¿Puede sobrevivir el periodismo independiente en la era del contenido viral?

Mientras The Washington Post recorta personal y Complexly se transforma en organización sin fines de lucro, el futuro de los medios educativos y periodísticos enfrenta su mayor reto

El colapso silencioso de los gigantes de la información

El mundo del periodismo está atravesando una transformación sin precedentes. Esta semana, The Washington Post, uno de los periódicos más influyentes del mundo, ha anunciado un despido masivo que afectará a un tercio de su plantilla. La medida incluye el cierre completo de su departamento de deportes, la reestructuración del equipo editorial en el área de Washington, la eliminación del departamento de libros y la cancelación de su pódcast insignia, Post Reports.

Todo esto ocurre en el contexto de una pérdida progresiva de suscriptores y una serie de decisiones editoriales que han irritado a su audiencia base. A diferencia de su competidor The New York Times, que ha prosperado al diversificar su oferta con productos como su exitoso sitio de juegos y el portal de recomendaciones Wirecutter, el Post parece haberse quedado atrás en la batalla digital.

¿Quién salva ahora al “cuarto poder”?

La situación en The Washington Post refleja una crisis más amplia que enfrenta el periodismo tradicional. Las salas de redacción están encogiendo y cada vez más medios buscan modelos de negocio alternativos. Aquí es donde entra en escena Complexly, la productora educativa fundada por los hermanos Hank y John Green, conocidos por el exitoso canal de YouTube Crash Course.

En un momento donde los medios buscan monetizar cada clic, los Green han decidido lo contrario: han transformado su empresa en una organización sin fines de lucro. La idea detrás de este cambio es simple pero poderosa: ofrecer educación accesible y gratuita, libre de la influencia de la publicidad y los algoritmos.

Un modelo que rompe las reglas del juego

“Parte de lo que intentamos hacer en Complexly es crear buena información en internet”, dijo Hank Green. “Nuestro objetivo no es construir una gran empresa para luego venderla, sino ofrecer contenido confiable que sirva al público”.

Complexly ha recibido millones en fondos filantrópicos; en 2023, logró $4.8 millones en donaciones. Cuentan con el apoyo de entidades como YouTube, PBS, la Fundación Alfred P. Sloan, la Universidad Estatal de Arizona y el Instituto Médico Howard Hughes. Además, cerca de un tercio de su financiamiento proviene de Patreon, donde miles de aficionados dan entre $5 y $10 al mes para apoyar la causa.

¿Renunciar a la publicidad es una locura?

Desde el punto de vista económico, esta decisión puede parecer imprudente. La gran mayoría del contenido en Internet se mantiene gracias a la publicidad invasiva, desde los anuncios de video en YouTube hasta las instalaciones publicitarias ocultas en plataformas como TikTok o Instagram. Pero para Hank y John Green, esa dependencia es también una amenaza al contenido de calidad.

“Hemos pasado 25 años viviendo en un internet financiado por anuncios. Y no es un lugar fácil. Nuestro sueño es que Complexly exista para el bien de las personas que se benefician de él, y no para ningún otro interés corporativo”, afirmó John Green.

Del entretenimiento a la educación significativa

En una era donde los videos de gatos, dashcams y creadores como MrBeast dominan YouTube, el trabajo de Complexly se ve como un faro educativo: sus series explican desde biología animal hasta literatura latinoamericana. El reto no es solo generar buen contenido, sino lograr que ese contenido sea deseado por las audiencias.

La compañía incluso ha experimentado con modelos híbridos, como la venta anual de monedas de plata con el logo de Crash Course, algunas de las cuales se venden por miles de dólares. Estos compradores de alto nivel, según Hank, mostraban disposición a seguir apoyando, pero se sentían incómodos respaldando una entidad con fines lucrativos. Al convertirse en ONG, este problema desaparece.

Crecimiento sin sacrificar la misión

El equipo de Complexly ahora tiene cerca de 80 empleados y planea seguir creciendo con una visión clara. Hank continuará en la junta directiva y como conductor de algunos programas, mientras que John asumirá el rol simbólico de “founder emeritus”. Tienen entre manos un nuevo proyecto educativo con una inversión inicial de 8.5 millones de dólares, cuyo contenido aún se mantiene en secreto.

Además, planean lanzar una serie en la que Hank explorará zoológicos y museos para mostrar especímenes que raramente ven la luz. También han afirmado que seguirán concentrándose en YouTube, pero sin perder de vista plataformas emergentes como TikTok.

Un llamado a otros creadores: se puede hacer

Este paso no es casualidad. Hank y John no son ajenos al mundo sin fines de lucro. A través de su Foundation to Decrease World Suck, han donado más de $17 millones a distintas organizaciones. Además, han fundado plataformas como Subbable, precursora de Patreon, para ayudar a otros creadores.

Su objetivo ahora es demostrar que el modelo sin fines de lucro puede no solo sobrevivir, sino ser ágil e innovador. Citando a Partners in Health, una de sus organizaciones aliadas, señalan que los recursos tecnológicos y operativos de una ONG pueden estar a la altura de las empresas privadas si se construyen así desde el inicio.

The Washington Post vs. Complexly: un contraste revelador

La historia detrás de The Washington Post y Complexly plantea una tensión esencial sobre el futuro de la información: ¿deben los medios seguir persiguiendo clics bajo la lógica del mercado o abrazar un modelo sustentado por la misión y el propósito?

Mientras el Washington Post sufre las consecuencias de malas decisiones estratégicas y una pérdida de rumbo editorial —agravada por la presión de su dueño Jeff Bezos y la huida de suscriptores—, Complexly apuesta por la confianza, la calidad y el bien común.

El contraste no podría ser más claro: uno recorta personal, reduce cobertura y abandona cobertura cultural; el otro expande su alcance, reinvierte en educación y entiende a fondo a su audiencia. En medio de la crisis de confianza hacia los medios y la desinformación viral, el camino tomado por Complexly podría convertirse en el modelo a seguir para una nueva generación de creadores conscientes.

Y quizás, solo quizás, el público esté listo para elegir valor sobre viralidad.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press