El arte de sentir: Italia redefine la experiencia cultural para personas con discapacidad visual

La revolución inclusiva que permite tocar a Miguel Ángel, recorrer el Coliseo y ver el arte con las manos

Italia, país sinónimo de arte y belleza, está experimentando una transformación profunda en su oferta cultural: ya no se trata solo de admirar con la vista. Las personas con discapacidad visual ahora pueden tocar, oler y experimentar con todos los sentidos grandes obras maestras del arte occidental. Esto no es una metáfora.

Desde museos hasta sitios arqueológicos y plazas históricas, el turismo en Italia está girando hacia la accesibilidad total. Con tecnologías tacto-visuales, modelos a escala, reproducciones en bajorrelieve, realidad aumentada e itinerarios arquitectónicos rediseñados, el país del Renacimiento promueve una experiencia más humana y sensorial para todos.

Inclusión cultural: más que una iniciativa, un derecho humano

En 2021, como parte de los requisitos para recibir fondos del Plan de Recuperación de la Unión Europea posterior a la pandemia, Italia se comprometió a derribar sus barreras arquitectónicas. Si bien ya antes se hablaba de accesibilidad, nunca se habían unido tantas voluntades para lograrla de forma masiva. El turismo inclusivo no solo ofrece una experiencia digna a las personas con discapacidad, también reactiva la economía y sitúa a Italia como referente global.

La Organización Mundial del Turismo (OMT) estima que más del 46% de la población mundial mayor de 60 años tiene alguna discapacidad. Este segmento representa una base creciente de turistas cuyos acompañantes también consumen productos turísticos. Hacer accesibles los espacios, por tanto, es una cuestión tanto de derechos como de rentabilidad.

Museo Omero en Ancona: ver con las manos

El Museo Táctil Estatal Omero, ubicado en Ancona, es uno de los pocos museos del mundo creados específicamente para brindar acceso a personas ciegas o con baja visión. Aquí está permitido —e incluso incentivado— lo que en otros museos es un sacrilegio: tocar el arte.

La exposición está llena de reproducciones fieles de esculturas famosas como La Pietà de Miguel Ángel, el David o el Laocoonte y sus hijos. También hay modelos de iglesias, edificios históricos y elementos arquitectónicos. Las personas pueden recorrer las formas, texturas y proporciones con sus manos. Es una experiencia poderosa, incluso para videntes.

“Tocar el rostro de David con mis dedos fue como conocerlo en persona”, comentó Carmine Laezza, visitante ciego, tras una visita guiada al museo.

Pompeya: la historia al alcance de la mano

En el vasto sitio arqueológico de Pompeya, las autoridades han implementado un sistema de señalización adaptado que incluye carteles en Braille, guías auditivas con código QR y modelos táctiles de artefactos excavados. Los visitantes pueden caminar por las ruinas sintiendo la vibra de la antigua ciudad romana con ayuda de audio guías inclusivas y mapas en alto relieve.

Esta forma de arqueología sensorial no solo apoya a personas ciegas. También permite una aproximación más completa y emocional al patrimonio para todos los visitantes.

El Coliseo y la revolución sensorial de Roma

Roma, la Ciudad Eterna, no se ha quedado atrás. A través de asociaciones como Radici, se han organizado recorridos artísticos inclusivos por monumentos de la capital. La experiencia consiste en visitas guiadas donde los participantes, sin vista, recorren paredes milenarias con las yemas de los dedos, aprecian reproducciones 3D de edificios y descubren el sentido táctil del arte clásico.

Desde el Coliseo hasta el Palazzo Farnese, los grupos experimentan con paneles táctiles, maquetas escaladas y relieves arquitectónicos. Estas actividades están facilitadas por guías especializados en turismo inclusivo, como Giorgio Guardi y Daria Portale.

“El mármol se siente frío, pero lleno de historia”, compartió Elena Dominici, usuaria invidente tras palpar la fuente de la Cancillería romana, durante uno de estos tours.

Arte contemporáneo y ceguera simulada: una inmersión empática

En muchas instituciones educativas, como liceos artísticos, los alumnos videntes participan de talleres donde se les cubren los ojos y se les invita a interactuar con el arte de manera táctil. La meta no es solo sensibilizarlos con respecto a las dificultades de la ceguera, sino abrir la puerta a nuevas formas de crear y percibir el arte.

Estos proyectos tienen lugar principalmente en el Museo Omero, pero también se están esparciendo por centros de arte contemporáneo en Florencia, Milán y Nápoles.

Un artefacto de inclusión: esculturas en bajorrelieve

El artista y pedagogo Massimiliano Trubbiani trabaja desde 2005 en transformar pinturas icónicas, como la Pala Gozzi de Tiziano, en esculturas en bajorrelieve. Estas permiten explorar cada color, forma y sombra mediante texturas elevadas.

En su laboratorio, el olor a resina y yeso se mezcla con entusiasmo. “Hay quienes ven con los dedos tanto o más de lo que otros ven con los ojos”, dice Massimiliano. La frase resume la misión completa del movimiento táctil: devolver el arte a todas las manos.

Felice Tagliaferri: el escultor invidente que esculpe el mundo

Felice Tagliaferri, escultor italiano ciego desde la infancia, se ha convertido en símbolo de la lucha por el arte accesible. En su estudio en Cesena, encarna la reivindicación del sentido del tacto como vía de expresión y contemplación estética.

Entre polvo de mármol y herramientas cubiertas, Felice explica: “Para mí, el arte nace en las manos. Es ahí donde lo imagino y donde lo ejecuto. El ojo es apenas una versión del tacto, no al revés”.

En 2023, esculpió una réplica táctil de La Última Cena de Leonardo da Vinci que ahora recorre exposiciones inclusivas por toda Europa.

Una utopía posible: turismo accesible en Italia

Florencia ha lanzado una guía de accesibilidad para visitar sus museos, galerías y jardines históricos. El dossier informa sobre recorridos posibles y requisitos —incluyendo acompañantes, vigilancia o accesos alternativos— a locaciones tradicionalmente inaccesibles como los Jardines de Boboli.

Esta guía está disponible digitalmente en varios idiomas e incluye mapas con rutas sugeridas, puntos de descanso, baños adaptados y niveles de pavimentación.

Más allá del derecho: una experiencia emocional compartida

Lo que al principio parecía un proyecto funcionalista se ha convertido en una transformación emocional de la experiencia estética. Ver el arte a través del tacto no solo enriquece la vida de quienes viven con discapacidad visual —también revela dimensiones ocultas a quienes tienen visión completa.

Más que adaptar los museos para personas con discapacidad, Italia está enseñando al mundo que otra mirada al arte es posible... una mirada desde las manos.

Italia como modelo replicable

Países como Francia, España y México ya han mostrado interés en replicar el modelo italiano. Las técnicas desarrolladas por museos como el Omero de Ancona y las asociaciones como Radici están siendo estudiadas para inspirar políticas culturales inclusivas en otras naciones.

Italia ha dado un paso más allá: no espera que los ciegos miren el arte como los videntes. Enseña que todos podemos reinterpretar el arte desde nuestras capacidades sensoriales. Y al hacerlo, el arte vuelve a su origen comunitario: una experiencia universal, tangible y compartida.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press