El Super Bowl 60 promete espectáculo, historia y redención para sus protagonistas
Patriots y Seahawks se enfrentan en un duelo de defensas implacables, quarterbacks renacidos y una despedida histórica para el fotógrafo que lo capturó todo
Una semana bajo el reflector: el comienzo del show
El Super Bowl 60 no solo será el clímax de una temporada inolvidable para la NFL, sino también un punto de inflexión emocional para los involucrados: desde los protagonistas en el emparrillado, pasando por entrenadores novatos con historias fascinantes, hasta fotógrafos veteranos que cierran capítulos memorables. La semana inicia con el ya tradicional Opening Night, el circo mediático que alguna vez fue una simple presentación a la prensa y ahora se ha transformado en una gala de luces, preguntas absurdas y cobertura global.
Drake Maye de los New England Patriots y Sam Darnold de los Seattle Seahawks protagonizan este nuevo episodio de la historia del Super Bowl. Las cámaras apuntan a ellos, pero en el fondo, también cuentan las historias que no se ven: la presión del legado, la resurrección profesional y hasta el adiós sentimental de uno de los testigos privilegiados de cada final, el fotógrafo John Biever.
Patriots: por el séptimo anillo… sin Brady, sin Belichick
La franquicia de Nueva Inglaterra no necesita introducción cuando se trata de dominar el Super Bowl. Con seis títulos bajo el brazo, todos bajo la era de Tom Brady y el estratega Bill Belichick, esta sería la primera vez que los Patriots alcanzarían la gloria sin ellos. Dirigidos por el exjugador Mike Vrabel, quien ganó tres anillos como linebacker con los Pats, han transformado un equipo de 4-13 en un imparable contendiente con récord de 17-3 esta temporada.
Drake Maye ha sido la revelación del año. Finalista al MVP de la NFL y Jugador Ofensivo del Año, Maye ha guiado una ofensiva balanceada y segura, pero ha sido la defensa la que realmente ha hecho la diferencia: solo promedian 8.7 puntos permitidos en los playoffs, números que evocan las defensas legendarias del pasado.
Seattle: la redención de Darnold y una muralla defensiva
Sam Darnold, considerado por muchos un fracaso tras su paso por Jets, Panthers y Vikings, toma esta edición del Super Bowl como una misión de redención. Si logra llevar a los Seahawks a la victoria, sería el primer quarterback en liderar a dos equipos diferentes a temporadas consecutivas de más de 14 victorias.
Bajo la tutela del cuerpo técnico de Seattle, Darnold ha florecido y logrado una química impresionante con una defensa liderada por Leonard Williams, Ernest Jones IV y el emergente esquinero Devon Witherspoon. La unidad defensiva de los Seahawks permitió apenas 17.1 puntos por partido, consolidándose como la más dominante de la liga regular.
Un duelo histórico… con sabor a revancha
El enfrentamiento entre Patriots y Seahawks tiene ecos del Super Bowl XLIX (2015), que terminó con una dramática intercepción de Malcolm Butler en la línea de gol que selló el triunfo de Nueva Inglaterra. Fue, quizás, uno de los momentos más controversiales y debatidos en la historia del fútbol americano moderno.
Esta vez, ambos equipos llegan con nuevas caras y propuestas de juego distintas, pero con el mismo hambre de escribir sus nombres en letras doradas dentro del trofeo Vince Lombardi.
John Biever: el ojo que vio 60 Super Bowls
Si alguien ha estado presente en cada página del libro del Super Bowl, ese ha sido John Biever. Con 74 años, este fotógrafo decidió hacer de este campeonato su despedida oficial, cerrando una racha de 60 Super Bowls documentados desde la cámara.
Biever tomó su primera foto en el ya mítico "Ice Bowl" de 1967, donde Bart Starr selló con una arriesgada jugada el pase de los Packers al segundo Super Bowl. Desde entonces, no ha faltado ni una edición, muchas de ellas acompañando a su padre Vernon Biever, fotógrafo oficial de Green Bay durante cinco décadas.
“60 es un número redondo, perfecto para decir adiós”, confesó Biever en una entrevista reciente.
Entre sus capturas más icónicas está la imagen en blanco y negro de Starr boca abajo en la zona de anotación, o el retrato de Doug Williams en pleno esfuerzo físico mientras la tierra salta en Jack Murphy Stadium. Solo una foto cuelga en su sala: la del quarterback sneak de Bart Starr contra los Cowboys. “Si no hubiera anotado, mi racha hubiera terminado ese día”, recuerda con nostalgia.
El Super Bowl antes del Super Bowl: Opening Night
Más allá del playbook, del análisis táctico y del estado físico de los jugadores, el Super Bowl también es espectáculo. El arranque de la semana con el ‘Opening Night’ se ha convertido en una pasarela para que los medios pregunten... bueno, de todo un poco: desde tácticas defensivas hasta si Maye prefiere hamburguesas con o sin queso.
En años anteriores, hasta propuestas de matrimonio se han filtrado entre los micrófonos y reflectores. Aunque, en el caso de este año, Maye ya está casado y enfocado únicamente en conseguir su anillo de campeón.
Atlanta reconstruye con la mirada en el futuro
Fuera de la atención principal, pero parte del contexto NFL, los Falcons están construyendo desde cero. Kevin Stefanski, ex de los Browns, ha traído desde Nueva York a Tanner Engstrand, excoordinador ofensivo de Jets, como nuevo responsable del juego aéreo. Atlanta busca revertir ocho temporadas perdedoras seguidas, y el desarrollo de su mariscal Michael Penix Jr. será prioridad total.
La incorporación de talentos jóvenes al cuerpo técnico y la experiencia de exjugadores como Matt Ryan en la directiva apuntan a un cambio de rumbo planeado con paciencia.
El círculo se cierra: de Bob Hope en la banda a la era digital
Biever cuenta cómo en el primer Super Bowl convivió con figuras de Hollywood y con apenas unas decenas de fotógrafos acreditados. Nada que ver con los más de seis mil representantes de medios que asisten hoy. De hecho, recuerda a Bob Hope parado junto a él en plena banda. Hoy, la imagen del Super Bowl es casi imposible de escapar: está en redes, televisión, merchandising y hasta en colecciones personales alrededor del mundo.
“Mi primera portada digital para Sports Illustrated ocurrió en el Super Bowl 37”, relata. Fue una imagen de Joe Jurevicius zafando un tacleo de Tory James. Biever pasó por NFL Films, NFL Photos y Sports Illustrated, acumulando historias que son ya patrimonio audiovisual del deporte estadounidense.
¿Quién se lleva la gloria?
¿Se impondrá el sistema defensivo de los Seahawks o los Patriots lograrán coronarse por séptima vez con un nuevo héroe bajo el centro? La historia ofrece todos los ingredientes: redención, debut de entrenador, defensas letales, y hasta el adiós de una leyenda silenciosa del fotoperiodismo deportivo.
Lo único seguro es que, gane quien gane, el Super Bowl 60 marcará un antes y un después. En el legado de equipos, en las carreras de sus protagonistas, y en la memoria borrosa pero entrañable de todas las ediciones previas que lo hacen el evento deportivo más esperado en Estados Unidos... y el mundo.
