Temporada de primavera en la cuerda floja: precauciones, lesiones y la administración del riesgo en la antesala de la MLB
Cómo los Mets, Twins y Braves están gestionando cuerpos, contratos y expectativas mientras se acerca la temporada regular
La apertura de los entrenamientos de primavera de la Major League Baseball no solo inaugura la cuenta regresiva hacia el Día Inaugural: también expone, con toda crudeza, la fragilidad física de jugadores clave y la complejidad de las decisiones de gestión deportiva. En cuestión de días vimos a los New York Mets reservar a piezas ofensivas como Francisco Álvarez, Luis Robert Jr., Jorge Polanco y Brett Baty; al Minnesota Twins confirmar una lesión grave en el codo de Pablo López; y a los Atlanta Braves incorporar a Dominic Smith como invitado no parte del roster.
Un enfoque cauteloso: los Mets y la filosofía del ‘lento pero seguro’
Los Mets, de la mano del mánager Carlos Mendoza, decidieron aplicar un plan conservador con varios de sus jugadores más valiosos. Según Mendoza, algunos peloteros no verán acción temprano en los juegos de primavera, no por ausencia de compromiso, sino por una estrategia deliberada: reducir la carga de trabajo competitivo al inicio del campamento para priorizar el fortalecimiento y la prevención de lesiones.
Un ejemplo es Brett Baty, quien sufrió molestias en el isquiotibial derecho hace un par de semanas. “Lo traeremos de manera paulatina”, señaló Mendoza acerca de su infielder. Baty tuvo en la campaña anterior un .254 de promedio con 18 jonrones y 50 carreras remolcadas en 130 juegos; cifras que pintan a un jugador con proyección estable, pero sensible a la gestión de carga física.
Similares consideraciones aplican para Luis Robert Jr., un guardabosques que ha tenido problemas recurrentes en la parte baja del cuerpo. El plan no es limitar su participación por desconfianza en su capacidad, sino reforzar áreas vulnerables: “Los entrenadores harán trabajo de fortalecimiento para ayudar a que evite el tipo de lesiones de miembros inferiores que ha tenido en el pasado”, explicó Mendoza.
La precaución también abarca a Jorge Polanco y Francisco Álvarez. Polanco, firmado como agente libre tras dos campañas productivas con los Seattle Mariners (celebró 26 jonrones y 76 remolques la temporada pasada), alternará turnos de práctica en vivo con trabajo en los campos de bullpen antes de reanudar la actividad de juego. Álvarez, por su parte, llega con un historial de limitaciones la campaña anterior—76 partidos por múltiples lesiones—y una cirugía de reparación de ligamento en el pulgar derecho durante el receso de temporada. El plan de los Mets es avanzar paso a paso para preservar su disponibilidad durante la temporada regular.
La lógica detrás del reposo: prevenir es mejor que recuperar
¿Por qué los equipos ahora optan por iniciar la primavera de forma más gradual con sus jugadores estelares? Existen varias razones interconectadas:
- Valor contractual y esperanza de rendimiento: Jugadores con contratos importantes o con expectativas altas suponen un activo que necesita protección. Un infortunio temprano puede comprometer años de planificación y millones de dólares en inversión.
- Comprensión moderna de la carga de trabajo: La ciencia del deporte ha demostrado que picos abruptos de actividad aumentan el riesgo de lesión. Entrenadores y preparadores físicos prefieren periodizaciones que incrementen intensidad de forma progresiva.
- Calendario comprimido y viajes: La temporada de MLB es larga (162 juegos) y los equipos evitan acelerar la preparación, incluso a costa de renunciar a algunas apariciones en juegos de pretemporada.
Este enfoque no está exento de críticas: algunos puristas del béisbol consideran que los entrenamientos de primavera deben ser competitivos y que la falta de ritmo podría afectar la sincronía de los jugadores. Sin embargo, la prioridad por la salud de los activos humanos parece prevalecer en la era pospandemia y pos-analytics.
El impacto tangible: estadísticas y precedentes
Las lesiones de pretemporada o la gestión excesiva del tiempo de juego han marcado temporadas enteras. Por ejemplo, un estudio del Journal of Athletic Training (2018) mostró que una carga de entrenamiento mal administrada puede incrementar en más de un 30% el riesgo de lesión muscular en jugadores de deportes de lanzamiento y bateo. Aunque la mayoría de estos estudios se centran en deportes múltiples, la interpretación en béisbol es directa: la prevención mediante carga progresiva reduce días perdidos por lesión.
En cuanto a lesiones específicas, los problemas recurrentes en isquiotibiales y pantorrillas entre corredores de alto nivel son comunes. Un análisis de lesiones de la MLB entre 2015 y 2020 reveló que las lesiones en miembros inferiores representaron aproximadamente el 40% de las incapacidades médicas que requirieron al menos 15 días fuera de acción (Fuente: MLB Injury Database, 2021).
Pablo López y la sombra del ligamento colateral ulnar (UCL)
Si las decisiones de los Mets pertenecen al ámbito de la prevención, la situación de Pablo López en los Twins es ilustrativa de cómo una lesión puede truncar expectativas. El lanzador derecho, de 29 años, presenta una rotura significativa en el ligamento colateral ulnar (UCL) del codo derecho. El general manager Jeremy Zoll informó que López recibiría una segunda opinión, pero la probabilidad de cirugía—y por ende, de perderse la temporada completa—es elevada.
La lesión del UCL es tristemente célebre en béisbol, especialmente entre lanzadores de alto rendimiento. El procedimiento de reparación más conocido es la reconstrucción del ligamento conocida como cirugía de Tommy John, llamada así por el primer lanzador que la sometió en 1974. Desde entonces, la cirugía ha prolongado o salvado carreras: según un estudio publicado en el American Journal of Sports Medicine (2014), la tasa de retorno al nivel competitivo después de una reconstrucción de UCL en lanzadores profesionales oscila entre 70% y 90%, dependiendo de la edad, el tipo de procedimiento y la rehabilitación.
No obstante, la recuperación no es garantía de retorno inmediato ni de preservación del nivel previo. La rehabilitación suele superar los 12-18 meses, y algunos lanzadores experimentan pérdida de velocidad o cambios en el control. López, quien ha sido abridor del Día Inaugural para Minnesota en las últimas tres temporadas y logró una efectividad de 2.74 en 2025 con balance de 5-4, ahora enfrenta una interrupción potencialmente prolongada.
Los antecedentes de lesiones de López incluyen tres visitas a la lista de lesionados la temporada anterior por problemas de isquiotibial, hombro y antebrazo, y un total de 75 2/3 entradas lanzadas en 2025. Su caso recuerda a otros lanzadores que vieron cómo una sola molestia en bullpen o un mal movimiento durante una sesión de práctica terminaba en diagnóstico grave. El proceso de evaluación y la búsqueda de una segunda opinión son pasos rutinarios y necesarios para precisar la mejor ruta: reconstrucción completa del UCL, reparación parcial o tratamientos conservadores que, en el béisbol moderno, suelen ser menos efectivos en lesiones severas.
Contexto histórico: Tommy John y la evolución de la lesión de UCL
La reconstrucción del ligamento colateral ulnar, popularizada por el cirujano Dr. Frank Jobe y el lanzador Tommy John en 1974, transformó la medicina deportiva en el béisbol. Antes de ese procedimiento, una rotura del UCL era frecuentemente sinónimo de retiro. Desde la década de 1990, el número anual de cirugías ha aumentado, correlacionado con diversas causas propuestas: mayor exigencia de lanzamientos, especialización temprana en jóvenes lanzadores, y más diagnósticos por imágenes sofisticadas.
Un dato relevante: entre 2000 y 2015, el número de cirugías de Tommy John realizadas en jugadores profesionales se duplicó aproximadamente (Fuente: Sports Health Journal, 2016). Esto obligó a equipos y ligas a replantear estrategias de prevención, respetando límites de lanzamientos en categorías juveniles y fomentando programas de fortalecimiento del manguito rotador y de la cadena posterior del atleta.
Dominic Smith: experiencia y versatilidad en la banca
Mientras algunos equipos enfrentan ausencias por lesión, otros apuestan a sumar profundidad experimentada. Los Atlanta Braves invitaron a Dominic Smith, un primera base y jardinero veterano, como invitado no registrado en el roster principal. Smith, de 30 años, aportará opciones para cubrir a Matt Olson y ofrecer un perfil bat-versátil en la esquina izquierda o como bateador designado.
La carrera de Smith incluye seis campañas iniciales con los New York Mets y pasos por Washington, Boston, Cincinnati y una última actuación con los San Francisco Giants donde bateó .284 con cinco jonrones y 33 remolcadas en 63 juegos la pasada temporada. En nueve temporadas en Grandes Ligas tiene un promedio de por vida de .250 y 69 jonrones; su techo no es el de un slugger dominante, pero sí el de un jugador con experiencia y utilidad para roles secundarios o emergentes.
La contratación de veteranos como Smith responde a varias necesidades del roster:
- Profundidad y versatilidad: En temporadas largas, contar con suplentes que puedan cubrir múltiples posiciones reduce la presión sobre titulares y permite maniobrar ante lesiones imprevistas.
- Contexto económico: Jugadores en la franja de salario medio o bajos sirven como seguros a bajo costo comparado con los compromisos multimillonarios de primera línea.
- Ambiente para jóvenes: Veteranos aportan experiencia en el clubhouse, especialmente valiosa para equipos con prospectos emergentes.
Cómo la administración del riesgo modela decisiones de roster
Los casos recientes muestran tres vías distintas de manejo del riesgo:
- Prevención proactiva: Como los Mets, limitar la exposición de jugadores con historial de lesiones mediante programas de fortalecimiento y reducción de innings en primavera.
- Reacción médica inmediata: En situaciones como la de Pablo López, diagnóstico rápido y evaluación para determinar si la cirugía es inminente, con la aceptación del alto costo temporal que implica.
- Refuerzo táctico del depth: Incorporar veteranos como Dominic Smith para minimizar el impacto de ausencias y mantener flexibilidad táctica.
Esta tríada es la respuesta contemporánea ante un deporte que exige tanto resistencia como especialización. La pregunta que se hacen los fanáticos y analistas es: ¿qué enfoque produce más victorias a largo plazo? No existe una respuesta única. Los equipos campeones suelen combinar los tres elementos: prevención científica, respuestas médicas oportunas y profundidad de roster inteligente.
Economía del riesgo: contratos, seguros y decisiones comerciales
Más allá de las implicaciones deportivas, las lesiones y la gestión del tiempo de juego tienen consecuencias financieras. Los contratos multianuales, las cláusulas de incentivos y las pólizas de seguro para jugadores de alto perfil transforman lesiones en cálculos económicos. Por ejemplo, un equipo puede decidir limitar a un jugador en primavera para preservar su disponibilidad en la segunda mitad de la temporada, donde partidos cruciales y playoffs generan ingresos exponencialmente mayores.
Además, la inversión en medicina preventiva y en staff de preparación física incrementa el presupuesto de operaciones, pero a menudo se justifica por la reducción de días de lista de lesionados. Según datos de la propia MLB, cada día que un jugador estrella está fuera de acción puede tener un impacto negativo en la asistencia y en los ingresos por merchandising, aún si la correlación no es lineal.
Implicaciones para los aficionados y el juego
Para los fanáticos, la primavera es un periodo de incertidumbre. Ver a figuras como Luis Robert Jr. o Francisco Álvarez fuera del lineup temprano despierta temores, pero también representa un cambio cultural hacia una paciencia informada por ciencia deportiva. Los seguidores deberán acostumbrarse a ver menos a sus ídolos en la pretemporada a cambio de una mayor probabilidad de presencia sostenida en la campaña regular.
En términos de espectáculo, la ausencia de estrellas en juegos de exhibición disminuye el atractivo mediático del calendario de primavera; sin embargo, la MLB y sus franquicias están reconociendo que sacrificar el brillo de marzo puede significar más victorias en octubre. Ese cálculo, que hace dos décadas hubiera sido impensable para clubes obsesionados con la tradición del spring training, hoy es una práctica aceptada.
Casos emblemáticos y lecciones aprendidas
La historia moderna del béisbol ofrece múltiples lecciones. Algunos lanzadores han retornado mejor tras una cirugía de Tommy John—Clayton Kershaw o Stephen Strasburg son ejemplos de carreras prolongadas tras procedimientos serios—pero otros nunca recuperaron el pico de rendimiento anterior. En posición de bateador, la gestión de un isquiotibial o una lesión en el pulgar puede cambiar el perfil de un jugador: menos velocidad en las pistas, ajustes en el swing y cambios en el posicionamiento en el cajón de bateo.
La moraleja es clara: la medicina deportiva y la estadística avanzada han convertido a la toma de decisiones en algo más científico, pero la incertidumbre sigue siendo intrínseca al deporte. Equipos, jugadores y aficionados deben convivir con márgenes de error, decisiones éticas sobre el uso de atletas y estrategias que ponderan salud versus rendimiento.
Reflexiones finales sobre la antesala de la temporada
En suma, los movimientos de los Mets, Twins y Braves en la primavera ofrecen un microcosmos de la MLB actual: la convivencia entre prevención, intervención médica y ajustes tácticos. Mientras algunos jugadores inician sus preparaciones con cautela, otros enfrentan diagnósticos que pueden cambiar la configuración de rotaciones y alineaciones para todo el año. Y en los márgenes, veteranos como Dominic Smith demuestran que la ligereza del roster—jugadores de confianza y experiencia—es pieza clave para navegar la larga travesía de 162 juegos.
Para los seguidores, queda la invitación a mirar la primavera con lentes más estratégicos: menos expectativa de ver titulares en todos los entrenamientos y más comprensión sobre por qué, a veces, un poco de paciencia en marzo es sinónimo de más béisbol en octubre.
Declaraciones citadas: mánager Carlos Mendoza y gerente general Jeremy Zoll durante ruedas de prensa en los respectivos campos de entrenamiento. Estadísticas de rendimiento basadas en cifras oficiales de las temporadas previas a la campaña actual.
