El auge de los ataques con drones en Kordofán y su costo humano y humanitario

Cómo la escalada de la guerra entre las Fuerzas de Apoyo Rápido y el Ejército sudanés está transformando el conflicto y bloqueando la ayuda vital

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Las últimas semanas en Kordofán, Sudán, han mostrado una tendencia inquietante: un aumento sostenido de ataques con drones que golpean poblaciones civiles, infraestructura crítica y rutas de ayuda humanitaria. A medida que el conflicto entre las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) y el Ejército sudanés cumple casi tres años, la guerra ha ido migrando hacia el oeste del país y convertido a Kordofán en un teatro central de operaciones. El resultado: mayor mortalidad, desplazamiento masivo y una creciente dificultad para que la ayuda llegue a quienes la necesitan.

Un saldo humano que no se puede ignorar

Organizaciones que monitorean la violencia y la salud pública han documentado cifras alarmantes. La Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que, desde el inicio del conflicto en abril de 2023, al menos 40.000 personas han muerto y 12 millones han sido desplazadas en Sudán (OMS).

En Kordofán, reportes locales y grupos médicos han señalado ataques repetidos en zonas densamente pobladas. El Sudan Doctors Network registró decenas de víctimas mortales y heridos en una serie de ataques recientes; solo en una oleada reciente se contabilizaron al menos 77 muertos y docenas de heridos, en su mayoría civiles.

Volker Türk, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, advirtió sobre las «consecuencias devastadoras para la población civil del uso creciente de la guerra con drones en Sudán», señalando que en solo dos días recientes los ataques con drones causaron la muerte de más de 50 civiles (Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos).

Objetivos y daños: hospitales, mercados y hogares

Los relatos desde Kadugli y Dilling —capital y ciudad principal de Kordofán del Sur, respectivamente— describen ataques dirigidos a objetivos que, en teoría, deberían estar protegidos por el derecho internacional humanitario: hospitales, mercados y viviendas. Habitantes y trabajadores humanitarios coinciden en que los drones han golpeado con frecuencia infraestructuras civiles, lo que genera terror, desarticula servicios básicos y eleva la mortalidad indirecta por falta de atención sanitaria o por la escasez de alimentos.

Matilde Vu, encargada de incidencia en el Norwegian Refugee Council, ha señalado la «gran preocupación» por la escalada en Kordofán y la posibilidad real de que estos ataques empeoren una situación de hambruna y desabastecimiento ya crítica. «Es muy indiscriminado», dijo, en referencia a la extensión geográfica de los incidentes que ahora se registran casi a diario entre Kordofán, Darfur y Sennar.

¿Quién usa drones y por qué?

La evidencia indica que ambos bandos —el Ejército sudanés y las RSF— han empleado drones en operaciones que han impactado a civiles. Portavoces de la ONU señalaron la probabilidad de uso por parte de las dos fuerzas tras analizar la localización de las víctimas y zonas atacadas. Si bien oficiales militares han negado ataques deliberados contra infraestructura civil, las cifras y las pruebas de campo muestran lo contrario.

Un análisis de ACLED (Armed Conflict Location & Event Data Project) mostró que en el último año se registraron numerosos ataques aéreos y con drones que tuvieron como víctimas a civiles. Según datos de ACLED, 163 ataques aéreos y con drones en el país el año pasado afectaron a poblaciones civiles y causaron más de 1.000 muertes, repartidas entre fuerzas militares y paramilitares (ACLED).

Varios analistas atribuyen el aumento del uso de drones a la disponibilidad de armamento suministrado desde el exterior y a la conveniencia táctico-estratégica: los drones permiten proyectar fuerza sin exponer tropas sobre el terreno y son útiles cuando ambos bandos enfrentan dificultades para sostener esfuerzos ofensivos con fuerzas humanas.

Federico Donelli, profesor asociado en relaciones internacionales, explica que la adquisición de sistemas no tripulados por parte del Ejército le ha permitido ejecutar ataques de precisión, una táctica que las RSF ya venían utilizando. Así, la introducción o el reforzamiento de capacidades remotas ha modificado la naturaleza del combate, con menos enfrentamientos convencionales y más bombardeos puntuales que afectan a poblaciones civiles.

Consecuencias humanitarias: acceso bloqueado y riesgo de hambruna

El daño indirecto de los ataques con drones se percibe en la obstrucción del acceso humanitario. Las organizaciones internacionales describen rutas de suministros interrumpidas, corredores humanitarios inseguros y la paralización de entregas esenciales. Aunque en un reciente esfuerzo una caravana de la ONU consiguió llegar a Kadugli y Dilling con ayuda para más de 130.000 personas, la sostenibilidad de estas entregas sigue siendo frágil ante ataques continuos.

La inseguridad genera aumento de precios y escasez; habitantes como Walid Mohamed han descrito cómo la reapertura parcial de un corredor redujo temporalmente los precios de los alimentos, pero los ataques con drones volvieron a sembrar terror y a truncar la normalización del abastecimiento.

En contextos similares, la literatura sobre conflicto y hambruna muestra que la combinación de violencia sostenida, desplazamiento masivo y colapso de servicios sanitarios multiplica el riesgo de crisis alimentarias y epidemias. La hambruna es a menudo el resultado acumulado de estas dinámicas —no solo de la falta de alimentos— y las restricciones al acceso humanitario son un factor clave.

Implicaciones internacionales y derecho internacional humanitario

Los ataques deliberados contra civiles y la infraestructura civil violan principios del derecho internacional humanitario, incluidos los principios de distinción y proporcionalidad. El argumento de que la guerra moderna incorpora un uso creciente de sistemas remotos no exime a las partes de sus obligaciones de proteger a la población civil.

Los observadores han comparado la situación en Sudán con la transformación que experimentaron otros conflictos cuando los drones se convirtieron en herramientas comunes: elevación de daños colaterales, dificultad de atribución y presión sobre los marcos normativos internacionales. La comunidad internacional aún debate cómo regular el uso de drones armados y establecer mecanismos eficaces de rendición de cuentas.

Escenarios futuros: más bombardeos, menos tropas en el terreno

Expertos en análisis de conflictos anticipan que, si persiste la dificultad de sostener grandes contingentes humanos, la guerra en Kordofán y en otras regiones de Sudán puede intensificarse en términos de bombardeos aéreos y ataques con drones. Kholood Khair, directora de Confluence Advisory, advierte que el ejército podría intentar abrir una ruta hacia Darfur —particularmente hacia el estratégico el‑Fasher—, mientras que las RSF buscan abrir corredores hacia el centro y hacia Jartum.

El avance, sin embargo, vendría acompañado de un aumento en la opresión de civiles y el riesgo de crímenes de guerra: la caída de el‑Fasher en octubre anterior mostró lo rápido que pueden cambiar las líneas y lo complejo que resulta luego restablecer cadenas logísticas y servicios básicos.

Qué puede hacer la comunidad internacional y las organizaciones humanitarias

  1. Presionar por el acceso humanitario seguro y sostenido: los corredores deben protegerse y garantizarse mediante acuerdos verificables e independientes.
  2. Monitoreo y documentación: reforzar la documentación de ataques y víctimas para apoyar la rendición de cuentas y la protección legal de civiles.
  3. Regulación del uso de drones: promover discusiones multilaterales sobre normas y límites, así como transparencias en transferencias de tecnología militar.
  4. Apoyo a la resiliencia local: invertir en sistemas de salud, cadenas de suministro locales y protección civil para reducir la vulnerabilidad de la población.

La crisis en Kordofán es tanto militar como humanitaria. Si no se detiene la escalada en el uso de drones y no se establecen garantías reales para la protección de civiles, la región puede enfrentar consecuencias aún más desastrosas. La experiencia histórica demuestra que los bombardeos prolongados, sin atención paralela a la ayuda y a la gobernanza, dejan cicatrices difíciles de sanar.

Lecturas recomendadas y fuentes:

  • Organización Mundial de la Salud (OMS): reportes sobre la crisis sanitaria en Sudán — https://www.who.int/
  • ACLED — análisis de incidentes de conflicto y estadísticas sobre ataques aéreos y con drones — https://acleddata.com/
  • Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos (OHCHR): declaraciones sobre ataques a civiles en Sudán — https://www.ohchr.org/
Este artículo fue redactado con información de Associated Press