Sudáfrica en una encrucijada: entre el declive del ANC y la reinvención de la oposición
El retiro de John Steenhuisen reconfigura el panorama político sudafricano tras el histórico debilitamiento del poder del ANC
Por primera vez desde el fin del apartheid en 1994, el Congreso Nacional Africano (ANC) ha perdido la mayoría parlamentaria en Sudáfrica. Este evento marca un giro político sin precedentes en el país, forzando alianzas inusuales y cuestionando el rumbo de las principales fuerzas políticas, entre ellas el Democratic Alliance (DA), el principal partido opositor hasta ahora.
Uno de los protagonistas de esta transición es John Steenhuisen, líder de la DA desde 2019, quien anunció su decisión de no optar a la reelección como cabeza del partido, apenas meses después de un acuerdo crucial con el ANC para formar un gobierno de unidad nacional. Su anuncio ha levantado oleadas de especulación sobre el futuro inmediato de la DA y el nuevo tablero político sudafricano.
John Steenhuisen: de opositor acérrimo a actor clave del gobierno de unidad
En un país con una historia profundamente marcada por las tensiones raciales y las diferencias socioeconómicas, la DA —tradicionalmente considerada un partido con fuerte apoyo blanco— ha luchado por ampliar su base electoral entre los sectores más amplios de la población. Bajo el liderazgo de Steenhuisen, el partido intentó reposicionarse como una alternativa más incluyente y moderna.
Su papel decisivo en la negociación para formar un gobierno de unidad nacional junto al ANC fue considerado por muchos como su mayor logro político. En palabras del propio Steenhuisen:
"Solo al acceder a los resortes del poder nacional podíamos aspirar a construir un país más próspero, justo y exitoso".
En este nuevo gobierno, fue nombrado Ministro de Agricultura, cargo que desempeñará mientras se enfrenta a desafíos como un brote persistente de fiebre aftosa que amenaza la ya frágil economía agraria del país.
¿Por qué renunciar ahora al liderazgo de la DA?
La decisión de Steenhuisen de no buscar la reelección se produce en un contexto de tensiones internas dentro del partido. Aunque fue absuelto por una investigación interna que lo exculpó de acusaciones de mal manejo de fondos, el ambiente turbulento en la DA sugiere que su salida puede ser también una estrategia para evitar divisiones mayores antes de las próximas elecciones locales de octubre.
Además, el líder saliente admitió que sería muy difícil compaginar la exigente labor ministerial, en especial en un sector en crisis como el agropecuario, con una nueva campaña para retener la jefatura del partido:
“Uno no puede ser efectivo como ministro ni como líder político si está atrapado en dos batallas al mismo tiempo”.
El nuevo rol del DA: ¿evolución o identidad en crisis?
La evolución del DA desde una fuerza de oposición combativa a un socio de gobierno plantea una pregunta crucial: ¿puede el partido mantener su identidad y valores siendo ahora parte del sistema que solía criticar con fiereza?
Históricamente, el DA ha promovido la liberalización del mercado, una reducción del rol del Estado en la economía y una lucha frontal contra la corrupción, especialmente contra los escándalos que han marcado al ANC en los últimos años. La alianza actual, sin embargo, obliga a concesiones. ¿Hasta qué punto podrá el DA mantenerse fiel a su ideario mientras comparte gabinete con sus antiguos rivales?
Según un análisis del Instituto Sudafricano de Asuntos Internacionales (SAIIA), esta coalición puede representar una vía para fortalecer la democracia multipartidista, siempre y cuando haya un control interpartidario efectivo y respeto mutuo por las líneas rojas ideológicas.
El ANC y el ocaso de una hegemonía
Desde el legendario ascenso de Nelson Mandela al poder en 1994, el ANC ha dominado la política sudafricana con mayorías cómodas. Sin embargo, la elección de 2024 marcó el fin de esa era. La incapacidad para resolver problemas estructurales como:
- La persistente desigualdad económica
- El desempleo juvenil que supera el 45%
- Una corrupción generalizada en distintos niveles del Estado
- Infraestructuras críticas en ruinas, como el sistema eléctrico
... ha erosionado tercamente su base de apoyo.
En este contexto, el acuerdo de unidad con sus antiguos opositores es tanto una jugada de supervivencia como un acto de pragmatismo político. Pero también ha generado desconfianza en sectores tradicionales del ANC, que lo ven como una claudicación o una peligrosa moderación de sus postulados históricos.
Africa del Sur hoy: ¿modelo democrático o democracia atrapada?
Sudáfrica es, junto con Nigeria y Egipto, una de las principales economías del continente africano. Además, ha sido considerada durante mucho tiempo un modelo de transición pacífica postconflicto. Sin embargo, la consolidación democrática aún enfrenta obstáculos significativos. A pesar del avance hacia alianzas multipartidistas, los mecanismos de rendición de cuentas, la independencia judicial y la estabilidad social aún dependen de factores que van desde la participación ciudadana hasta la presión internacional.
Organizaciones como Freedom House ubican a Sudáfrica como un país "parcialmente libre" en algunas de sus mediciones, especialmente en lo que respecta a corrupción institucional y retos en el sector judicial. En tanto, las encuestas recientes muestran que sólo el 43% de los sudafricanos confían plenamente en sus instituciones democráticas.
La sucesión en la DA: ¿Quién tomará la posta?
El partido convocará una conferencia en abril para escoger a su nuevo líder, en un proceso que ya ha comenzado a agitar aguas internas. Entre los nombres que suenan están:
- Helen Zille, expresidenta del partido y actual presidenta del consejo federal del DA.
- Bongani Baloyi, una cara joven que representa el ala reformista.
- Natasha Mazzone, portavoz parlamentaria y rostro visible en debates sobre reformas judiciales.
Cualquiera de ellos deberá enfrentar el reto de promover un DA que no sea una simple bisagra del poder: necesita mantener su espíritu crítico sin socavar el precario equilibrio que hoy sostiene el gobierno nacional.
¿Qué podemos esperar de aquí en adelante?
A corto plazo, todo apunta a que el año 2026 será clave para medir la eficacia del gobierno de unidad nacional. Las elecciones locales determinarán si la fórmula DA-ANC convence a la ciudadanía o si la desilusión electoral persiste. También será una oportunidad única para evaluar si un sistema político basado en consensos es viable en un país con una historia tan fuerte de polarización ideológica.
Mientras tanto, Sudáfrica se sumerge lentamente en una nueva era política: más compleja, más incierta quizás, pero también con oportunidades de reinvención institucional y reconciliación social.
