El horror detrás de Return to Nature: el escándalo que sacudió la industria funeraria en EE.UU.

Falsas cremaciones, cuerpos abandonados y 189 familias devastadas: así colapsó una funeraria de Colorado

Un descubrimiento que estremeció a Estados Unidos

Lo que parecía una historia de dolor superada por el tiempo terminó convertida en una pesadilla sin fin. Derrick Johnson, residente de Maui y maestro de educación física, recibió una de las llamadas más escalofriantes de su vida en febrero de 2024. Al otro lado de la línea, una agente del FBI lo identificó como el hijo de Ellen Lopes y le recomendó buscar “Return to Nature Funeral Home” en internet. Lo que vio lo dejó sin aire: decenas de titulares describiendo una escena dantesca en Penrose, Colorado, con cientos de cuerpos encontrados en estado de descomposición.

Había usado ese mismo servicio funerario para su madre, y en ese instante comprendió que las cenizas que había enterrado en un árbol hawaiano no pertenecían a ella.

Luto, estafa y profanación

El caso de Return to Nature se convirtió rápidamente en uno de los peores escándalos funerarios en la historia de Estados Unidos. Jon y Carie Hallford, matrimonio y dueños del establecimiento, ofrecían “entierros ecológicos” y cremaciones en Colorado Springs, ganándose la confianza de personas en momentos de máximo dolor.

Pero según las investigaciones, entre 2019 y octubre de 2023 almacenaron 189 cuerpos sin procesar en un edificio en ruinas en Penrose. No solo entregaron falsas cenizas a familias enteras, sino que continuaron cobrando por servicios funerarios mientras usaban el dinero para lujos personales, como joyería Tiffany, esculturas corporales y vehículos de alta gama. Las autoridades indicaron que también defraudaron al gobierno federal por casi $900,000 dólares con ayudas COVID destinadas a pequeñas empresas.

La mentira que marcó a una comunidad

“Esto me destrozó”, confesó Johnson, de 45 años. “Me costaba respirar. Salí corriendo del gimnasio cuando vi los reportes”. En febrero de 2023, pensó haber despedido a su madre de forma digna. Le fue entregada una caja azul con una bolsa sellada que supuestamente contenía sus restos crematórios. Organizó un memorial en un Holiday Inn, rodeado de flores, fotos, y un pastor que pronunció: “Cenizas a las cenizas, polvo al polvo”.

Ahora sabe que todo era mentira. Su madre estaba entre las decenas de cuerpos apilados, algunos cubiertos con sábanas, otros directamente expuestos al ambiente con niveles extremos de descomposición.

Una escena sacada de una película de terror

Al ingresar al edificio el 5 de octubre de 2023, los agentes encontraron una visión abominable: moscas, fluidos en el suelo, un olor insoportable y cadáveres cubriendo doce habitaciones. Algunos llevaban años abandonados; otros, apenas meses. Más allá de la falta de higiene y respeto, los Hallford parecían haber intentado pruebas clandestinas de hidrólisis alcalina (también conocida como cremación por agua), un proceso que desintegra tejidos pero requiere condiciones controladas.

La escena traumó a los propios investigadores. En palabras del oficial a cargo: “Tuvimos que atravesar capas de descomposición sobre el piso”.

La respuesta estatal

El gobernador de Colorado declaró el estado de emergencia al conocerse el hecho. La legislatura actuó rápidamente para aprobar nuevas normas que impusieran controles más estrictos a las casas funerarias, incluyendo inspecciones obligatorias, normativas específicas para cremaciones ecológicas y una fiscalización más rigurosa del uso de fondos.

“Este caso mostró todas nuestras fallas: legales, sociales y humanas”, expresó en rueda de prensa la senadora local Emily Roper. “Ya no podemos permitir que empresas sin escrúpulos lucren con el dolor ajeno”.

La doble traición: emocional y financiera

El fraude alcanzó niveles inauditos. Además de los cuerpos, los Hallford cobraron cerca de $130,000 dólares directamente de clientes por cremaciones que nunca se realizaron. Entre los gastos registrados con ayudas públicas se encontraron más de $10,000 en spas, clínicas de belleza y salas de lujo. Todo esto mientras se acumulaban facturas impagas y se abandonaban cuerpos como desechos en un edificio sin refrigeración, con filtraciones de líquidos y evidencias visibles desde el exterior.

Una tragedia que deja cicatrices profundas

Johnson ha sufrido ataques de pánico desde la llamada del FBI. Comenzó terapia intensiva y fue diagnosticado con trastorno de estrés postraumático. Evitó por meses hablar del tema con amigos. Se obsesionó con el caso, leyendo noticias hasta que sus hijos lo interrumpían para jugar. En cada regreso mental a la escena del crimen se le aparecían “moscas, gusanos, ratas”. Incluso una escena de la serie The Walking Dead lo hizo colapsar en llanto.

Su visión espiritual también fue sacudida. Preguntó a un pastor si el alma de su madre podía haber quedado atrapada en ese lugar. “Me dijo que ella está bien, que no quedó ahí. Pero yo sigo sintiéndome incompleto. Siento que fallé”.

Último adiós

En marzo de 2024, Johnson viajó a Colorado para realizar, esta vez de verdad, la cremación de su madre, ahora identificada por sus implantes médicos. Colocó una mano sobre la caja marrón del crematorio y susurró: “No creo que me culpes, mamá, pero igual quiero decirte que lo siento”. Luego presionó el botón que activó el horno, cerrando finalmente un ciclo marcado por el engaño.

Impacto humano y legal

A finales de 2023, Jon y Carie Hallford fueron arrestados en Oklahoma y trasladados a Colorado para enfrentar cargos por abuso de cadáveres, fraude federal y estafa. Jon enfrenta entre 30 a 50 años de prisión, y Carie será sentenciada próximamente. El fiscal del caso espera una condena ejemplar para enviar un mensaje claro sobre la integridad del sistema funerario.

“Cada minuto que estuvieron libres fue una burla a nuestras pérdidas”, dijo Johnson. “Pero cuando el juez diga cuánto tiempo van a estar en prisión, y tú camines con esposas… me vas a escuchar, Hallford”.

¿Cómo recuperar la confianza en el sistema?

El caso en Colorado no fue una excepción aislada. Escándalos similares han surgido en estados como Michigan y Georgia en la última década. Esto plantea preguntas profundas sobre cómo se regulan las industrias vinculadas al cuerpo humano tras la muerte.

Se estima que en EE.UU. hay más de 19,000 casas funerarias activas, y según el National Funeral Directors Association, menos del 20% está sujeta a inspecciones regulares. Además, no existe una regulación federal uniforme para crematorios o servicios de entierro ecológico.

Este vacío ha sido aprovechado por oportunistas que explotan la vulnerabilidad de quienes acaban de perder a un ser querido. Los expertos reclaman una reforma nacional que incluya bancos de datos accesibles al público, licencias revisadas periódicamente y canales de denuncia más eficientes.

El legado de Ellen Lopes

Ellen fue madre, trabajadora social, vecina empática. Enseñó a su hijo a afeitarse, gritó con orgullo desde las gradas de fútbol. A pesar del horror, su legado permanece intacto entre quienes la conocieron. “Si tienes voz, úsala para ayudar”, solía decir. Hoy, su hijo levanta la voz por ella y por las otras 188 víctimas del fraude funerario más atroz en la historia reciente del país.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press