Italia juega su mejor partido… con un bate: el inesperado ascenso del cricket italiano
Mientras la Azzurra sufre en el fútbol, su selección de cricket hace historia al clasificar al Mundial T20. ¿La revancha deportiva italiana viene con wickets y no con goles?
Una nación futbolera que encontró rumbo con un bate
Cuando se piensa en Italia y deporte, automáticamente se viene a la mente el fútbol. Es natural: cuatro títulos mundiales, jugadores míticos como Paolo Maldini, Roberto Baggio o Gianluigi Buffon, y una pasión colectiva que permea cada esquina del país. Sin embargo, mientras la selección de fútbol parece atorada en una crisis cíclica que la dejó fuera de dos mundiales consecutivos (2018 y 2022), una historia totalmente opuesta se está escribiendo en silencio... con un bate.
Italia ha logrado algo impensado: clasificar por primera vez en su historia a una Copa Mundial de cricket, en la modalidad T20. Y lo más sorprendente es que esta noticia deportiva apenas ocupa titulares dentro del país, mientras que en el resto del mundo se la ve como una señal del avance global de este deporte.
Una historia centenaria, olvidada y ahora resucitada
Contrario a lo que muchos podrían imaginar, el cricket en Italia no es un fenómeno reciente. Su historia se remonta al siglo XIX, cuando trabajadores textiles británicos llevaron el deporte a ciudades industriales. Es más, clubes emblemáticos de fútbol como el Genoa Cricket and Football Club o el Milan Cricket and Football Club (el actual AC Milan) fueron fundados con una estructura que incluía al cricket como deporte matriz.
Pero, con el auge del fútbol y la identidad italiana altamente moldeada por el deporte rey, el cricket fue relegado al olvido. Una actividad de nicho, practicada en su mayoría por inmigrantes o descendientes de ingleses. Eso cambió lentamente a partir de 1980, cuando se fundó la Federación Italiana de Cricket. Y tras más de cuatro décadas de trabajo silencioso, los frutos han llegado.
Un equipo multicultural que refleja la nueva Italia
La Italia del cricket no se parece mucho a aquella del fútbol, y ese es precisamente uno de sus atributos más interesantes. El equipo nacional está compuesto mayormente por jugadores nacidos o formados fuera del país, pero que tienen conexiones familiares o migratorias con la península.
- Wayne Madsen, capitán del equipo, nació en Sudáfrica pero tiene una abuela italiana.
- Crishan Kalugamage, uno de los lanzadores destacados, llegó desde Sri Lanka a los 15 años.
- Marcus Campopiano, receptor del equipo, nació en Inglaterra.
- Los hermanos Manenti y Mosca, con raíces australianas e italianas, aportan juventud y poder al equipo.
Esta diversidad refleja también los cambios demográficos en Italia, un país que en las últimas décadas ha pasado de ser un emisor de migrantes a convertirse en receptor, y cuya identidad juvenil es cada vez más mestiza e inclusiva.
El Mundial T20: la consagración después de 45 años
Italia clasificó al Mundial T20 tras quedar segunda en el clasificatorio europeo —solo por detrás de Países Bajos— y obtener una victoria histórica sobre Irlanda, una de las selecciones tradicionales del cricket.
El torneo, que se disputa en India y Sri Lanka, reunirá a los 20 mejores equipos del mundo en la modalidad más rápida y televisiva del cricket. Italia forma parte del Grupo C, junto a Inglaterra, Nepal, Escocia y las Antillas. Por supuesto, la gran prueba será contra Inglaterra, hogar espiritual del cricket.
“Jugar contra Inglaterra es, para nosotros, como una final. No se trata del resultado, sabemos que el nivel es diferente. Pero estar en el mismo campo que ellos... es la cima de nuestra historia.” — Luca Bruno Malaspina, presidente de la Federación Italiana de Cricket.
Infraestructura y futuro: ¿puede consolidarse el cricket en Italia?
Una de las grandes limitaciones para el desarrollo del cricket en Italia ha sido la falta de infraestructura adecuada. A pesar de contar con cerca de 80 clubes y unos 4.000 jugadores registrados, aún no existe ni un solo campo con césped natural habilitado para partidos internacionales. En su lugar, los partidos “en casa” se han jugado en países como Países Bajos o Inglaterra.
El sueño de los dirigentes es construir una sede central para el cricket italiano y profesionalizar el campeonato local. Algo en proceso: desde 1995 Italia es miembro asociado del Consejo Internacional de Cricket (ICC), estatus que en 2000 le permitió también recibir apoyo del Comité Olímpico Nacional Italiano (CONI).
La federación está incluso en conversaciones para incluir un equipo italiano en la próxima European T20 Premier League, con vistas a 2027.
El contraste con el fútbol: oportunidad para el cricket
Mientras tanto, el fútbol italiano parece seguir estancado. Aunque ganaron la Eurocopa en 2021, la selección nacional fracasó en clasificar a dos Copas Mundiales consecutivas y depende de repechajes para intentar llegar al próximo torneo en 2026.
Esta desilusión abre una ventana para que otros deportes —como el cricket— empiecen a captar atención mediática, financiación e incluso penetración institucional. Malaspina es claro al respecto:
“No se trata solo de dinero. Se trata de visibilidad. Por primera vez, las autoridades deportivas en Italia empiezan a darse cuenta de que el cricket es un deporte global, con números enormes. Debemos aprovechar este momento.”
Educar a la nueva generación: llevar el cricket a las escuelas
Uno de los pilares estratégicos para el desarrollo sostenible del cricket en Italia está en la educación. La federación busca introducir el deporte en las escuelas primarias y secundarias, creando lazos culturales desde temprana edad. La idea es romper el prejuicio de que el cricket es exclusivamente “cosa de inmigrantes” o “de ingleses”.
Similar a lo que ha hecho el rugby en países como España y Georgia, el objetivo es construir una identidad deportiva paralela, con valores pedagógicos y de integración.
El inicio de una nueva tradición
Italia debuta oficialmente en el Mundial T20 este sábado. Y aunque su paso por el torneo probablemente no finalice con una copa en las manos, el verdadero premio ya lo han conseguido: han puesto al cricket en el mapa italiano.
Con una base multicultural, una generación de jugadores hambrienta de triunfos, y la voluntad institucional —aunque aún limitada—, el cricket tiene todos los ingredientes para construir una nueva pasión italiana que no necesita pelotas redondas, sino wickets y bates.
Ya se puede decir que Italia está de vuelta en una Copa del Mundo. Solo que esta vez, no será en un campo de fútbol…