Tu Bishvat: La fiesta de los árboles que florece entre tradiciones y esperanza

Cada febrero, las dinastías jasídicas en Israel celebran Tu Bishvat con frutas, espiritualidad y alegría. Un viaje profundo a una de las festividades más simbólicas del calendario judío.

Una celebración que enraíza

Mientras gran parte del mundo arranca el año enfrentando los fríos de febrero, en Israel, una celebración florece con simbolismo, frutas y oraciones: Tu Bishvat, también conocido como el Año Nuevo de los Árboles. Esta festividad judía ha cobrado nuevas formas y significados a lo largo de los siglos, desde su origen talmúdico hasta las conmovedoras ceremonias que observamos hoy entre las comunidades jasídicas ultraortodoxas como Sanz, Belz y Nadvorna.

¿Qué es Tu Bishvat?

Según el calendario hebreo, Tu Bishvat se celebra el día 15 del mes de Shevat. Originalmente marcada como una fecha para calcular los diezmos de la agricultura en la Tierra de Israel, hoy es una de las festividades más ecológicas e introspectivas del judaísmo. Se le atribuye ser el equivalente al "Día de la Tierra" judío.

En palabras del rabino Yitzhak Luria, uno de los grandes místicos de Safed en el siglo XVI, este día no solo celebra árboles y frutos, sino también el crecimiento espiritual del ser humano. Así, el árbol se convierte en símbolo del alma humana: ambos necesitan raíces firmes, alimento constante y luz para crecer.

La simbología del fruto

Durante Tu Bishvat, es tradición consumir los siete frutos mencionados en la Torá como bendecidos en la Tierra de Israel: trigo, cebada, uvas, higos, granadas, aceitunas y dátiles. A estos suelen añadirse otros frutos secos como nueces, almendras e incluso frutas tropicales, reflejo del carácter global que ha adquirido esta fiesta.

Las comunidades ultraortodoxas celebran este día con abundantes mesas adornadas con frutas, canciones, oraciones y enseñanzas místicas del Zóhar. La combinación de lo sensorial con lo espiritual transforma a Tu Bishvat en una experiencia profundamente envolvente.

Tradiciones contemporáneas en Israel

Este año, las comunidades jasídicas de Sanz en Netanya, Belz en Jerusalén y Nadvorna en Bnei Brak ofrecieron una postal encantadora del Tu Bishvat moderno. En largas mesas rebosantes de frutas coloridas, los miembros de estas dinastías bendijeron los frutos, compartieron enseñanzas y elevaron cantos que se remontan a siglos atrás.

  • En Netanya, la dinastía Sanz preparó una seudá (comida festiva) colectiva donde jóvenes y ancianos participaban por igual: símbolo de continuidad.
  • En Jerusalén, los miembros de Belz sostuvieron frutas exóticas en sus manos mientras pronunciaban bendiciones y recitaban fragmentos del Tikun HaKlali, un conjunto de salmos asociado a la purificación espiritual.
  • En Bnei Brak, donde vive una de las mayores concentraciones de ultraortodoxos en el mundo, Nadvorna revivió la costumbre del Seder de Tu Bishvat, inspirado en la mística de Safed, con una distribución precisa de cuatro copas de vino de colores y más de 30 tipos de frutos.

"Este no es solo nuestro Año Nuevo de los árboles; es el día en que también pedimos fertilidad espiritual, frutos de nuestras acciones buenas y futuras generaciones llenas de sabiduría," expresó el rabino David Halberstam de la dinastía Nadvorna.

De tradición agrícola a conciencia ambiental

Tu Bishvat ha recuperado en las últimas décadas una nueva influencia, en especial entre las generaciones más jóvenes y en círculos más seculares. Hoy en día, organizaciones ecológicas en Israel lo celebran con jornadas de plantación de árboles, limpieza de parques naturales y actividades educativas sobre sostenibilidad. El Keren Kayemet LeIsrael (Fondo Nacional Judío) ha plantado más de 240 millones de árboles desde 1901, muchos gracias a campañas vinculadas con Tu Bishvat.

En un planeta que enfrentó récords históricos de deforestación durante 2023, con 4.1 millones de hectáreas de bosques talados según Global Forest Watch, esta revalorización de la conexión entre fe y medio ambiente se torna imprescindible.

Un paralelo interreligioso

Pocas festividades en el judaísmo destacan tanto por su conexión con la tierra como Tu Bishvat. Sin embargo, su atractivo simbólico es accesible también para otras culturas y religiones. Tanto el Nowruz persa como el Hanami japonés celebran la llegada de la vegetación como signo de esperanza y renovación.

La Dra. Rivka Gonen, historiadora de religiones comparadas en la Universidad Hebrea de Jerusalén, explica: “Tu Bishvat nos recuerda que religiones y culturas diversas han venerado el vínculo con la tierra desde tiempos prehistóricos. Hoy, esa visión toma más relevancia que nunca.”

Las cuatro estaciones espirituales del árbol

Según la Kabalá, el árbol representa las cuatro estaciones de la conexión entre el hombre y Dios. Las raíces simbolizan la fe, el tronco alude al estudio y fortaleza espiritual, las ramas a nuestras acciones hacia los demás y los frutos nuestras decisiones concretas.

Durante el Seder de Tu Bishvat, tradición revitalizada por los cabalistas de Safed en el siglo XVI, se reparten cuatro copas de vino: una blanca (invierno), una blanca con rojo (primavera), una roja mezclada (verano) y una roja intensa (otoño). Cada copa representa una etapa o nivel de crecimiento.

Una fiesta en evolución

En la diáspora, muchas comunidades judías han reinterpretado esta fiesta para reflexionar sobre temas como el cambio climático o la justicia social. Escuelas y sinagogas la usan para hablar de valores ecológicos, sostenibilidad e interdependencia.

Incluso entre círculos no necesariamente religiosos, Tu Bishvat ha ganado atención como una excusa positiva para reconectar con la naturaleza. En Nueva York, Buenos Aires o México, cada año aumenta el número de instituciones que organizan eventos públicos inspirados en esta festividad.

Una tradición milenaria que florece

Tu Bishvat, el Año Nuevo de los Árboles, no es solo una fecha del calendario hebreo, sino una oportunidad para volver a nuestras raíces, tanto espirituales como físicas. En un mundo marcado por el desgaste climático, la desconexión digital y las divisiones sociales, celebrar el renacer de la naturaleza se transforma casi en un acto de resistencia.

Sea en los pasillos de una yishivá jasídica o en un parque comunitario en Latinoamérica, comer una fruta con consciencia y sembrar un árbol en honor al futuro sigue siendo una declaración profunda: la vida, como un árbol, florece cuando se cultiva con compromiso y esperanza.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press