al equipo desde hace más de dos décadas.
¿Qué ocurrió con Paul George?
Paul George fue suspendido por 25 partidos por consumir una sustancia que violó el programa antidrogas de la NBA. Según el propio jugador, lo hizo mientras lidiaba con un problema de salud mental no especificado, admitiendo que tomó algo “impropio” en su intento por superar la situación. La suspensión le costará aproximadamente 11.7 millones de dólares de su salario anual de $51.7 millones.
Esto ocurre en su primer año con los Sixers, donde firmó un jugoso contrato por 212 millones de dólares por 4 años. La expectativa era enorme: un Big Three con Embiid y Maxey. Pero ese sueño, hasta ahora, se ha traducido en lesiones, inconsistencia y decepciones.
La temporada 2025-2026: Más sombras que luces
George promediaba 16 puntos por partido en los 27 encuentros que disputó. Tuvo algunas actuaciones destacadas, como su noche de 32 puntos frente a los Bucks —con 9 triples incluidos—, pero su impacto global estuvo lejos de justificar su contrato.
Nick Nurse, entrenador de los 76ers, explicó: “Creo que ha hecho lo que se le ha pedido, pero han sucedido muchas cosas desafortunadas. Lesiones, el contexto del equipo el año pasado, un par de lesiones este año... es lamentable, pero aquí estamos”.
Su ausencia se anunció justo cuando la franquicia celebraba los 25 años de la legendaria campaña de Allen Iverson y su sorprendente camino hasta las Finales del 2001. Una celebración que sirvió, también, como recordatorio del largo y tortuoso camino desde aquella hazaña histórica.
El legado de la temporada 2000-2001: La única alegría moderna
El último gran momento de gloria de los Sixers data de aquel inolvidable paso hasta las Finales del 2001, donde, liderados por Iverson, tumbaron a equipos como Toronto y Milwaukee antes de caer ante los Lakers de Shaq y Kobe. Fue la última vez que Filadelfia avanzó más allá de la segunda ronda de los playoffs. Desde entonces, los intentos de reconstrucción han sido constantes... y fallidos.
‘The Process’: La promesa inacabada
Filadelfia abrazó a mediados de la década del 2010 una de las estrategias más polémicas de la historia de la NBA: el 'Proceso'. Liderados por el entonces GM Sam Hinkie, buscaron reconstruir la franquicia desde sus cimientos, tanking incluido, para acumular picks de alto valor en el draft.
¿El resultado? Joel Embiid, posiblemente el mayor logro del 'Proceso', y una serie de elecciones desperdiciadas: Ben Simmons, Jahlil Okafor, Markelle Fultz... jugadores con potencial, pero mal gestionados o sin desarrollo suficiente.
La esperanza de transformar activos en campeonatos se desvaneció. Se ficharon estrellas como Butler, Harden y ahora George, pero el anhelado anillo sigue siendo un espejismo.
¿Maldición o mala gestión?
En 25 años, los 76ers han sido un caso de estudio en cómo una franquicia con grandes recursos y base de aficionados apasionada puede perder el camino debido a una mezcla de mala suerte, movimientos erráticos de la gerencia y decisiones cuestionables.
- Chris Webber: llegó ya fuera de su prime
- Jimmy Butler: se fue justo cuando parecía encajar
- James Harden: otro experimento fallido
Incluso jugadores que parecían promesas —como Jrue Holiday o Andre Iguodala— terminaron brillando lejos del Wells Fargo Center.
La esperanza en Tyrese Maxey y VJ Edgecombe
Entre tanto caos, hay motivos para soñar. Tyrese Maxey, elegido en la posición 21 del draft de 2020, ha superado todas las expectativas. Rápido, inteligente y competitivo, se ha convertido en uno de los líderes del equipo.
VJ Edgecombe, elección número 3 del draft reciente, ha mostrado potencial en su campaña de novato. Sumado al resurgir puntual de Embiid —quien anotó 40 puntos ante los Pelicans recientemente, tras meter 70 en un partido en enero de 2024— hay material con el que trabajar.
Dinero, decisiones y decepciones
La inversión de los 76ers es enorme. Más de 130 millones de dólares comprometidos en salarios para esta campaña. Pero los resultados siguen sin aparecer. La afición se pregunta cuándo llegará el momento en que todo ese gasto financiero se traduzca en victorias reales.
Incluso cuando parecía que el equipo podía aguantar mientras George cumplía su sanción, una larga e implacable gira por la Costa Oeste amenaza con acabar aún más con la moral del grupo.
¿Qué debe cambiar?
El ex GM Billy King fue claro: “Es difícil ganar en la NBA. Necesitas suerte, salud, continuidad”. Tres cosas que Filadelfia ha tenido solo en dosis efímeras. Pero también es fundamental mejorar en scouting, en gestión de plantel y en mantener proyectos a largo plazo.
Seguir despidiendo entrenadores, fichando estrellas sobrevaloradas o renunciando temprano a jóvenes talentosos es repetir el ciclo de siempre. Y los fans están cansados.
Una ciudad hambrienta de gloria
Filadelfia es conocida por su exigencia, su amor auténtico y, sobre todo, su intensidad deportiva. La ciudad ha celebrado títulos de los Eagles y de los Phillies en el siglo XXI. Pero en la NBA, hay una deuda gigante.
Volver a sentir en carne propia el orgullo del 2001 requiere más que flashes individuales o victorias aisladas. Se necesita cultura, compromiso y visión. Algo que, hasta ahora, no ha sido la norma en los despachos de los 76ers.
¿Será Paul George otro símbolo de una era fallida? ¿O podrá volver e impulsar una historia de redención en el tramo final de la temporada? Por ahora, todo es incertidumbre... y un recuerdo constante de lo que fue, de lo que pudo ser, y de lo que aún no ha llegado.
