Lord Mandelson y el Legado de Epstein: ¿Hasta Dónde Llega la Red de Influencias?

El escándalo del exembajador británico sacude al Reino Unido y reabre dudas sobre la élite política en torno a Jeffrey Epstein

Desde las sombras del poder hasta el centro del escándalo. Peter Mandelson, una figura referencial del laborismo británico y artífice del “Nuevo Laborismo” junto a Tony Blair, ha vuelto a los titulares por todo lo contrario a su legado político. Esta vez, no se trata de maniobras partidarias ni gestión exterior, sino de algo más turbio y profundo: su relación con el fallecido financista y agresor sexual Jeffrey Epstein.

De maestro del spin a protagonista de un escándalo mundial

Peter Benjamin Mandelson, conocido popularmente como Lord Mandelson, fue muchas cosas: ministro clave en los gobiernos de Blair y Gordon Brown, comisario europeo de Comercio, asesor en estrategia global... y embajador británico en Washington. Todo eso hasta que su nombre comenzó a aparecer reiteradamente vinculado a Epstein.

En septiembre del año pasado, Mandelson fue destituido de su puesto como embajador bajo la administración de Keir Starmer, actual primer ministro británico, luego de que se hicieran públicos correos electrónicos que revelaban una amistad sostenida con Epstein incluso después de su condena en 2008 por abusos sexuales. Una relación que ya entonces parecía imprudente, pero cuyos verdaderos alcances estamos empezando a conocer.

La red Epstein y la élite británica

La publicación reciente de más de tres millones de documentos del Departamento de Justicia de EE. UU. ha reavivado el escándalo. En ellos se incluyen correos electrónicos y mensajes de texto entre Mandelson y Epstein, que se refería al político británico como "mi mejor amigo" en 2003.

Pero el asunto va más allá de la amistad. Varios documentos contendrían evidencias de tres pagos provenientes de cuentas de Epstein, por un total de 75.000 dólares, que habrían ido a parar a cuentas vinculadas a Mandelson o su pareja, Reinaldo Avila da Silva. Mandelson niega haber recibido tal dinero y asegura que investigará los registros bancarios mencionados, pero el daño político ya está hecho.

La respuesta institucional: ¿basta con dimitir?

Tras las revelaciones, Mandelson renunció el domingo al Partido Laborista para "no seguir causando vergüenza", aunque hasta ahora se niega a dejar la Cámara de los Lores, donde ha estado como miembro vitalicio desde 2008. Una posición simbólicamente poderosa que le otorga el título de Lord Mandelson, ahora ampliamente cuestionado.

El primer ministro Keir Starmer ha sido claro: "Peter Mandelson no debe permanecer en la Cámara de los Lores ni continuar usando el título". No obstante, la ley británica impone límites. Solo mediante una legislación específica del Parlamento se puede retirar el título nobiliario, algo que no ocurre desde la Primera Guerra Mundial.

Un paralelismo inquietante: el caso del Príncipe Andrés

El caso de Mandelson ha traído inevitablemente a colación el del hermano del rey Carlos III, el Príncipe Andrés (Andrew Mountbatten-Windsor). Implicado en varias ocasiones en la red de Epstein, Andrés ya enfrentó la humillación de ser apartado de sus funciones como miembro activo de la familia real.

El ministro del gabinete, Steve Reed, dijo este lunes: "Toda figura con información debe declarar. Se lo deben a las víctimas". Inclusive pidió que tanto Mandelson como el príncipe Andrés testifiquen en EE. UU. si así lo requiere la investigación.

Las víctimas, el foco olvidado

Desde que Epstein fue hallado muerto en su celda en 2019, mucho se ha hablado del entramado financiero, de los contactos, de las élites. Pero poco se ha centrado en las víctimas, muchas de ellas adolescentes cuando fueron abusadas.

En su carta de renuncia al Partido Laborista, Mandelson ofreció una escueta disculpa: "Reitero mis disculpas a las mujeres y niñas cuyas voces debieron haber sido escuchadas hace tiempo". Pero las asociaciones de víctimas criticaron la tibieza del gesto, argumentando que la justicia moral exige acciones, no solo palabras.

Un documento gráfico lo complica aún más

Entre los archivos revelados hay también fotos comprometedoras. En una de ellas, Mandelson aparece en ropa interior y camisa blanca junto a una mujer no identificada. Si bien por sí sola no prueba ningún delito, alimenta la percepción pública de una relación poco ética con Epstein.

Una trayectoria marcada por las controversias

A sus 72 años, la carrera de Mandelson ha estado lejos de ser lineal. De nieto de un histórico del Partido Laborista, Herbert Morrison, pasó a ser el cerebro estratégico de "New Labour" en los años 90. Su habilidad maquiavélica para mover hilos le ganó el apodo de “el Príncipe de la Oscuridad”.

Fue obligado a dimitir del gabinete en dos ocasiones durante el gobierno de Blair, alegando «errores de juicio», aunque siempre negó haber incurrido en delitos. No obstante, volvió al poder en 2008 de la mano de Gordon Brown, e incluso se convirtió en comisario europeo de Comercio.

En 2021, Starmer lo nombró embajador en Washington, en lo que algunos consideraron una apuesta por reconciliarse con los viejos pesos pesados del partido. La jugada funcionó, al menos a corto plazo: Mandelson fue clave para destrabar un acuerdo comercial con EE. UU. durante la presidencia de Donald Trump. Pero esa luna de miel no duró.

¿Qué sigue para Peter Mandelson?

Por ahora, ha perdido su puesto en el Gobierno, su membresía en el Partido Laborista, y su reputación se desmorona día tras día. Queda por ver si comparecerá ante las autoridades estadounidenses y si mantendrá su status como miembro vitalicio de la Cámara de los Lores, una posición que cada vez se vuelve menos sostenible delante del ojo público.

Quienes piden su destitución no lo hacen solo por venganza moralista. Como explica Rachel McLean, activista por los derechos humanos: "No basta con decir 'yo no recordaba haber recibido ese dinero'. Cuando alguien ocupó posiciones con influencia política y acceso privilegiado, debe rendir cuentas con otra vara".

En el corazón de este escándalo está una pregunta fundacional para cualquier democracia: ¿los poderosos están por encima de la ley? La respuesta, por ahora, sigue escribiéndose.

Fuentes:
Financial Times
BBC News
Declaraciones oficiales del Partido Laborista
Sky News
Informes del Departamento de Justicia de EE. UU.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press