El plan oculto de Vietnam: ¿aliado estratégico o enemigo silencioso de Estados Unidos?
Un análisis detallado del documento militar 'La Segunda Invasión de EE. UU.' revela el dilema geopolítico y las tensiones internas que enfrenta Vietnam en su relación con Washington
El trasfondo de una alianza incómoda
En septiembre de 2023, Vietnam y Estados Unidos anunciaron con entusiasmo el inicio de una "Asociación Estratégica Integral". El acuerdo fue celebrado como un hito diplomático que equiparaba las relaciones de Vietnam con EE. UU. a las que mantiene con Rusia y China. En palabras del Departamento de Estado estadounidense, esta relación debía fomentar "la prosperidad, seguridad, y una región del Indo-Pacífico libre y abierta".
Sin embargo, un documento confidencial del Ministerio de Defensa de Vietnam, revelado por el proyecto de derechos humanos The 88 Project, titulado “El Plan de la Segunda Invasión de EE. UU.”, proyecta una narrativa completamente opuesta. Elaborado en agosto de 2024, este ensayo militar interno considera a Washington como una amenaza beligerante, capaz de desatar una invasión a gran escala en nombre de la democracia y los derechos humanos.
Un legado de desconfianza
Vietnam y Estados Unidos tienen una historia de conflicto que dejó profundas huellas: la guerra de Vietnam (1955-1975) causó más de 3 millones de muertes vietnamitas y destruyó buena parte del país. A pesar del restablecimiento de relaciones diplomáticas en 1995, el recelo dentro del aparato estatal vietnamita nunca desapareció.
Según el documento filtrado, la llamada “Segunda Invasión” no consistiría en una invasión tradicional sino en una forma de guerra híbrida, con herramientas cibernéticas, diplomáticas, económicas e ideológicas. El objetivo sería socavar al Partido Comunista mediante una “revolución de colores”, un fenómeno que Hanoi asocia con las revueltas prorreformistas como la Revolución Naranja en Ucrania (2004) o la Revolución de los Jazmines en Túnez (2011).
Visión consolidada en el poder
Ben Swanton, co-director de The 88 Project y autor del informe, asegura que esta visión no proviene de una facción marginal. Al contrario, existe “un consenso transversal en el gobierno” sobre la amenaza que representa Estados Unidos para el régimen socialista vietnamita.
Documentos adicionales citados por la organización ratifican el miedo a que Washington aproveche sus valores democráticos como caballo de Troya. Vietnam teme, no un enfrentamiento directo con EE. UU., sino un lento debilitamiento del partido único a través del fomento externo a movimientos sociales, medios independientes y universidades con orientación occidental.
Entre China y EE. UU.: ¿neutralidad o oportunismo?
Vietnam realiza un complejo acto de equilibrio geopolítico. Aunque mantiene disputas territoriales con China en el Mar del Sur, la percepción oficial en Hanoi es que China no representa una amenaza existencial para el Partido Comunista vietnamita, a diferencia de los EE. UU. Resulta revelador que el documento reservado restara importancia a la amenaza china, un país que también es su mayor socio comercial bilateral.
Mientras tanto, EE. UU. es el principal destino de las exportaciones vietnamitas. Esta realidad obliga a Hanoi a fingir una apertura estratégica ante Washington mientras refuerza internamente sus defensas ideológicas y militares.
La paradoja Fulbright y la sospecha constante
Como ejemplo claro de las contradicciones diplomáticas, en junio de 2024, un informe televisivo de carácter militar acusó a la Universidad Fulbright Vietnam, financiada parcialmente por Estados Unidos, de promover una revolución de colores. La Cancillería vietnamita salió en defensa de la institución, destacándola como parte esencial de los nuevos vínculos bilaterales.
Este cruce muestra cuán profundas son las tensiones dentro de los distintos órganos del Estado: mientras el sector civil busca estrechar lazos, las Fuerzas Armadas continúan viendo a Washington con la misma desconfianza que en los años de la posguerra.
La gestión de To Lam: ¿apertura o pragmatismo encubierto?
To Lam, el recién reelecto secretario general del Partido Comunista, ha fomentado relaciones con EE. UU., sobre todo durante la segunda administración de Donald Trump. Lam incluso aceptó rápidamente unirse a la Junta por la Paz propuesta por Trump, gesto inusual dado el escrutinio habitual de Hanoi a los movimientos diplomáticos.
No obstante, la fuerte presencia del Ejército Popular de Vietnam en la estructura del poder hace evidente que incluso bajo una cara conciliadora subsiste el temor a permitir demasiada influencia estadounidense.
Un vínculo profundamente afectado por la historia
Para Zachary Abuza, profesor en el National War College en Washington y autor de “The Vietnam People’s Army: From People’s Warfare to Military Modernization”, el documento sobre la “segunda invasión” es revelador. Según él:
“El Ejército vietnamita tiene una memoria muy larga. Aunque muchos diplomáticos piensan que el verdadero peligro es China, para los militares el miedo mayor sigue siendo que Estados Unidos aliente una revolución popular que desmonte el régimen.”
Este temor, combinado con episodios como el recorte de fondos de USAID durante el mandado de Trump, que frenó programas de descontaminación de dioxinas y eliminación de municiones no explotadas, ha alimentado el escepticismo hacia Washington.
Realpolitik en tiempos de cambio
Vietnam está supremamente consciente de que ni puede depender completamente de China, ni abrazar ciegamente a EE. UU. El caso de la Venezuela de Maduro o la posible intervención estadounidense en Cuba, un viejo aliado de Vietnam, podría resonar internamente como un presagio de vulnerabilidad.
Nguyen Khac Giang, del Instituto ISEAS-Yusof Ishak de Singapur, señala que todo acto exterior debe ser cuidadosamente calibrado:
“Si EE. UU. interviniera militarmente en Cuba, causaría un terremoto dentro del propio sistema político vietnamita, donde muchos líderes mantienen vínculos muy estrechos con La Habana.”
¿Estados Unidos: socio temporal o amenaza permanente?
Incluso líderes reformistas dentro del partido se muestran escépticos:
“Sí, los estadounidenses nos aman ahora… pero si mañana estalla una revuelta interna por derechos o etnicidad, sabemos que la Casa Blanca aplaudiría cada paso hacia un nuevo régimen”, dijo un alto funcionario bajo condición de anonimato citado por The 88 Project.
Un espejo para Asia y el resto del mundo
El caso vietnamita pone en evidencia las dificultades de las potencias medias como Vietnam para manejar su política exterior en un mundo multipolar. La lección es clara: mientras las alianzas geopolíticas se publicitan al frente, los temores internos y estrategias defensivas se escriben en documentos confidenciales.
Vietnam no quiere ser arrastrado a una guerra hegemónica entre superpotencias, pero tampoco confía lo suficiente en ninguna como para relajar su vigilancia. En este ajedrez complicado, la política exterior vietnamita se mueve como quien camina sobre una cuerda floja: con los ojos bien abiertos, pero las intenciones ocultas.
¿Qué nos dice esto sobre el papel de EE. UU. en la región?
Washington ha apostado por consolidar alianzas en el Indo-Pacífico en su contención de China. Sin embargo, este análisis demuestra que su influencia es limitada si no acompaña sus propuestas con sensibilidad cultural e histórica.
Vietnam es un caso emblemático: un aliado económico, un socio geoestratégico, pero un enemigo potencial en el subconsciente del poder. Comprender esta paradoja será esencial si EE. UU. quiere tener éxito en esta nueva etapa de la Guerra Fría del siglo XXI.
