¿Alivio o trampa? El auge de los servicios 'Renta ahora, paga después' en EE.UU.

Con el incremento del costo de vida, millones de inquilinos recurren a plataformas como Flex o Livble para dividir el pago del alquiler, pero ¿estos servicios realmente ayudan o profundizan la crisis financiera?

Al inicio de cada mes, millones de inquilinos en Estados Unidos enfrentan el mismo reto: pagar la totalidad de su renta en una sola exhibición. Para muchos, especialmente quienes forman parte de la economía informal o con ingresos bajos, esto representa una carga abrumadora. De ahí nace la popularidad creciente de un nuevo tipo de servicio financiero: 'renta ahora, paga después' (rent now, pay later).

Inspirados en los exitosos modelos de financiamiento como Buy Now, Pay Later aplicados en e-commerce, compañías como Flex, Livble y Affirm prometen flexibilizar el pago del alquiler, ofreciéndole al inquilino la posibilidad de dividirlo en cuotas mensuales. Pero detrás de esa promesa de alivio financiero se esconden costos adicionales y riesgos que muchos pasan por alto.

El aumento del alquiler y la demanda de soluciones flexibles

Según la Oficina de Estadísticas Laborales de EE.UU., el costo promedio de la renta ha subido casi un 28% entre 2019 y 2024. A la par, los ingresos de una gran parte de la población, sobre todo de los trabajadores por encargo, se han mantenido estancados o se han vuelto impredecibles.

De acuerdo con datos del Censo de EE.UU. en 2024, más de 42.5 millones de hogares alquilan vivienda, y una gran porción de ellos destina más del 30% de sus ingresos mensuales a pagar la renta, lo cual los coloca automáticamente en la categoría de "cost burdened" (económicamente agobiados).

En ese contexto, propuestas como Flex pueden parecer tentadoras. Kellen Johnson, un residente de Sacramento, California, comenzó a usar esta aplicación para dividir sus pagos de $1,850 mensuales en dos: pagaba $1,350 el día primero del mes y $500 el día 15. Por ese servicio, se le cobraba una suscripción mensual de $14.99 más 1% del total del alquiler. Esto equivalía a unos $33.49 al mes solo en comisiones.

¿Qué es exactamente ‘Rent Now, Pay Later’?

Este modelo funciona de una manera relativamente sencilla:

  • La compañía (Flex, Livble, Affirm) paga el alquiler completo al arrendador el primer día del mes.
  • El inquilino le reembolsa a la compañía en dos o más plazos durante el mes.
  • La mayoría de estos servicios aplican comisiones o tarifas que, expresadas como tasas anuales efectivas de interés (APR), pueden superar el 100%.

En el caso de Johnson, pagar $33.49 por un préstamo de $500 durante dos semanas representa una tasa APR de 172%. Para ponerlo en perspectiva, es más alta que muchas tarjetas de crédito y casi tan costosa como un préstamo “payday” (anticipos de nómina) ampliamente criticado en círculos financieros.

El caso de Flex y sus competidores

Flex, lanzado en 2019, ya cuenta con 1.5 millones de usuarios y procesa aproximadamente $2 mil millones en renta cada mes. Sus voceros indican que su público objetivo son inquilinos con ingresos bajos y malos historiales crediticios. Según sus propios datos, la mediana del puntaje crediticio entre sus usuarios es de solo 604 (un nivel considerado "malo" en la mayoría de escalas de crédito).

Otros jugadores, como Livble, optan por un sistema sin subscripción, pero con tarifas únicas de $30 a $40 por período. Según cálculos de expertos, esto se traduce en tasas APR de entre 104% y 139% dependiendo de cuánto tiempo aplace el pago el inquilino.

Affirm, conocida por su servicio de financiamiento para compras en tiendas, está probando una nueva función para el pago de renta en asociación con Esusu, una plataforma que reporta pagos de renta a burós de crédito para mejorar la calificación crediticia del usuario. Aunque Affirm afirma no cobrar intereses ni tarifas a los inquilinos, sí podría cobrarle a los dueños de propiedades.

¿Verdadera ayuda o ciclo de deuda silencioso?

Los defensores de los consumidores, como Mike Pierce de Protect Borrowers, advierten sobre los peligros ocultos de estos servicios. "Los inquilinos deben ser escépticos ante cualquier producto financiero que prometa pagos sin intereses o tarifas, especialmente si está asociado con el arrendador", comentó Pierce, quien anteriormente trabajó en la Oficina de Protección Financiera del Consumidor (CFPB).

El desarrollo de productos como estos responde a una necesidad real: ofrecer flexibilidad en un mercado rígido e implacable. Pero a un costo elevado y muchas veces poco transparente.

¿Qué pasa si se populariza esta práctica?

Una de las grandes preocupaciones de los economistas es que estas herramientas financieras, lejos de resolver el problema de fondo (la alta renta), amplían el margen para que los arrendadores aumenten sus precios. Ya existe evidencia de que cada vez más propietarios están permitiendo pagar renta con tarjetas de crédito, un método que suele incluir tarifas de procesamiento del 2.5% al 3.5%, las cuales son trasladadas al inquilino.

Por ejemplo, una renta de $1,500 pagada con tarjeta puede implicar cargos mensuales de entre $37.50 y $52.50, un costo similar a usar Flex o Livble. Empresas como Bilt, que ofrece tarjetas de crédito diseñadas para el pago de renta, han visto oportunidad de negocio en esta tendencia.

Impacto en los mercados urbanos y modelos predatorios

El modelo 'rent now, pay later' también ha suscitado acusaciones de prácticas predatorias en el sector del “PropTech”. Un caso relevante es el de RealPage, la compañía matriz de Livble, que fue señalada por compartir algoritmos con arrendadores para coordinar aumentos sistemáticos de renta. En 2023, esta práctica llevó a una investigación por colusión y manipulación del mercado de alquiler.

Y no es solo el precio el problema. La disponibilidad limitada de vivienda, especialmente en ciudades como San Francisco, Nueva York o Los Ángeles, ha llevado a que muchos inquilinos vivan con el temor constante de ser desalojados si no pueden cumplir a tiempo con el pago completo.

¿Regulación inminente?

Si bien la CFPB aún no ha emitido regulaciones específicas sobre los servicios de segmentación del alquiler, un número creciente de legisladores y organismos de protección al consumidor están presionando para que sean tratados como lo que realmente son: préstamos a corto plazo con riesgos de sobreendeudamiento.

Mientras tanto, entidades como National Consumer Law Center están instando a que se impongan límites a las tasas APR efectivas de estos productos y que se incluya una advertencia visible sobre las comisiones que implican.

El reto para las autoridades es encontrar un equilibrio entre la innovación financiera y la protección al usuario, algo que será cada vez más urgente si este modelo se expande a otros rubros como los servicios públicos o la atención médica.

¿Cuáles son las alternativas?

Aunque la necesidad de una alternativa de financiamiento flexible es comprensible, existen otras opciones menos costosas:

  • Negociar con el arrendador: Algunos propietarios, especialmente individuales o pequeños, están dispuestos a pactar pagos divididos sin comisiones.
  • Utilizar préstamos personales directamente con bancos, que pueden ofrecer tasas más bajas (alrededor del 10% a 18% APR).
  • Buscar asistencia de organizaciones comunitarias y religiosas, muchas de las cuales ofrecen ayuda con el pago del alquiler.

Además, expertos aconsejan impulsar una reforma sistemática del mercado de alquiler que incluya control de precios razonable, ampliación de vivienda pública y programas de subsidio directo al arrendamiento.

Mientras tanto, los inquilinos deben evaluar detalladamente si la comodidad inmediata justifica el costo a largo plazo. Como el propio Johnson dijo: “Era un gasto adicional, pero me resultaba más cómodo que tener que atrasarme o pedirle dinero a alguien cada mes”. Y ahí reside la paradoja: pagar por tener la opción de seguir pagando.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press