Caída de las tecnológicas y guerra de palabras en Washington: ¿se tambalea la estabilidad económica global?

Mientras las bolsas asiáticas y Wall Street se tiñen de rojo por culpa de las ‘tech’, crece la tensión geopolítica y el caos político en EE.UU. amenaza los pilares financieros

Por estos días, basta un vistazo a los titulares para entender que hay dos frentes muy calientes en el escenario financiero y político global: la inestabilidad en los mercados bursátiles y la creciente confrontación política en Estados Unidos. A la vez, se reactivan las tensiones nucleares con Irán y, en Washington, el secretario del Tesoro Scott Bessent protagoniza un espectáculo sin precedentes que define y refleja el nuevo rostro de la política económica de la era Trump 2.0.

Mercados asiáticos en rojo: una mañana negra para las bolsas

El jueves comenzó con noticias nada alentadoras en Asia: el Nikkei 225 de Tokio cayó un 0,7%, quedando en 53,935.77 puntos. Aún más dramática fue la caída del Kospi surcoreano, que se desplomó un 3,2%, una de las sesiones más negativas del año para esta bolsa. En China, el Hang Seng de Hong Kong retrocedió 1,2% y el índice compuesto de Shanghái perdió un 0,8%. En Australia, el S&P/ASX 200 cerró con un descenso del 0,3%.

¿Y qué está causando esta estampida bajista? La culpa, cómo no, recae una vez más en el sector tecnológico, que arrastra pérdidas no solo en Asia, sino también en Wall Street.

Wall Street no se salva: las tecnológicas, el gigante que arriesga el equilibrio

El S&P 500 retrocedió un 0,5% el miércoles, marcando su quinta caída en seis jornadas. Aunque más empresas subieron que bajaron dentro del índice, el desplome de gigantes tecnológicos dominó el sentimiento general. El Nasdaq, cargado de tecnología, se hundió 1,5%.

Advanced Micro Devices (AMD), por ejemplo, se desplomó un 17,3% a pesar de informar ganancias trimestrales mayores a lo esperado. Su previsión para el ingreso de 2026 superó las expectativas pero, en un año en que sus acciones ya se habían duplicado, los inversionistas decidieron tomar ganancias.

El peso de las expectativas en un mercado dominado por la inteligencia artificial

Actualmente, muchas tecnológicas viven bajo una paradoja: reportan buenos resultados, pero caen en bolsa. ¿La razón? La burbuja de expectativas en torno a la inteligencia artificial, que les exige resultados casi milagrosos.

Empresas como Uber vieron disminuir su valor más de un 5% tras publicar beneficios trimestrales por debajo de lo previsto. Otras, como Super Micro Computer, cuyo negocio de servidores para IA va en alza, subió un 13,8% tras reportar cifras positivas.

Pero incluso compañías sólidas, como Walmart, que acaba de cruzar la barrera del $1 billón en valoración, parecen sostener con alfileres este mercado hiperconcentrado en gigantes tecnológicos.

El oro y la plata: termómetro de la aversión al riesgo

Mientras los mercados caen, los inversionistas buscan refugio en metales preciosos. El oro ganó un 0,3%, posicionándose en $4,950.80 por onza, aunque llegó a tocar los $5,000 en la jornada. La plata subió un 1,3%. Ambas commodities han estado oscilando violentamente: el oro tocó los $5,600 la semana pasada y la plata ha tenido subidas de más del 30% en un mes. ¿La razón? Miedo, inflación y dudas sobre el dólar.

Estados Unidos: caos político como telón de fondo

Todo este contexto se complica aún más por lo que sucede en Washington. Una audiencia ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara, que suele ser un acto técnico, se convirtió en un ring de boxeo político. El Secretario del Tesoro, Scott Bessent, protagonizó un enfrentamiento verbal sin precedentes con legisladores demócratas.

“¡Cállalo ya!”, exclamó la congresista Maxine Waters a los líderes del comité, mientras Bessent atacaba con insultos a otros legisladores como Sylvia García y Stephen Lynch. Las agresiones verbales incluyeron comparaciones con asesinos seriales y burlas del tipo: “tiene el cerebro del tamaño de una nuez.”

¿Qué está pasando con la economía estadounidense?

Los rendimientos de los bonos del Tesoro se mantuvieron estables. Un informe de ADP indicó que hubo menos contratación privada de lo esperado en EE.UU., mientras que otro informe del ISM mostró que los precios al consumidor en el sector servicios aumentaron más de lo previsto.

Todo esto ocurre mientras el dólar sube frente al yen (156.83 frente a 156.80) pero cae ante el euro ($1.1795). El petróleo también cayó: el crudo WTI bajó $1.19 a $63.95 y el Brent cayó $1.24 a $68.22 —niveles considerablemente bajos en medio de preocupaciones sobre la demanda global.

El factor Irán y el regreso del miedo nuclear

Como si no bastara con los mercados bursátiles y la división política en EE.UU., este viernes se esperan nuevas conversaciones entre Estados Unidos e Irán en Omán, en torno al programa nuclear iraní. Todo esto, luego de una guerra de 12 días en junio entre Irán e Israel donde EE.UU. también bombardeó sitios nucleares iraníes.

Desde entonces, Irán ha detenido todo enriquecimiento de uranio, aunque ha amenazado con retomarlo. Hoy, el país posee una reserva de 9,870 kg de uranio, frente a los 300 kg permitidos por el acuerdo original de 2015. Además, ya alcanza niveles de pureza del 60%, cerca del umbral bélico del 90%.

Todo esto marca un retroceso respecto al Acuerdo Nuclear impulsado por Obama y abandonado por Trump en 2018. Hoy, el retorno a esas negociaciones parece lejano, especialmente cuando el entorno estadounidense está teñido de ruido político y provocaciones internacionales.

¿Un nuevo capítulo en las relaciones EE.UU.-Irán?

Según reportes, Trump ha enviado cartas al líder supremo iraní, Ali Khamenei, alentando un nuevo proceso de negociación, similar a lo que intentó con Kim Jong Un. Pero los antecedentes son poco prometedores: el último intento diplomático en marzo de 2025 fue recibido con desdén por parte de Teherán.

Además, la intervención de Omán como mediador, que ofició las reuniones anteriores entre el enviado estadounidense Steve Witkoff y el canciller iraní Abbas Araghchi, muestra signos de agotamiento. Las posturas son irreconciliables: EE.UU. exige cero enriquecimiento nuclear para llegar a un acuerdo; Irán, en cambio, ya se desliza hacia las amenazas abiertas de dotarse de arsenal atómico.

¿Estabilidad global en riesgo?

Con mercados bursátiles al borde del colapso, inflación latente, disputas políticas internas y la amenaza de un nuevo avance nuclear por parte de Irán, la percepción de estabilidad económica en el mundo occidental es cada vez más difusa.

Scott Bessent, como rostro visible del poder económico estadounidense, encarna esta nueva era sin protocolos ni filtros. Sus apariciones públicas están erosionando la tradicional institucionalidad del Tesoro estadounidense, en un contexto económico que exige justamente lo contrario: sensatez, diálogo y visión técnica.

Lo que está en juego no es solo si AMD cae un 17% o si el oro toca nuevos máximos históricos, sino si el sistema global, ya golpeado por guerras, inflación e incertidumbre, podrá resistir una nueva oleada de conflictos geopolíticos y caos político interno.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press