Entre el arte invisible y los sabores del invierno italiano: turismo inclusivo y herencia culinaria en Italia
Italia revoluciona el acceso cultural para personas con discapacidad visual mientras celebra su herencia alpina con platos tradicionales como el casunziei
Italia, tierra de maravillas artísticas y paisajes alpinos, se encuentra en plena transformación: de ser un país históricamente difícil de transitar para personas con discapacidades, ha pasado a liderar una revolución en cuanto al turismo inclusivo. Paralelamente, su extraordinaria riqueza culinaria regional continúa sorprendiendo al mundo, con platos como los casunziei —una pasta emblemática del norte montañoso— que conectan lo gastronómico, lo cultural y lo emocional.
Un viaje sin vista pero con sentidos
Una tarde fría en Roma, el Coliseo permanece imponente pero en silencio, aparentemente vacío. Sin embargo, un pequeño grupo de personas rodea el monumento, siguiendo una ruta turística muy distinta a la tradicional: escuchan, tocan, sienten. Entre ellos está Michela Marcato, una mujer ciega de nacimiento, que en lugar de observar, explora con los dedos un modelo a escala del anfiteatro.
“Caminar alrededor del Coliseo no me hubiera dado una idea de su forma. Pero tener ese pequeño modelo en mis manos lo cambia todo”, explica. Esta experiencia es parte de un programa piloto impulsado por el gobierno italiano que busca hacer el arte, los monumentos y la historia accesibles para personas con discapacidad visual.
Italia, más allá de la Estética Visual
Durante décadas, Italia ha sido criticada por su difícil accesibilidad: escaleras sin rampas, calles empedradas problemáticas para sillas de ruedas y casi nula infraestructura para personas con discapacidades visuales. Todo eso comenzó a cambiar en 2021, cuando la Unión Europea condicionó la entrega de fondos de recuperación pospandemia a mejoras concretas en la accesibilidad turística.
Desde entonces, ciudades como Pompeya han incorporado señales en braille, réplicas táctiles de esculturas antiguas y guías QR con audios explicativos. Florencia publicó una guía exhaustiva sobre cómo personas discapacitadas pueden recorrer sus museos, considerando incluso normas de acompañamiento y rutas alternativas en sus jardines históricos.
Los museos que se tocan: el ejemplo del Museo Omero
Nacido del sueño de dos coleccionistas de arte ciegos, Aldo y Daniela Grassini, el Museo Táctil Omero en Ancona es único en su tipo. Allí, tocar el arte no solo está permitido, ¡es la condición esencial! El museo alberga reproducciones de obras como el David de Miguel Ángel o esculturas romanas, talladas con precisión para ser apreciadas por las manos.
“El tacto ofrece una dimensión distinta de conocimiento”, afirma Grassini. “Ver monopoliza la realidad, pero tocar... tocar enamora.”
Guías que cuentan sin mostrar
La asociación Radici ha entrenado a guías especializados no solo en historia del arte, sino en transmisión multisensorial. En una visita nocturna a la Piazza Campo de' Fiori en Roma, una guía no puede permitir que los visitantes toquen la estatua del filósofo Giordano Bruno (erigida sobre un pedestal). Así que decide convertir a uno de los turistas en Bruno, cubriéndolo con una capa similar a la que lleva el monumento. Los demás lo tocan y perciben la figura que representa su trágica historia.
Incluso personas sordas disfrutan estos recorridos mediante intérpretes en lengua de señas. Se trata de diseñar un turismo verdaderamente inclusivo, donde nadie se quede fuera de la experiencia cultural.
El casunziei: una joya culinaria de los Alpes italianos
Mientras Italia se prepara para albergar los Juegos Olímpicos de Invierno de 2026 en Cortina d’Ampezzo, otro tipo de patrimonio brilla con fuerza: el gastronómico. Una de las estrellas culinarias de la región alpina es el casunziei, una pasta con forma de media luna, originaria de la cultura ladina, rellena de remolachas hervidas y bañada en mantequilla fundida, queso parmesano y semillas de amapola.
En palabras de Stefania Constantini, campeona olímpica y oriunda de Cortina: “Los mejores casunziei son los que cocinaba mi abuela, con espinaca”.
Un vistazo a la receta tradicional
Ingredientes para dos personas (unos 22 ravioles):
- 200 gramos de harina (1 ⅔ tazas)
- 2 huevos
- 400 gramos de remolachas
- Sal y pimienta al gusto
- 50 gramos de mantequilla
- Queso Parmesano rallado
- Semillas de amapola
Preparación:
- Preparar la masa un día antes. Hacer un volcán con la harina y añadir los huevos al centro. Integrar con un tenedor y amasar hasta obtener una textura lisa. Guardar en refrigeración.
- Hervir las remolachas peladas hasta que estén tiernas (aproximadamente 2 horas). Luego triturarlas hasta hacer un puré. Añadir sal y pimienta.
- Extender la masa con rodillo, y luego pasarla por una máquina hasta lograr el grosor más delgado.
- Con la ayuda de un vaso, cortar círculos. Rellenar con el puré de remolacha y doblar formando medias lunas. Presionar los bordes con un tenedor.
- Hervir en agua con sal. Cuando floten, escurrir.
- Derretir mantequilla hasta que se torne dorada. Servir los casunziei sobre Parmesano y verter la mantequilla encima. Coronarlos con semillas de amapola.
El arte de maridar sabores
Para equilibrar la dulzura de la remolacha, el sommelier Luca Noale recomienda acompañar estos ravioles con un Pinot Nero joven: “Ayuda a realzar los sabores sin aplastarlos”.
Otras delicias olímpicas
Como los Juegos Olímpicos invernales de 2026 se repartirán entre varias ciudades del norte italiano, también lo hará su gastronomía:
- Milán: Ossobuco con risotto alla milanese.
- Bormio: Bresaola, carne curada en aire alpino.
- Val di Fiemme y Anterselva: Canederli, albóndigas de pan con jamón.
La riqueza culinaria italiana no es sino otro reflejo de su diversidad geográfica y cultural, una que resalta aún más cuando puede ser compartida sin barreras de acceso.
¿Por qué importa el turismo accesible?
La Organización Mundial del Turismo estima que casi la mitad de la población global mayor de 60 años tiene alguna discapacidad. Además, los viajeros con alguna necesidad especial viajan usualmente con dos o más acompañantes, lo que lo convierte también en un mercado económico estratégico.
Pero más allá de los números, se trata de algo profundamente humano: permitir que todos puedan conectarse con la historia, el arte y la cultura de uno de los patrimonios más ricos del mundo.
En palabras de Aldo Grassini: “Amamos con los ojos y las manos. Y si queremos amar el arte de verdad, tenemos que tocarlo”.
