Naturaleza, cultura y salud ambiental: tres paisajes de California que revelan el alma del estado

Desde jardines botánicos que traen alegría en pleno invierno, hasta alertas por hongos mortales y el reto de medir la contaminación con justicia: la biodiversidad de California, y sus desafíos, se viven en carne propia

Entre orquídeas y nieve: un espectáculo tropical en Chicago

Puede parecer contradictorio hablar de un paraíso floral en pleno invierno, pero eso es exactamente lo que ocurre en el Chicago Botanic Garden, donde se celebra la duodécima edición del Orchid Show, un evento que atrae a miles de visitantes cada año.”

Este 2024, con el tema “Feelin’ Groovy”, el espectáculo rinde homenaje a la estética de los años 70, presentando instalaciones como un Volkswagen Amarillo cubierto de orquídeas. Más de 10,000 orquídeas inundan los invernaderos con sus vibrantes colores, transformando la frialdad del exterior en una burbuja de calidez tropical.

Jason Toth, horticultor del jardín, comparte cómo algunas especies son tan raras que pocas veces pueden verse en exhibiciones públicas. Una de las joyas de esta edición es la Angraecum sesquipedale, también conocida como la orquídea de Darwin, cuyo largo espolón floral llevó al naturalista a predecir la existencia de un insecto polinizador con una lengua igualmente larga, predicción que décadas más tarde fue confirmada.

El evento, que suele atraer a más de 85,000 visitantes, sirve no solo como un escape del invierno, sino también como una ventana a la fascinante biodiversidad botánica del mundo, alentando la conservación y educación ambiental.

Un enemigo mortal: los hongos ‘Death Cap’ en California

Sin embargo, no todas las experiencias con la flora son positivas. En California, una serie de intoxicaciones graves ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias. Y es que el Death Cap o Amanita phalloides, un hongo altamente venenoso, creció de forma masiva tras un invierno lluvioso.

Desde noviembre hasta la fecha, el Departamento de Salud Pública de California ha registrado más de 36 casos de intoxicación, tres personas fallecidas y otras tres que han requerido trasplante de hígado. Las víctimas han incluido bebés, adultos mayores y comunidades inmigrantes, especialmente hablantes de español, mixteco y mandarín.

Este hongo, que puede parecer inofensivo por su color y forma, suele confundirse con variedades comestibles. Lo más alarmante es que su toxicidad no se reduce ni al cocinarlo ni al secarlo. Según Craig Smollin, director médico del sistema de control de intoxicaciones de San Francisco, los síntomas pueden aparecer entre 6 y 24 horas después de su ingesta, iniciando con malestar gastrointestinal y evolucionando rápidamente hacia fallo hepático letal.

El caso de Laura Marcelino y su esposo, ambos jornaleros agrícolas en Salinas, ilustra lo peligroso que puede ser este desconocimiento. Después de cocinar hongos silvestres recogidos en un parque local, su esposo terminó hospitalizado de emergencia y tuvo que recibir un trasplante de hígado.

Las autoridades han intensificado la difusión de alertas en varios idiomas, desaconsejando totalmente la recolección de hongos sin la debida certificación, y recomendando comprar únicamente en locales verificados y confiables.

CalEnviroScreen: herramienta ambiental californiana en disputa

En paralelo, el estado enfrenta otro desafío relacionado con la salud y el medioambiente, pero en el plano político y administrativo: CalEnviroScreen, el sistema que decide qué comunidades son elegibles para recibir atención gubernamental contra la contaminación.

Lanzado en 2014 y actualmente en su quinta versión, CalEnviroScreen ha guiado la inversión de más de $5.8 mil millones desde el programa de cap-and-invest. Está diseñado para determinar los vecindarios más afectados por la contaminación y la vulnerabilidad social, y dirigir fondos hacia estas zonas.

La última actualización incluye indicadores nuevos, como la prevalencia de diabetes (por su vulnerabilidad ante la polución) y la presencia de sitios tóxicos de bajo perfil como lavanderías en seco. Además, refina datos previos como el nivel de plomo en sangre de niños.

No obstante, diversos sectores critican la herramienta por ser insuficiente. Investigadores de la Universidad Johns Hopkins argumentan que las decisiones de diseño del modelo, aunque técnicas, pueden dejar fuera a comunidades vulnerables. Por ejemplo, usar hospitalizaciones por asma como indicador podría invisibilizar a inmigrantes que no acuden al hospital.

Rebecca Overmyer-Velazquez, activista ambiental del condado de Whittier, señala que el modelo necesita datos sobre islas de calor, cobertura arbórea y humo por incendios. Según ella, confiar únicamente en estadísticas puede hacer invisible a una comunidad que, a simple vista, sufre.

¿Qué se espera de CalEnviroScreen en el futuro?

Las autoridades han prometido mejoras, incluyendo más datos climáticos y de infraestructura contaminante como almacenes. Sin embargo, Bradley Angel, director de Greenaction for Health and Environmental Justice, lamenta que el estado no utilice CalEnviroScreen con mayor fuerza para cosas como negar permisos a compañías contaminantes.

En contraste, New Jersey ya usa un modelo similar de forma más directa: en 2022 legisló que si una empresa no puede demostrar que no dañará a una comunidad ya afectada, su permiso debe ser rechazado. Esa agresividad regulatoria aún no se ve en California.

Caroline Farrell, directora de la Clínica de Derecho Ambiental de la Universidad Golden Gate, resume la tensión con claridad: “La herramienta es solo una herramienta. Lo importante es cómo se quiere usar para cambiar realmente la vida de las comunidades”.

Un vistazo al alma de California

Desde las flores tropicales resplandeciendo en medio de la nieve, hasta los hongos letales que se camuflan en parques y el esfuerzo por calificar el sufrimiento ambiental de comunidades históricamente olvidadas, lo que emerge es un mosaico que define a California: belleza natural, vida cultural diversa y una lucha constante por justicia.

Estos tres relatos nos hablan de la fragilidad humana ante la naturaleza y también de nuestra capacidad de adaptarnos, protegernos y celebrar la vida en todas sus formas. Una orquídea rara, una advertencia médica, una base de datos: todas son expresiones de un mismo impulso vital por florecer, incluso en invierno.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press