Brote de sarampión en América: un llamado urgente a la vacunación antes del Mundial 2026
México lidera los casos de sarampión mientras crece la preocupación en América del Norte a solo meses del Mundial de Fútbol
El sarampión ha regresado a América con una fuerza preocupante, justo cuando tres de los países más golpeados —México, Estados Unidos y Canadá— se preparan para albergar el Mundial de Fútbol 2026. Este resurgimiento no solo pone en jaque los sistemas de salud pública, sino que podría tener implicaciones económicas, sociales y logísticas de gran alcance.
El sarampión, una amenaza que creíamos superada
Durante más de dos décadas, América fue considerada una región libre del sarampión, un logro celebrado ampliamente por la Organización Panamericana de la Salud (OPS). Este estatus se logró principalmente gracias a campañas de vacunación masiva. Sin embargo, la complacencia colectiva, el auge del movimiento antivacunas y recientes crisis sanitarias han abierto grietas peligrosas en nuestras defensas.
La OPS emitió una alerta epidemiológica esta semana luego de un aumento alarmante en los casos. Tan solo en las primeras tres semanas de 2026, se han registrado 1,031 casos confirmados en siete países de América, un aumento de 43 veces respecto al mismo periodo del año anterior.
México: epicentro inesperado del brote
México encabeza la lista con 740 casos, seguido por Estados Unidos (171) y Canadá (67). El estado mexicano con mayor incidencia es Jalisco, que ha superado incluso al habitual foco fronterizo de Chihuahua y su contraparte en Texas.
Ante la situación, el gobierno mexicano ha acelerado su estrategia de vacunación. Se han instalado clínicas móviles en aeropuertos, estaciones de autobús y estaciones del metro de la capital. Además, la jefa de gobierno de Ciudad de México, Clara Brugada, lanzó 2,000 nuevos módulos de vacunación en puntos de afluencia masiva.
“Todos los menores de 49 años, por favor, vacúnense”, instó Brugada el martes, asegurando que el acceso a la vacuna es gratuito y está garantizado.
Estados Unidos y Canadá: la amenaza de perder el estatus de país libre del sarampión
Canadá perdió su estatus de país libre de sarampión en noviembre de 2025. Ahora, tanto Estados Unidos como México se enfrentan al mismo riesgo. La OPS anunció que ambos países solicitaron una extensión de dos meses para contener el brote y demostrar que pueden controlar la transmisión de la enfermedad.
En Estados Unidos, los focos de atención se han desplazado a Carolina del Sur, donde los contagios aumentan rápidamente. Algunos expertos en salud pública temen que regiones con bajas tasas de vacunación, como partes rurales de Texas y Missouri, puedan convertirse en futuros epicentros.
Vacunación deficiente: el talón de Aquiles
El resurgimiento del sarampión responde, en gran parte, a la baja cobertura de vacunación. Según la OPS, solo el 33% de los países del continente han alcanzado el 95% de cobertura necesaria con la primera dosis, y solo el 20% ha logrado ese umbral para la segunda dosis —requisito fundamental para la inmunidad comunitaria.
Desde el inicio del brote en 2023, los adultos jóvenes y adolescentes han supuesto el mayor volumen de casos, pero las tasas de infección más altas afectan a menores de un año, quienes dependen de la inmunidad del grupo para mantenerse a salvo hasta que puedan recibir sus vacunas.
El Mundial 2026 y los riesgos sanitarios
A medida que se acercan las fechas del Mundial de Fútbol 2026 —que será organizado conjuntamente por México, Estados Unidos y Canadá—, autoridades sanitarias y organizadores enfrentan un desafío mayúsculo: garantizar que millones de asistentes de todo el mundo no contribuyan a propagar el virus.
El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa. Un solo caso puede generar entre 12 y 18 nuevos contagios en una población no vacunada —muy por encima de enfermedades como la gripe o incluso el COVID-19 en su variante original.
Con estadios repletos, transporte público abarrotado y reuniones multitudinarias previstas, cualquier vacilo puede derivar en brotes explosivos difíciles de contener.
Vacunas, geopolítica y retrocesos
La capacidad de respuesta global a brotes como el del sarampión también se ve mermada por las decisiones políticas. La reciente decisión de la administración Trump de retirarse de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en enero de 2026 complica la colaboración directa con la OPS en la respuesta regional.
Además, la OPS ha advertido sobre el efecto que conflictos internacionales y la desinformación tienen sobre la percepción de las vacunas. Fake news difundidas por redes sociales siguen alimentando teorías conspirativas sobre efectos adversos, chips y toxinas, pese a décadas de evidencia científica.
La paradoja de las enfermedades olvidadas
Uno de los grandes retos del siglo XXI es que el éxito mismo de la medicina ha generado una falsa sensación de seguridad. Enfermedades como el sarampión, que antes se cobraban la vida de millones, se volvieron tan infrecuentes que algunas generaciones desconocen sus peligros.
Para ilustrar: antes de la vacuna en la década de 1960, el sarampión causaba entre 2.6 y 2.7 millones de muertes anuales a nivel mundial (OMS, 2019). Hoy en día, aún provoca entre 60,000 y 100,000 muertes por año, especialmente en países en desarrollo con débil infraestructura médica.
El mensaje está claro: vacunarse salva vidas
Organismos como la OMS, la OPS y los ministerios de salud pública recuerdan a la población que el esquema de vacunación recomendado incluye:
- Primera dosis entre los 12 y 15 meses de vida
- Segunda dosis entre los 4 y 6 años de edad
- Dosis de refuerzo o inicial para adultos no vacunados
La vacuna conocida como Triple viral (MMR: sarampión, paperas y rubéola) es segura, efectiva y protege a largo plazo.
¿Qué podemos hacer como sociedad?
Para contener el brote y proteger la salud de las generaciones actuales y futuras, es fundamental:
- Vacunarse y verificar el estado de inmunización de los hijos
- Combatir la desinformación compartiendo fuentes confiables
- Apoyar los esfuerzos de salud pública acudiendo a campañas y jornadas de vacunación
- Exigir a los gobiernos transparencia y compromiso con los programas de inmunización
Estamos ante una prueba colectiva de memoria y madurez sanitaria. Ignorar las lecciones del pasado puede salirnos muy caro. La buena noticia: tenemos las herramientas para actuar. La clave está en usarlas con responsabilidad y urgencia.