Sudán en guerra: la brutal batalla por Kadugli y la fractura de un país olvidado
Con más de 40,000 muertos y millones de desplazados, Sudán vive la peor crisis humanitaria del planeta mientras su capital regional, Kadugli, intenta resistir el asedio del RSF
En medio del silencio internacional y la fatiga informativa que genera una guerra prolongada, Sudán continúa enfrentando un conflicto devastador que ha transformado ciudades enteras en campos de batalla y ha desplazado a millones de personas. Uno de los recientes focos de esta guerra —iniciada por una lucha de poder entre el ejército nacional y las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF)— es la ciudad de Kadugli, capital del estado de Kordofán del Sur.
Una batalla "heroica" por romper el cerco
El pasado martes, el ejército sudanés logró lo que denominó una “batalla heroica”: romper el sitio que las RSF mantenían desde hace meses en Kadugli. La victoria no solo tiene un valor simbólico: desbloquear la carretera entre Kadugli y la vecina Dilling representa un alivio logístico para las tropas y, más importante aún, para los civiles atrapados sin acceso a comida, salud y ayuda humanitaria.
“Felicitaciones al pueblo de Kadugli por la liberación de la ciudad”, declaró en televisión el general Abdel-Fattah Burhan, actual líder del ejército y jefe de facto del país desde el golpe de 2021. “Las fuerzas armadas llegarán hasta donde sea en Sudán”, prometió.
El comunicado del ejército celebró una victoria clara, afirmando que los grupos rebeldes "fueron aplastados" y sufrieron “grandes pérdidas humanas y materiales”. Aunque no hubo confirmación inmediata del lado de las RSF, diversas imágenes difundidas por redes sociales mostraron a ciudadanos de Kadugli recibiendo con júbilo a los soldados del ejército, como si fueran libertadores tras una larga ocupación.
¿Qué está ocurriendo en Sudán?
Para comprender este episodio, hay que remontarse al abril de 2023, cuando una frágil competencia por el poder entre el ejército y la RSF explotó en enfrentamientos armados. Desde entonces, comunidades enteras han sido arrasadas y el equilibrio del país, ya de por sí inestable desde la caída de Omar al-Bashir en 2019, terminó de desplomarse.
Desde entonces:
- Han muerto más de 40,000 personas, según estimaciones de la ONU.
- Se han desplazado más de 14 millones de sudaneses dentro y fuera del país.
- Las condiciones sanitarias, alimentarias y sociales han colapsado en regiones como Kordofán del Sur.
El conflicto no solo ha sido devastador por su extensión, sino también por su intensidad. Los combates urbanos, el uso de drones y la ocupación militar de hospitales, escuelas y centros humanitarios han hecho que muchas comunidades queden completamente aisladas.
El ataque al centro de salud de al-Shartai: una tragedia humana
El mismo día que el ejército rompía el cerco de Kadugli, las RSF lanzaron un ataque con drones que alcanzó el centro de salud al-Shartai en el barrio Hajar Al-Nour. El resultado fue devastador: cinco niños y tres mujeres murieron, y otras once personas quedaron heridas.
Este crimen contra civiles evidencia lo deshumanizado del conflicto y la brutalidad indiscriminada empleada por las partes. Según la Sudan Doctors Network, organización que monitorea los ataques y víctimas del conflicto: “Este tipo de ataques a infraestructuras médicas rompe completamente los principios del derecho internacional humanitario”.
Un conflicto silenciado por el mundo
Pese al nivel de violencia y la magnitud de la crisis, la cobertura internacional sobre Sudán es mínima. Una guerra en Ucrania, el conflicto en Gaza, y las tensiones en Taiwán dominan la atención mediática global, dejando a Sudán prácticamente en el olvido.
Miji Park, directora del grupo de ayuda Sudán With Mercy Corps, declaró: “Estas comunidades han sobrevivido años de dificultades. No pueden permitirse ser olvidadas”. Y añadió: “La comunidad internacional debe escalar la asistencia humanitaria a la región y no esperar ‘condiciones perfectas’ para actuar”.
La encrucijada humanitaria
Hoy, más de 24 millones de personas dentro de Sudán —más de la mitad de la población— necesitan ayuda para sobrevivir. De ellos, 14 millones son niños. Según la UNICEF, Sudán se enfrenta a “una tormenta perfecta de desplazamiento masivo, enfermedades infecciosas, hambruna y trauma psicológico”.
Las regiones como Kadugli han estado casi completamente aisladas, con un corte casi total de los servicios básicos, incluidas las rutas de suministro, electricidad, agua potable y atención sanitaria de emergencia. La situación es tan crítica que en muchos lugares los servicios de maternidad han cerrado y las unidades de neonatal están operando con generadores manuales.
Quiénes son las RSF y por qué luchan
Las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) no son un grupo insurgente tradicional. Se trata de una poderosa milicia paramilitar originalmente creada por el régimen de al-Bashir para operar en Darfur y otros puntos del país. Durante años actuaron como brazo represor del gobierno, acumulando poder, recursos y entrenamiento bélico.
Cuando cayó Bashir en 2019, las RSF pasaron a formar parte de una transición pactada con el ejército. No obstante, los acuerdos de integrar a las RSF dentro del Ejército Nacional no se cumplieron, y pronto comenzaron los desacuerdos sobre jerarquías, presupuestos y control territorial.
En abril de 2023, las tensiones se desbordaron, y tanto el ejército como la RSF comenzaron una guerra abierta por el control del país. Hoy, las RSF son lideradas por Mohamed Hamdan Dagalo, conocido como “Hemedti”, y controlan vastas zonas del oeste y sur del país.
Rumores de divisiones internas y futuro del conflicto
Informaciones sin confirmar indican que dentro de las RSF existen fracturas internas. Algunos comandantes han sido asesinados por desobedecer órdenes, mientras otras subunidades han demostrado descontento por las alianzas del grupo con mercenarios extranjeros y redes criminales internacionales.
Del lado militar, el liderazgo del general Burhan también enfrenta desconfianza interna y presión internacional. Las soluciones diplomáticas son escasas y la mediación por parte de organizaciones regionales como la IGAD o la União Africana no ha logrado avances estructurales.
Mientras tanto, los civiles pagan el precio. Un precio extremadamente alto.
¿Qué puede hacer la comunidad internacional?
No es tarde para actuar. Existen vías diplomáticas, humanitarias y económicas para intervenir o presionar por altos el fuego, crear corredores humanitarios y reactivar las negociaciones.
Un llamado urgente debe ir a:
- Instituciones como la ONU y el Consejo de Seguridad para presionar por un alto al fuego humanitario inmediato.
- Organizaciones humanitarias para expandir las misiones y redirigir recursos a Sudán.
- Países vecinos como Egipto, Etiopía y Sudán del Sur para jugar un rol activo en una solución regional.
Sudán no puede esperar más.
