Activismo, salud y política: cómo el movimiento MAHA está redefiniendo la relación entre los ciudadanos y el gobierno en EE.UU.
Desde pesticidas hasta flúor en el agua: el creciente poder del movimiento 'Make America Healthy Again' y su impacto en la agenda ambiental y sanitaria estadounidense
Un nuevo jugador en el tablero político y ambiental
En un contexto político cada vez más fragmentado, un inusual y poderoso movimiento de base ha comenzado a ganar terreno en Estados Unidos: Make America Healthy Again, más conocido como MAHA. Liderado en gran parte por ciudadanos preocupados por el impacto de los productos químicos en la salud y respaldado por figuras como Robert F. Kennedy Jr., este movimiento ha empezado a tener influencia directa sobre políticas públicas, incluso dentro de instituciones históricamente conservadoras como la Agencia de Protección Ambiental (EPA).
El detonante de esta relación fue una medida aparentemente contradictoria: el director de la EPA, Lee Zeldin, conocido por su tendencia a eliminar regulaciones ambientales, anunció restricciones sobre cinco sustancias químicas utilizadas frecuentemente en adhesivos, plásticos y materiales de construcción. Lo llamó una “victoria MAHA”.
¿Quiénes son los MAHA?
MAHA agrupa a una diversidad de activistas, profesionales médicos, influencers de salud en redes sociales y ciudadanos comunes que comparten un objetivo: limitar la exposición del público a químicos tóxicos que, según ellos, causan enfermedades como el cáncer, trastornos endocrinos y problemas neurológicos.
Su crecimiento ha sido meteórico. En pocos años, pasaron de ser un colectivo marginal a un bloque de presión con acceso al liderazgo de la EPA, participación en el diseño de nuevas políticas y perforación del núcleo duro del discurso republicano tradicional.
Kelly Ryerson, la 'Glyphosate Girl' que habla cara a cara con la EPA
Kelly Ryerson, también conocida como “Glyphosate Girl”, representa uno de los rostros más reconocibles del movimiento. Influencer y activista en temas de alimentación no tóxica, Ryerson fue una de las primeras en confrontar abiertamente a la EPA por el uso de sustancias químicas como el glifosato y los llamados “forever chemicals” (sustancias perfluoroalquiladas que no se degradan y se acumulan en el cuerpo humano).
Después de una fase de confrontación —incluyendo una petición para destituir a Zeldin— Ryerson empezó a colaborar directamente con la agencia. Una conversación informal durante una fiesta navideña de MAHA en Washington derivó en reuniones presenciales con el administrador de la EPA y posteriormente en encuentros técnicos con su equipo.
“El nivel de compromiso es absolutamente revolucionario. Nunca antes habíamos tenido este tipo de acceso”, afirmó Ryerson en una entrevista reciente.
El poder de MAHA dentro del gobierno federal
MAHA no solo ha influido en la EPA. También ha logrado frenar iniciativas legislativas que habrían blindado judicialmente a fabricantes de pesticidas ante demandas por daños a la salud. Por ejemplo:
- Lograron la eliminación de protecciones legales para fabricantes de pesticidas en un proyecto de ley federal de gastos.
- Hicieron que se detuvieran iniciativas legislativas en estados como Tennessee, donde se pretendía aprobar medidas similares.
Según Christopher Bosso, profesor especializado en política ambiental en la Universidad Northeastern, “Zeldin pensó al inicio que MAHA era una moda o un grupo excéntrico, pero ahora comparte mesas de trabajo con ellos porque ejercen una presión política imposible de ignorar”.
El contexto político: salud para ganar elecciones
La alianza Zeldin-MAHA también responde a dinámicas electorales. Con las elecciones legislativas de medio término acercándose, el Partido Republicano se enfrenta al desafío de mantener el apoyo de colectivos que, aunque no tradicionales, pueden determinar el resultado en distritos clave.
MAHA ha movilizado votantes a favor de candidatos que prometen actuar contra sustancias tóxicas como el plomo en el agua, atrazina, glifosato, y los phthalates. Decepcionarlos podría romper una coalición que ayudó a devolver a Donald Trump a la Casa Blanca hace poco más de un año.
Transparencia y participación: la promesa de la 'Agenda MAHA'
Zeldin ha prometido presentar una 'Agenda MAHA' que definirá las prioridades regulatorias basadas en la retroalimentación de los activistas. Según Brigit Hirsch, portavoz de la EPA, la hoja de ruta incluirá temas como:
- Eliminación de tuberías con plomo.
- Control de químicos permanentes (PFAS).
- Reducir plásticos en el medioambiente y mejorar su reciclaje.
- Mejoras en la calidad alimentaria y el etiquetado de ingredientes polémicos.
- Remediación de sitios tóxicos bajo el programa Superfund.
Pero según muchas voces dentro de MAHA, como Courtney Swan, activista centrada en salud nutricional, “todo esto podría tratarse de un movimiento simbólico si no se traducen en regulaciones concretas”.
La eterna sombra de la industria química
A pesar de abrir la puerta al activismo, Zeldin y la EPA aún enfrentan profundas críticas por sus vínculos con la industria. Bajo su administración, se han contratado varios exlobistas como:
- Kyle Kunkler, exrepresentante de la Asociación de la Soya de EE.UU., hoy encargado de políticas sobre pesticidas.
- Nancy Beck y Lynn Dekleva, ambas exempleadas de la American Chemistry Council, ahora supervisan seguridad química dentro de la EPA.
“Es evidente que muchas de las declaraciones de la EPA repiten puntos de la industria”, declaró Alexandra Muñoz, toxicóloga molecular e integrante de la reunión estratégica inicial con Zeldin.
Los próximos pasos y la vigilancia ciudadana
Los militantes de MAHA han dejado claro que seguirán presionando con propuestas concretas como:
- Eliminar el uso del glifosato y exigir etiquetados cancerígenos claros.
- Acabar con la dessicacion pre cosecha, una práctica común en la agricultura moderna que implica rociar cultivos con pesticidas justo antes de recolectarlos.
- Regular los phthalates no solo en el ambiente laboral, sino en todos los productos de consumo.
“Algunos de los logros que el EPA presenta como triunfos son solo gestos mínimos. No podemos permitirnos que esta sea una agenda de relaciones públicas”, advirtió Swan.
Entre optimismo y escepticismo, la verdad es que MAHA ha logrado algo inédito: sentar frente a frente a burócratas federales, activistas de salud natural y una coalición política cada vez más interesada en atraer a votantes preocupados por el entorno y su bienestar corporal.
El tiempo dirá si el pacto entre salud, política y activismo es sostenible o una simple maniobra electoral. Pero lo que es seguro, es que la salud pública y la química cotidiana se han convertido en un nuevo campo de batalla político en Estados Unidos.
