Cuando el Super Bowl y los Juegos Olímpicos chocan: una fiesta deportiva a medianoche
El dilema deportivo de los atletas estadounidenses en Cortina d’Ampezzo y el crecimiento del flag football en plena semana del Súper Domingo
Imagina estar compitiendo en los Juegos Olímpicos de Invierno y ser al mismo tiempo un fan acérrimo de los New England Patriots. Ahora imagina que tu equipo está jugando el Super Bowl mientras tú te preparas para competir al día siguiente. ¿Te arriesgarías a desvelarte para ver el partido?
Este es exactamente el dilema que enfrentan varios atletas olímpicos estadounidenses durante los Juegos Olímpicos de Invierno en Cortina d’Ampezzo, Italia, donde el fútbol americano se cruza con la máxima cita del deporte invernal. La pasión por la NFL no se apaga con la distancia ni con el huso horario, y mientras el Super Bowl se juega bajo las luces de Las Vegas, los fans al otro lado del Atlántico luchan por mantenerse despiertos.
Un Super Bowl a la 1 de la mañana
Para Zack DiGregorio, integrante del equipo estadounidense de luge, la decisión no es fácil. "Si me despierto para ir al baño, puede que me quede a ver un poco del partido", dice medio en serio, medio en broma. DiGregorio no solo es originario de Massachusetts, sino que su madre ha trabajado durante más de 20 años para los Patriots. El vínculo familiar con el equipo es profundo, y como buen fan, no se pierde ningún juego, mucho menos un Super Bowl.
A las 00:30 del lunes en Italia, comienza el partido entre Patriots y Seahawks. Para muchos de los 15 atletas olímpicos del equipo estadounidense nacidos en Massachusetts, así como los ocho oriundos de Washington, esto no es solo un evento deportivo, es una cuestión casi patriótica.
Se vive y se sufre en familia
Krista DiGregorio, madre de Zack, viajó a Cortina d’Ampezzo para apoyar a su hijo, pero también está buscando desesperadamente un bar en el pueblo alpino que esté dispuesto a mantenerse abierto hasta las tres o cuatro de la mañana para ver el partido. "No me molesta rogar o soltar algunos euros", admite con una sonrisa.
Mientras tanto, el padre de la esquiadora Grace Henderson también está haciendo malabares. Encontró un bar en Livigno dispuesto a extender su horario con ayuda de algo de efectivo. Su hija compite a las 10:30 de la mañana, apenas unas horas después del final del partido. "Será una noche larga… pero valdrá la pena", dice.
Otros prefieren dormir (con la camiseta puesta)
No todos están dispuestos a sacrificar el sueño olímpico. Korey Dropkin, olímpico en curling, también oriundo de Massachusetts, optará por apoyar desde el subconsciente, vistiendo su camiseta de los Patriots para dormir. Por otro lado, la patinadora en pista corta Corinne Stoddard, nacida en Seattle, está segura de que los Seahawks ganarán y prefiere enterarse del resultado al despertar.
Alex Carpenter, jugadora de hockey femenino, es algo así como una ciudadana neutral: aunque nació en Massachusetts, juega para el Seattle Torrent de la Professional Women’s Hockey League. Tiene partido el lunes, así que se limitará a ver el resultado en la mañana.
Y Charlie McAvoy, estrella de los Boston Bruins que representa a Estados Unidos en hockey masculino, tiene su propia estrategia: dormirse tan temprano como sea posible el domingo para despertarse a las 5 a.m. y ver el segundo tiempo.
Un choque que se repite
Esta no es la primera vez que ocurre este curioso cruce. En 2022 ya coincidieron los Juegos Olímpicos de Invierno con el Super Bowl. La causa principal es la extensión de la temporada regular de la NFL, que ahora tiene 17 partidos. A futuro, se espera que este tipo de solapamientos sean comunes cada cuatro años, lo que genera un reto logístico y de programación, no solo para las ligas sino también para los medios.
“Será necesario que, en algún momento, nos sentemos como una gran familia deportiva global y discutamos cómo priorizamos eventos y cómo evitamos competir entre nosotros”, dijo Kirsty Coventry, presidenta del Comité Olímpico Internacional.
El auge global del flag football
Si hay un deporte que ha logrado levantar pasiones en la semana previa al Super Bowl, ese es el flag football, una variante sin contacto que cada vez cobra mayor protagonismo. El nuevo formato del Pro Bowl, criticado por quienes anhelan ver tackles, ha convertido a la versión de bandera en una exhibición de creatividad atlética y un motor estratégico para el crecimiento del fútbol.
Con la mira puesta en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, la NFL ha apostado por expandir el flag football entre niñas y adolescentes. La semana en San Francisco ha sido una muestra de estas intenciones:
- Campeonato Internacional Flag NFL 2026: torneos entre equipos U13 de 14 países.
- Glow-Up Classic: un partido femenino bajo luces UV con jugadoras de secundaria.
- Girls Flag Empowerment Day: clínicas con leyendas como Jerry Rice y jugadores de la NFL.
“Jugué flag football creciendo y es una excelente forma de abrir el deporte a todos”, declaró Eli Manning, dos veces campeón del Super Bowl. Por su parte, Roger Goodell, comisionado de la NFL, señaló: “El flag football es una de las disciplinas con mayor crecimiento en el mundo y puede empoderar especialmente a las mujeres jóvenes.”
Presente patriótico, futuro global
Mientras algunos atletas olímpicos ven con nostalgia cómo se pierden el Super Bowl por su compromiso con el Team USA, el espíritu del fútbol americano no se apaga. Crece y se reinventa, se adapta en formato bandera y se esconde en jerseys metidos bajo cobijas o en bares abiertos a media noche bajo los Alpes italianos.
La generación de Seth Ryan, recientemente nombrado coordinador ofensivo en los Jets y parte de una dinastía familiar que dejó huella en Nueva York, simboliza también ese legado compartido entre generaciones. Su rol en construir un nuevo equipo competitivo se suma a esa narrativa del fútbol estadounidense buscando nuevos horizontes y formatos para seguir conectando con sus millones de seguidores.
Porque al final, ya sea en una pista de luge, desde las gradas de un bar improvisado en Livigno, o detrás de una pantalla encendida a las 2 de la madrugada, los fanáticos siempre encuentran una forma de no perderse el gran juego. Incluso cuando están escribiendo sus propias páginas en la historia deportiva.
