El caso Steven Tendo: una historia de tortura, fe y una lucha por justicia en EE.UU.

El ministro ugandés que huyó de la persecución brutal enfrenta una nueva amenaza: la deportación por órdenes del ICE estadounidense.

Una detención inesperada en Vermont

Steven Tendo, enfermero auxiliar y pastor originario de Uganda, fue detenido el miércoles por agentes de inmigración en Shelburne, Vermont, mientras se dirigía a su trabajo en un centro de salud. Desde su llegada a Estados Unidos en 2018, Tendo ha librado una ardua batalla legal en busca de asilo para escapar de una vida marcada por la tortura y la represión política.

La organización Migrant Justice y el sindicato UVMMC Support Staff United confirmaron su detención, indicando que fue trasladado inmediatamente a las instalaciones del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Manchester, New Hampshire, y luego internado en la cárcel del condado de Strafford.

Una historia marcada por el dolor

La historia de Steven Tendo empezó mucho antes de tocar suelo estadounidense. En Uganda, Tendo fue arrestado y torturado por haber fundado una organización de defensa de derechos humanos que el régimen ugandés interpretó como una amenaza política. Según documentos judiciales estadounidenses y testimonios de Tendo, fue víctima de torturas extremas: desde ser arrojado a un pozo con una serpiente pitón, hasta tener dos dedos amputados con cortadores de alambre, y ser colgado por los genitales.

Su testimonio es ferozmente explícito y perturbador. Tendo asegura que ser regresado a Uganda sería firmar su sentencia de muerte, y lo describe como “una ejecución sin armas”.

Un asilo denegado, pese al clamor internacional

En 2019, un juez federal denegó su solicitud de asilo argumentando supuestas inconsistencias en su expediente. Aunque Tendo y sus abogados apelaron repetidamente, todos los intentos fueron rechazados. Durante ese tiempo, diversas organizaciones internacionales y más de 30 miembros del Congreso de EE.UU. se pronunciaron públicamente solicitando que se permitiera su permanencia en el país.

Incluso logró obtener el parole humanitario en 2021, después de pasar más de dos años detenido en Texas. Posteriormente, se trasladó a Vermont, donde trabajaba y participaba activamente como pastor en su comunidad local.

¿Por qué fue detenido ahora?

Uno de los aspectos más oscuros de la historia de Tendo es el momento y la forma abrupta de su detención. Se encontraba en plena jornada laboral cuando ICE lo interceptó. No estaba prófugo, ni había faltado a sus citas obligatorias con inmigración. De hecho, tenía una programada para el viernes siguiente a su detención.

Ni ICE ni su abogado, Brett Stokes, han proporcionado detalles sobre los cargos específicos o justificaciones inmediatas para su detención. Según Will Lambek, organizador de Migrant Justice, temen que esta acción esté relacionada con una futura deportación inminente.

Voceros políticos alzan la voz

La reacción política no se hizo esperar. Mediante una declaración conjunta, los senadores de Vermont Peter Welch y Bernie Sanders, junto a la congresista Becca Balint, se mostraron “horrorizados” por la noticia de su detención:

“Personas como el pastor Tendo son exactamente aquellas a quienes nuestro sistema de asilo debe proteger. Nos unimos con muchos habitantes de Vermont para exigir su liberación inmediata y el respeto a su debido proceso”.

El caso ha despertado un debate más amplio sobre la amenaza creciente que enfrentan los solicitantes de asilo, incluso aquellos cuyas historias incluyen graves violaciones a los derechos humanos.

Un patrón preocupante: ataques al sistema de asilo

El caso de Tendo no es único. Desde finales de la primera administración de Donald Trump, numerosas políticas y prácticas han endurecido el trato a los migrantes y solicitantes de asilo. La detención de personas sin antecedentes penales, deportaciones aceleradas y reducción de programas de protección humanitaria han marcado una nueva era de represión en temas migratorios.

Según datos del TRAC Immigration de la Universidad de Syracuse, en 2023 hubo 203,598 detenciones por parte de ICE, un incremento del 31% en comparación con el año anterior (fuente).

Una red de apoyo organizada

Tras su detención, más de 50 personas se congregaron a las afueras del centro de detención de ICE en St. Albans, Vermont, para exigir la liberación inmediata del ministro. Entre pancartas y cánticos como “¡Sin odio, sin miedo, migrantes bienvenidos son aquí!”, la comunidad mostró un respaldo masivo al hombre al que consideran un pilar religioso y sanitario local.

“No es solo un colega, es un símbolo de resistencia y esperanza para muchos de nosotros”, dijo una enfermera del centro médico donde Tendo trabajaba.

El papel del activismo religioso y legal

La fe ha sido un eje central en la vida de Tendo. Como ministro cristiano, no solo predicó desde el púlpito, sino que también lideró esfuerzos de reconciliación y sanación psicológica entre migrantes que vivieron experiencias traumáticas similares a la suya.

Distintas organizaciones como Amnesty International y Human Rights Watch también han emitido comunicados previos apoyando su caso. La Red Interreligiosa por la Migración ha declarado que Tendo representa “la encarnación del perdón ante el terror, y su deportación sería una condena no solo para él, sino para los principios de humanidad que EE.UU. dice defender”.

¿Qué sigue ahora?

Actualmente, los abogados de Tendo han presentado una solicitud urgente ante la Junta de Apelaciones de Inmigración para suspender su deportación. Paralelamente, varios miembros del Congreso están presionando para que el caso se reevalúe como una situación humanitaria crítica.

El clamor popular y político ha convertido a Steven Tendo en un símbolo de la lucha migrante por la dignidad y la justicia. En un Estados Unidos cada vez más polarizado en sus políticas migratorias, la batalla legal y moral por su libertad ofrece un espejo a la nación y una pregunta crucial: ¿es Estados Unidos aún tierra de refugio para los perseguidos?

La respuesta, al menos por ahora, queda suspendida en los muros de una cárcel en New Hampshire, donde Tendo espera —con fe— que esta historia tenga un capítulo de esperanza y no de tragedia.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press