El caso de los New York Jets: ¿Puede una mentalidad tóxica destruir una franquicia de la NFL?

Harrison Phillips alza la voz sobre el estado cultural de los Jets y lanza un llamado a la transformación mental del equipo

Un vestuario contaminado: el origen de un problema profundo

Cuando Harrison Phillips, tackle defensivo veterano, llegó a los New York Jets procedente de los Minnesota Vikings, traía consigo experiencia, liderazgo y esperanza. Sin embargo, lo que encontró fue una cultura envuelta en una neblina de derrota autoinfligida que ha carcomido a la franquicia durante casi dos décadas.

En una reveladora entrevista concedida a Roundtable Sports durante la radio row del Super Bowl, Phillips desnudó la realidad que, según él, ha infectado cada rincón del equipo: una mentalidad empapada en la narrativa derrotista del “Same Old Jets”—una frase que resuena entre los aficionados para describir los fracasos cíclicos de la franquicia.

“Creo que Aaron Glenn heredó un grupo muy cancerígeno y beligerante —de arriba a abajo,” comentó Phillips con crudeza, aludiendo al difícil rol del nuevo entrenador principal, quien asumió las riendas tras otro año perdido en la Gran Manzana.

Años de derrotas: una sombra persistente

Los Jets han sufrido una sequía de 15 años sin llegar a los playoffs, una de las rachas activas más largas de la NFL. Desde la salida de Rex Ryan en 2014, el equipo no ha levantado cabeza más allá de unas pocas ilusiones fugaces.

Phillips no culpó a jugadores específicos o entrenadores, sino que apuntó a un fenómeno más sutil y devastador: una cultura enquistada de autoderrota. “Es una idea muy cancerígena en sí misma,” explicó en entrevista con el New York Post. “No es culpa de individuos, pero es comprensible que muchos jugadores, después de tantos años de no ver resultados, hayan dejado de creer.”

¿Qué dice la ciencia del deporte sobre la cultura perdedora?

Numerosos estudios en psicología del rendimiento han demostrado el enorme impacto de la cultura colectiva en el éxito deportivo.

  • Un análisis publicado en The Sport Psychologist Journal en 2021 demostró que una cultura de negatividad persistente tiene un efecto directo sobre la motivación intrínseca de los jugadores.
  • Otro estudio de la Universidad de Michigan reveló que el llamado "ambiente de derrota" puede causar una disminución del 25% en el rendimiento estadístico de los atletas en deportes de equipo, incluso sin cambios en la plantilla.

Este tipo de cultura puede pasar desapercibida desde afuera, pero en el vestuario se manifiesta como falta de responsabilidad colectiva, desconfianza en los líderes y una sensación generalizada de inevitabilidad ante la derrota. Estas emociones, al repetirse semanalmente durante una temporada de 17 partidos, tienen un poder corrosivo.

La era Aaron Glenn: ¿esperanza o repetición?

Aaron Glenn fue nombrado head coach en un intento de introducir savia nueva a unos Jets sedientos de cambios reales. Reconocido por su carácter firme durante su etapa como coordinador defensivo de los Lions y exjugador respetado, Glenn llegó buscando reestructurar desde adentro.

No obstante, su primera temporada terminó con un récord negativo y enfrentó una offensive incapaz de mover las cadenas. Aun así, Phillips se mostró optimista acerca del futuro de la franquicia con Glenn: “Creo en AG. Sé que él quiere cambiar verdaderamente la cultura, pero va a requerir compromiso de todos.”

De hecho, Glenn comenzó su reestructuración prescindiendo de Tanner Engstrand, coordinador ofensivo, y contratando rápidamente a Frank Reich como director ofensivo, junto a Brian Duker para la defensa. Estos movimientos son claros mensajes de que el status quo no es tolerado.

El efecto Bobby Wagner: otra cara del liderazgo en la NFL

Mientras Phillips expone las heridas internas de los Jets, otra historia de liderazgo y superación conmueve a toda la liga: la de Bobby Wagner, linebacker de los Washington Commanders, quien fue galardonado como el Walter Payton NFL Man of the Year 2025

Wagner, conmovido hasta las lágrimas durante su discurso, dedicó el premio a su madre, fallecida en 2009 por un derrame cerebral. “Ella es mi roca. Creyó en mí cuando yo no lo hacía,” expresó el jugador con voz entrecortada. Su ejemplo contrasta con la situación vivida en Nueva York, demostrando lo que la resiliencia y el liderazgo personal pueden lograr en un entorno adverso.

El trabajo caritativo de Wagner a través del Phenia Mae Fund, que financia investigaciones y rehabilitación tras accidentes cerebrovasculares, ha tenido un impacto profundo más allá del emparrillado. Sus palabras resumen un mantra que Harrison Phillips y muchos líderes emergentes en los Jets necesitarán adoptar: "Yo te respaldo".

Reprogramar la mente: el gran reto deportivo

La transformación real para los Jets no radica únicamente en el talento ni en el presupuesto. La cultura ganadora no se compra ni se contrata, se cultiva. En los últimos cinco años, equipos como los Detroit Lions y los Cleveland Browns han demostrado que es posible revertir la percepción pública y separar sus nombres de la etiqueta de "franquicia perdedora".

Pero todo comenzó por cambiar la narrativa interna. Tal como explicó Phillips, muchos jugadores ya esperan perder antes de salir al campo. Esa mentalidad es, por definición, la muerte competitiva.

  • Los Browns contrataron a un psicólogo de rendimiento a tiempo completo en 2021.
  • Los Lions, bajo Dan Campbell, implementaron una política de liderazgo responsivo donde los capitanes evalúan semanalmente la moral del grupo.

¿Pueden los Jets replicar estos cambios? Tienen el potencial, pero el tiempo es crítico. Otro año de derrotas podría hundir aún más la moral.

Una narrativa que debe morir: “Same Old Jets”

Phillips no se equivoca. Una frase que empezó como una broma entre aficionados se ha convertido en un pesado mantra que incluso afecta las decisiones dentro del campo y al frente del equipo. Como toda profecía autocumplida, cada derrota refuerza esa noción debilitante.

Si los Jets quieren resurgir como contendientes serios, deben silenciar esa frase de una vez por todas. La reinvención debe partir de la cabeza, afectar el corazón del vestuario y proyectarse hacia la afición. Como dijo el propio Phillips, “no puedes construir algo ganador si tu mente sigue atrapada en el fracaso”.

El camino es arduo, pero no imposible. Quizás, en un futuro no muy lejano, cuando alguien mencione “Same Old Jets”, ya no lo haga con ironía sino como el recuerdo lejano de lo que alguna vez fue, antes de su renacimiento.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press