“Golden” rompe barreras: el K-pop conquista los Grammy y se consolida globalmente
El éxito de 'KPop Demon Hunters' y su histórico triunfo en los Grammy marcan un antes y un después para la cultura surcoreana en el panorama musical mundial
Un Grammy histórico que sacude al universo del K-pop
La canción “Golden”, de la película animada de Netflix “KPop Demon Hunters”, ha hecho historia al convertirse en el primer tema de K-pop —o al menos claramente inspirado en él— en llevarse un Premio Grammy. La industria musical surcoreana celebró con entusiasmo este hito durante la edición 68.ª de los galardones, reconociendo la canción como “Mejor canción escrita para medios visuales”.
Más allá del premio, la noche fue un escaparate de la influencia creciente del K-pop en la industria musical estadounidense. Rosé, integrante de BLACKPINK, interpretó en el evento su colaboración con Bruno Mars, “APT.”, mientras que el grupo novato Katseye también obtuvo dos nominaciones, incluido mejor artista nuevo.
Un símbolo de aceptación en el mainstream occidental
Para muchos surcoreanos, este reconocimiento es un paso más en la consolidación cultural del país. La victoria evoca inevitablemente el triunfo en los Premios Óscar 2020 de Parasite, dirigida por Bong Joon-ho. Tal como expresó una entrevistada en Seúl:
“Con 'Parasite' comenzamos a sentir que la cultura coreana ingresaba al mainstream global. El Grammy lo lleva a otra dimensión.”
La globalización del K-pop como fenómeno juvenil ha sido explosiva. Según un informe de Spotify, en 2023 el consumo de K-pop creció un 30 % anual en Latinoamérica, siendo México y Brasil los países con más oyentes fuera de Asia. En Estados Unidos, el fandom se ha diversificado y expandido a niveles impensados hace una década.
¿Es realmente K-pop?
Una pregunta legítima ha surgido tras el premio: ¿“Golden” es una canción K-pop o solo una producción occidental influenciada por este género? Según el crítico musical coreano Jinmo Lim:
“La canción suena más a pop estadounidense, al estilo de Katy Perry o Lady Gaga, que al típico K-pop idol. No hay rotación vocal entre varios miembros, ni coreografía intensa. Es un producto híbrido.”
El debate no se detiene ahí. Algunos argumentan que este tipo de híbridos ayuda a internacionalizar el K-pop al hacerlo más digerible para audiencias occidentales, mientras otros temen una posible dilución del género auténtico.
Una película con impacto global
KPop Demon Hunters, estrenada por Netflix en junio de 2025, se convirtió rápidamente en uno de sus mayores éxitos globales. La historia, protagonizada por tres integrantes ficticias del grupo HUNTR/X —quienes combinan música y artes marciales para cazar demonios—, resonó con públicos de múltiples culturas.
En plataformas como Spotify, los temas “Golden” y “Soda Pop” escalaron las listas virales. En redes como Instagram y TikTok, se multiplicaron los challenges coreográficos y los cosplays, incluso fuera de contextos asiáticos. Las voces detrás de las heroínas —Ejae, Audrey Nuna y Rei Ami— aumentaron exponencialmente su base de seguidores.
El fervor impactó también el turismo en Corea del Sur, con cientos de fans globales visitando la muralla de Seúl y otras locaciones destacadas en la película. El fenómeno incluso llevó a la creación de productos temáticos, como ramen “cazademonios”, convirtiéndose en un case study de éxito cultural.
El triunfo de Ejae: voz, emoción e historia personal
Uno de los factores que más resonó en la audiencia fue la interpretación vocal de Ejae. Su recorrido, desde trainee frustrada en Corea hasta intérprete aclamada en EE. UU., se percibe como una historia de resiliencia. La estudiante universitaria Seo Ga-yeon declaró:
“Su voz no era técnica solamente, era una súplica. Como si cantara su vida. Eso fue lo que movió a tantos.”
Durante la ceremonia, los autores de la canción entregaron su discurso en inglés y en coreano, simbolizando el puente cultural que supieron construir. Fue un acto sencillo pero profundamente simbólico.
El Grammy: ¿premio al K-pop o al pop global made in Corea?
La disyuntiva persiste. Para unos, “Golden” es prueba de que Corea puede producir contenido de alcance universal. Para otros, representa la gentrificación de un género que corre el riesgo de perder sus raíces.
Lim Hee-yun, otro crítico consultado, lo resume así:
“El reconocimiento de ‘Golden’ es más bien un homenaje a la expansión del soft power coreano. Esta canción no es el K-pop ortodoxo, pero sí muestra cómo Corea se ha posicionado como epicentro global de cultura pop.”
Lo cierto es que el impacto es innegable. Desde las nominaciones de Katseye hasta el eco digital de la película, pasando por colaboraciones inesperadas como Rosé y Bruno Mars, el K-pop ha ganado una visibilidad renovada e incluso ha logrado impactar la industria cinematográfica.
¿Qué sigue para el K-pop?
Este Grammy podría abrir la compuerta para que futuros actos reciban más atención por parte de la Recording Academy. Grupos como NewJeans, TXT o (G)I-DLE podrían estar mejor posicionados tras la victoria de “Golden”.
Además, la estrategia de colaboración entre compañías surcoreanas como HYBE y sellos estadounidenses sigue dando frutos, como en el caso de Katseye. Con TikTok y otras plataformas amplificando la cultura juvenil, es probable que el K-pop siga consolidándose como un lenguaje musical transnacional.
Bien lo dijo un portavoz del Partido Democrático de Corea:
“Este Grammy demuestra que finalmente se rompió la barrera de los Grammys para el K-pop.”
Quizá en futuras ceremonias, las etiquetas pierdan protagonismo y la música, proveniente de cualquier rincón del planeta, hable por sí misma. Pero hoy, el premio de “Golden” es un triunfo para Corea del Sur y su pulsante maquinaria cultural.
