Tensión, sangre y triples: la NBA vive una noche de infarto
Desde la épica batalla entre Knicks y Nuggets hasta la lluvia de triples entre Bucks y Pelicans y los movimientos de última hora en Atlanta, la liga sigue demostrando por qué es el espectáculo más impredecible del deporte mundial
Una batalla en el Madison Square Garden: Knicks 134 - Nuggets 127
En una noche que dejó cicatrices físicas y emocionales, los New York Knicks extendieron su racha ganadora a ocho partidos tras vencer en doble tiempo extra a los Denver Nuggets con un espectacular 134-127. Sin embargo, el resultado fue solo una parte de la historia. La intensidad del duelo fue tan elevada que dejó a ambos equipos con lesionados, camisetas ensangrentadas, y la sensación de que estábamos viendo baloncesto de playoff... en febrero.
Karl-Anthony Towns, reciente adquisición de los Knicks, tuvo una colisión brutal con Spencer Jones que abrió una herida sobre su ojo derecho. “Eso es una marca de batalla”, dijo su compañero Mitchell Robinson. Y qué batalla fue. Towns volvió tras ser suturado, con una camiseta limpia y la determinación que todo guerrero lleva en el corazón.
Towns no solo regresó, sino que aportó 24 puntos y 12 rebotes. Por su parte, Jalen Brunson fue el gran artífice del triunfo con 42 puntos, en lo que fue una noche mágica para la franquicia neoyorquina.
Los Nuggets, que ya de por sí llegaban disminuidos, sufrieron con las salidas por lesión de Jones y Peyton Watson, este último por una dolencia en el muslo. “En el juego me sentí perdido, me decía, ‘¿dónde está todo el mundo?’”, dijo un confundido Jamal Murray, autor de 39 puntos.
Nikola Jokic, siempre un gladiador, también asustó a su equipo al lesionarse momentáneamente el tobillo, aunque regresó al juego y terminó con una triple-doble monstruosa de 30 puntos, 14 rebotes y 10 asistencias. Jokic resumió todo con una frase que lo define: “¿Duele un poco? Sí. ¿Y qué?”
Murphy Jr. y Rollins protagonizan un festival ofensivo en Milwaukee
En Milwaukee, la ofensiva no se detuvo en ningún instante. Trey Murphy III convirtió la noche en su fiesta personal con 44 puntos y una docena de triples (12/19), igualando el quinto mejor registro en la historia de la NBA. Sólo Klay Thompson ha superado eso, con 14 en un partido en 2018.
Pero ni siquiera esa explosión de talento fue suficiente para frenar a unos Bucks que dispararon con 60.9% de acierto total y 21 triples encestados. Ryan Rollins lideró a Milwaukee con 27 puntos, incluidos dos vitales al iniciar la prórroga que marcaron el camino a la victoria 141-137 sobre los New Orleans Pelicans.
En un final cinematográfico, Kevin Porter Jr. cerró el duelo con dos tiros libres importantes, coronando su regreso tras perderse seis partidos por una distensión en el oblicuo. ¿La mala noticia? Milwaukee sigue sin contar con Giannis Antetokounmpo, lesionado desde el 23 de enero, y cada partido sin él es una incógnita más en medio de múltiples rumores de traspaso.
Los Pelicans, a pesar de la brillantez de Murphy y los 20 puntos de Zion Williamson, volvieron a caer en un cierre ajustado. Un triple anulado a Myles Turner por pisar la línea les negó la posibilidad de evitar la prórroga, revelando que en la NBA los centímetros también deciden partidos.
La ofensiva imparable: cifras que asombran
Los números de esta jornada son prueba del actual estado ofensivo de la NBA:
- El duelo Bucks-Pelicans terminó con 278 puntos combinados en total.
- Ambos equipos encestaron 45 triples en conjunto, solo dos menos que el récord de todos los tiempos.
- New Orleans lanzó para 52.2% desde el triple (24/46), elevando el estándar de lo que hoy se considera eficiencia desde el perímetro.
- Promedio combinado de puntos en los dos partidos destacados: 272.5 puntos, una locura ofensiva.
Jock Landale: el ancla interior que necesitaban los Hawks
En un movimiento silencioso, pero estratégico, los Atlanta Hawks reforzaron su pintura adquiriendo al australiano Jock Landale desde los Utah Jazz, apenas un día después de que este fuera parte de un mega traspaso de ocho jugadores. El traspaso fue por una suma de dinero no especificada, en una medida clara para reforzar la zona interior ante las múltiples bajas.
Landale, de 2.11 metros de estatura (6 pies 11 pulgadas), estaba promediando 11.3 puntos y 6.5 rebotes en 45 partidos con los Grizzlies, donde había asumido un rol titular inédito en su carrera. Su llegada a Atlanta busca paliar una temporada marcada por las lesiones: Kristaps Porzingis ha estado fuera gran parte del año y N’Faly Dante está descartado para lo que resta de campaña.
Es el segundo movimiento relevante de Atlanta en la semana, tras enviar a Vit Krejci a Portland a cambio del lesionado Duop Reath y un par de futuras segundas rondas de draft. El equipo de Georgia, sin hacer ruido, va ajustando piezas para no tirar la toalla aún en una Conferencia Este donde cada victoria importa.
El verdadero significado de una noche como esta en la NBA
Lo ocurrido en esta intensa jornada de NBA nos demuestra algo fundamental: la temporada regular puede ser tan dramática, épica y vibrante como los playoffs. En una misma noche tuvimos:
- Un duelo en doble prórroga entre campeones y aspirantes al título.
- Una noche histórica de triples, cortesía de un secundario como Murphy III.
- Jugadores sangrando por la camiseta (literalmente).
- Movimientos estratégicos mientras el reloj del trade deadline avanza.
La NBA no solo se trata de estrellas como LeBron o Giannis. También se trata de la mística de un jugador como Karl-Anthony Towns regresando del vestuario con más puntos que puntos de sutura. Se trata de un Jock Landale que cambia de equipo dos veces en 24 horas, y se trata del espectáculo ofensivo que continúa redefiniendo el baloncesto profesional.
En pleno invierno estadounidense, la liga sigue subiendo la temperatura una jugada tras otra. Y como dijo Jokic: “¿Duele? ¿Y qué?”