Guerra y lente: El testimonio gráfico de Jehad Alshrafi en Gaza

Entre llamas y escombros, la cámara de un fotógrafo palestino revela la crudeza de la guerra bajo el fuego israelí

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Jehad Alshrafi, fotógrafo oriundo de Gaza, cargó su cámara como en cualquier otro día. Aunque estaba libre de sus obligaciones periodísticas, su instinto profesional como testigo del conflicto lo llevó a estar en el lugar indicado en el momento exacto. Su cámara captó no solo el momento exacto en que una bomba israelí impactaba un edificio en el barrio Zeitoun, sino también la angustia, el terror y la persistencia humana en medio del horror.

Una guerra sin respiro

Desde octubre de 2023, el conflicto entre Israel y el grupo militante Hamas ha escalado nuevamente a una intensidad brutal. Cifras del Ministerio de Salud palestino indican que el número de muertos civiles en Gaza ha superado los 28,000 desde ese entonces, mientras que las acciones militares israelíes no muestran señales de contención. Las zonas más afectadas incluyen barrios densamente poblados como Zeitoun, Shejaiya y Khan Younis. En este contexto, los reporteros gráficos se han convertido en un puente crucial entre lo que sucede sobre el terreno y quienes observan desde la distancia.

El momento congelado en una fotografía

El viernes 6 de febrero de 2026, Jehad Alshrafi había decidido recorrer la zona aprovechando su día libre. Al enterarse por redes sociales de una orden de evacuación emitida por el ejército israelí en una intersección cercana, tomó su equipo y se dirigió a un cementerio cercano, un sitio que en Gaza cumple una doble función: lugar de duelo y de refugio.

A 300 metros de distancia —la distancia mínima de seguridad establecida por el ejército israelí—, Jehad montó su cámara en medio de tumbas visitadas por familiares de los fallecidos. “A veces, las explosiones son tan fuertes que hay que estar siempre alerta”, explicó el fotógrafo a medios locales. En una secuencia de imágenes, Alshrafi logró captar el momento exacto en que un misil israelí cruzaba el cielo antes de impactar el edificio objetivo.

Retratar la violencia con humanidad

La primera imagen, casi surreal, congela el misil a metros del edificio. En la zona baja del cuadro, personas corren para ponerse a salvo. En los siguientes segundos, la lente de Alshrafi documenta un fuego voraz y una columna de humo que devora el vecindario. Fragmentos de concreto saltan como proyectiles y, acto seguido, parte del edificio comienza a ceder, desmoronándose hasta desaparecer entre polvo y llamas.

Jehad describe el impacto como "violentamente abrumador". No es una frase vacía: fue tan fuerte que incluso los visitantes del cementerio, acostumbrados a vivir bajo la constante amenaza de guerra, quedaron atónitos. Algunos se tiraron al suelo, otros corrieron sin rumbo, y unos pocos, como el propio Jehad, siguieron documentando.

La fotografía como resistencia

El derecho a informar desde el corazón de una guerra es tan delicado como esencial. Los enfrentamientos armados, sin importar el motivo o la justificación que se les atribuya, generan víctimas civiles que muchas veces permanecen en el anonimato. Jehad Alshrafi no solo fotografía el momento: narra historias sin necesidad de palabras. Y en un entorno como Gaza, eso es un acto de resistencia.

Según el Comité para la Protección de los Periodistas (CPJ), Gaza es uno de los lugares más peligrosos del mundo para ejercer el periodismo. En 2023 y 2024, más de 60 periodistas palestinos murieron durante coberturas en terreno. Muchos de ellos, como Jehad, elegían seguir capturando imágenes incluso en días libres, ya que el conflicto nunca se detiene.

Lo que no se ve en los informes militares

Un portavoz militar israelí declaró en redes sociales que el objetivo del bombardeo era un edificio que presuntamente servía como centro de operaciones de Hamas. Sin embargo, no se ha facilitado más evidencia al respecto. A menudo, estos ataques dejan más preguntas que respuestas: ¿cuántos civiles se encontraban allí?, ¿fue evacuada la zona realmente?, ¿cómo se verifica la legitimidad del objetivo?

Las imágenes de Alshrafi muestran una comunidad civil tratando de llevar una vida lo más normal posible: visitar tumbas, hablar con vecinos, cuidar niños. Instantes después, todo se transforma en caos. Retratar ese cambio abrupto no es solo una labor periodística, es también un recordatorio permanente del precio de la guerra.

El arte de documentar sin intervenir

Algunos críticos han sugerido que tomar fotografías durante situaciones extremas sin intervenir puede parecer moralmente cuestionable. Jehad ha hablado sobre esto en entrevistas anteriores: “Capturar el momento no significa ignorar el sufrimiento, sino exponerlo al mundo con una verdad que no se puede negar”.

En sus palabras hay una poderosa ética de trabajo. El periodismo visual en zonas de guerra no puede cambiar la realidad, pero puede sacudir conciencias. Puede abrir debate y conducir a la reflexión. Sus imágenes han sido utilizadas por organizaciones humanitarias como Human Rights Watch y Amnistía Internacional para respaldar investigaciones sobre ataques indiscriminados.

El cementerio: testigo y víctima

La elección de Alshrafi de ubicarse en un cementerio para captar estas imágenes no es casual. Los cementerios en Gaza —y en muchos lugares en conflicto— terminan convertidos en espacios de resistencia civil. Con frecuencia, son los únicos espacios públicos accesibles lejos de los edificios residenciales y centros urbanos, volviéndose así inesperados refugios.

Pero incluso allí la violencia los alcanza. En las capturas posteriores al bombardeo, se ven fragmentos de metralla y polvo cubriendo lápidas, flores marchitas por la onda expansiva y familiares interrumpiendo entre lágrimas la visita a sus seres queridos.

La fotografía como documento histórico

Si la historia es contada por los vencedores, la fotografía es la herramienta de los testigos. Imágenes como las de Alshrafi constituyen pruebas gráficas valiosas que forman parte del archivo visual del conflicto palestino-israelí. Algunos de sus trabajos anteriores han sido expuestos en festivales de fotoperiodismo como el Visa pour l'Image en Perpiñán, Francia.

Expertos en conflictos internacionales han señalado que el trabajo gráfico en zonas de guerra hoy es más crucial que nunca. En un entorno saturado de desinformación, manipulaciones mediáticas y narrativas sesgadas, la potencia de una imagen puede revelar verdades que les cuesta emerger entre cifras y estadísticas.

“Una explosión más, un recuerdo menos”

Con esa frase terminó su jornada Jehad ese viernes. Al regresar a su hogar, describió el día como "un testimonio de cómo la vida cambia en segundos, y cómo cualquier lugar puede convertirse en historia". En un lugar como Gaza, la línea entre vivir y sobrevivir se borra como el polvo sobre mármol tras una bomba.

Mientras los líderes mundiales siguen debatiendo sobre líneas de alto el fuego, zonas seguras y tratados de paz, en el terreno el conflicto sigue teniendo rostro: el de quienes corren entre tumbas, el de quienes buscan refugio en sus propias memorias, y el de fotógrafos como Alshrafi que, con su lente, cuentan lo que no puede ser ignorado.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press