El desastre silencioso: cómo los recortes en FEMA amenazan la seguridad nacional

Mientras las catástrofes aumentan en frecuencia e intensidad, el gobierno estadounidense recorta miles de empleos en su agencia principal de emergencias. ¿Renovación estratégica o negligencia federal?

Un recorte que llega en el peor momento

La Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA), encargada de responder ante catástrofes naturales y emergencias en Estados Unidos, se enfrenta a una de sus peores crisis internas en décadas. A inicios de 2024, la agencia detuvo abruptamente la renovación de contratos para cientos de trabajadores CORE (Cadre of On-Call Response/Recovery Employees), empleados temporales pero especializados que forman casi la mitad del personal operativo de FEMA.

Luego llegó una enorme tormenta invernal que afectó a la mitad del país. Durante ese periodo crítico, la decisión fue suspendida momentáneamente. Sin embargo, tras la emergencia, los recortes se reanudaron silenciosamente, levantando fuertes críticas internas incluso desde el mismo seno de la agencia.

¿Quiénes son los empleados CORE y por qué son tan importantes?

Los aproximadamente 10,000 empleados CORE constituyen cerca del 50% de la fuerza laboral de FEMA. Aunque están contratados por períodos de 2 a 4 años, los contratos suelen renovarse de manera rutinaria, permitiendo a la agencia tener una fuerza flexible, experimentada y lista para ser desplegada cuando un desastre golpea el país.

Estas personas no solo diseñan e implementan operaciones de emergencia; muchos son supervisores, líderes de campo e incluso expertos con décadas de experiencia. Sus despidos no solo son “indiscriminados”, como expresaron varios empleados bajo anonimato, sino que han llegado a desmantelar equipos completos, dejando programas sin dirección y zonas afectadas sin apoyo suficiente.

La tormenta perfecta: rediseño organizacional y presupuesto limitado

Los recortes coinciden con una serie de reformas impulsadas por la Administración Trump a través del FEMA Review Council, un organismo creado para revisar el funcionamiento de la agencia. Un borrador de informe filtrado sugiere una reducción de hasta el 50% del personal de FEMA, lo que ha desatado alarma en el Congreso y entre expertos en gestión de emergencias.

Esto ocurre en un contexto de tensiones políticas en el Congreso por el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), bajo el cual opera FEMA. Aunque los empleados CORE están financiados por el Fondo de Ayuda ante Desastres (Disaster Relief Fund) y pueden trabajar durante cierres del gobierno, la incertidumbre sobre la renovación de sus contratos es constante.

Impacto directo: tareas esenciales paralizadas

Uno de los elementos más preocupantes es que estos despidos están ocurriendo sin previa consulta a los gerentes de área. Antes, los supervisores podían justificar la renovación de contratos varios meses antes del vencimiento. Hoy, descubren que los contratos han terminado al mismo tiempo que lo hacen los empleados.

Un gerente de FEMA declaró que este recorte afecta directamente “la capacidad de implementar los programas clave de recuperación”. Muchos programas han quedado en el limbo por falta de personal calificado. Durante la operación de emergencia por la tormenta Fern, por ejemplo, hubo menos personal de respaldo y se evidenció la fatiga acumulada del equipo.

Los números detrás del desastre interno

  • 10,000: Número estimado de trabajadores CORE.
  • ~50%: Proporción de la fuerza laboral total de FEMA compuesta por empleados CORE.
  • 10%: Reducción aproximada de la fuerza laboral de FEMA entre enero y junio de 2025, según la Government Accountability Office.
  • 42%: Porcentaje de personal que desempeñaba funciones directivas o esenciales en programas regionales.

La reacción del Congreso y sindicatos

La alarma ha sido suficiente para activar a legisladores como Bennie Thompson (Demócrata por Mississippi), quien presentó una resolución condenando los despidos. Subrayó que estas decisiones “ponen en riesgo a los estadounidenses, simple y llanamente”.

Además, una coalición de sindicatos liderada por la American Federation of Government Employees presentó una querella legal contra los recortes, alegando que afectan directamente la capacidad operativa de FEMA y violan derechos laborales básicos.

FEMA en la era del cambio climático

El cambio climático intensifica y multiplica las catástrofes: incendios forestales más extensos, huracanes más potentes, tormentas fuera de temporada y olas de calor letales. Para responder a este nuevo escenario, FEMA debería estar expandiéndose, no contrayéndose.

Solo en 2023, FEMA estuvo involucrada en más de 100 declaraciones de desastre mayor, un récord desde que se llevan estadísticas. La necesidad de una estructura robusta y entrenada nunca ha sido tan crítica.

Estados como Hawái y California han dependido de FEMA para lidiar con incendios catastróficos, mientras que Florida ha necesitado apoyo masivo tras el paso de múltiples huracanes. Sin los trabajadores CORE, muchas de estas respuestas simplemente no habrían sido posibles.

¿Privatización encubierta?

Algunos críticos sugieren que este proceso no es solo un ajuste de personal, sino un esfuerzo deliberado por debilitar FEMA y transferir más responsabilidades a los estados o incluso contratistas privados, alineado con ciertas propuestas neoliberales de gestión pública.

Este enfoque, sin embargo, es peligroso. Aunque los estados tienen capacidades, depender exclusivamente de ellos rompería con el principio de solidaridad nacional ante catástrofes, uno de los pilares fundacionales de FEMA tras su creación en 1979.

Un sistema en jaque para los próximos desastres

Expertos advierten que FEMA está entrando en una zona de riesgo estructural. Si bien algunos recortes podrían justificarse por eficiencia, hacerlo sin una reforma organizacional clara y sin una transición planificada, puede resultar desastroso.

Alvin Jardine, un trabajador del sistema de justicia exonerado y luego abandonado por el propio estado de Hawái, falleció mientras esperaba una compensación justa. Su caso muestra lo que pasa cuando el sistema olvida a quienes alguna vez sirvieron o fueron víctimas de sus fallas. El mismo riesgo corre hoy FEMA con su personal CORE.

¿Qué podría pasar ahora?

  • Una temporada de huracanes activa con menos personal disponible para coordinar respuesta federal.
  • Retrasos en la entrega de fondos o asistencia a comunidades afectadas por tornados, incendios o terremotos.
  • Crisis interna y pérdida de talento institucional en una de las agencias más complejas de EE.UU.

Según una encuesta interna realizada en 2024 por una organización de empleados federales, más del 70% del personal de FEMA CORE considera renunciar si no se brindan garantías de continuidad.

El dilema: ¿eficiencia o negligencia?

Esta situación merece una atención profunda desde todos los frentes: legislativo, mediático y ciudadano. No se puede permitir que una agencia como FEMA, referente y última línea de defensa ante desastres, quede reducida a cenizas burocráticas.

Estados Unidos se enorgullece de ser pionero en asistencia en desastres a nivel mundial. De continuar con estos recortes, podría autoinfligirse una herida de consecuencias históricas, dejando a millones sin esperanza cuando más la necesiten.

¿Y tú? ¿Qué opinas de que la agencia federal que responde a catástrofes despida a casi la mitad de su personal justo cuando más se le necesita?

Este artículo fue redactado con información de Associated Press