Darfur bajo sospecha de genocidio: el informe que desnuda una campaña de destrucción en el oeste de Sudán
Un equipo respaldado por la ONU concluye que las ofensivas de las Fuerzas de Apoyo Rápido contra comunidades no árabes muestran ‘características de genocidio’
El drama en Darfur volvió a colocarse en el centro de la atención internacional cuando una misión independiente respaldada por la ONU determinó que la ofensiva de octubre contra la ciudad de el-Fasher y sus alrededores presenta “los rasgos del genocidio”. El informe apunta directamente a la Rapid Support Forces (RSF) y a milicias aliadas por la comisión sistemática de asesinatos selectivos, violencia sexual, torturas y otras acciones dirigidas contra comunidades no árabes, en particular los Zaghawa y los Fur.
¿Qué halló la misión de la ONU?
La misión de investigación, creada por el Consejo de Derechos Humanos en 2023, documentó una operación que no puede calificarse como simples excesos de guerra. Según el equipo, existe un patrón organizado y planificado de violencia: asesinatos masivos, detenciones arbitrarias, desapariciones forzadas, saqueos y agresiones sexuales “selectivas” basadas en la identificación étnica. El presidente del equipo, Mohamed Chande Othman, afirmó que las acciones no fueron “excesos aleatorios de la guerra” sino que mostraron una intención dirigida a destruir a parte de la población protegida por su identidad étnica.
El marco jurídico: la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio
La Convención contra el Genocidio de 1948 define cinco actos que, según el texto, permiten identificar el delito de genocidio:
- El asesinato de miembros de un grupo;
- La lesión grave a la integridad física o mental de miembros del grupo;
- La imposición de medidas destinadas a impedir nacimientos dentro del grupo;
- La creación de condiciones de vida calculadas para producir la destrucción física total o parcial del grupo;
- La transferencia forzada de niños del grupo a otro grupo.
La misión concluyó que al menos tres de esos elementos quedaron cumplidos en el ataque a el-Fasher: asesinatos dirigidos, daño físico y mental grave, y la imposición de condiciones de vida que buscaban la destrucción física en parte de los grupos atacados. Bajo la Convención, la existencia de un solo elemento intencionado ya podría bastar para hablar de genocidio. (Fuente: Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, ONU).
La toma de el-Fasher y sus consecuencias humanas
Los hechos de octubre tuvieron lugar después de un asedio de dieciocho meses a la ciudad. Las estimaciones citadas por la misión y por oficinas de la ONU hablan de varios miles de civiles muertos durante la toma: la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos refirió cifras que, para el periodo del 25 al 27 de octubre, superaron los 6.000 muertos solo en la ciudad, y reportes de ataques previos en campos de desplazados, como Abu Shouk, donde al menos 300 personas fueron asesinadas en cuestión de días.
La misión advirtió que solamente el 40% de los aproximadamente 260.000 habitantes de el-Fasher pudieron huir con vida del asalto; miles resultaron heridos y la suerte del resto sigue siendo desconocida. Estas cifras se inserta en un conflicto más amplio que, según datos de la ONU, ha causado más de 40.000 muertes desde abril de 2023, aunque organizaciones humanitarias advierten que ese número podría ser una subestimación severa.
Testimonios y evidencias: palabras que señalan intención
Entre las pruebas documentadas por la misión figuran testimonios directos que recogen expresiones explícitas de odio étnico. Sobrevivientes citaron a combatientes diciendo frases como: “¿Hay algún Zaghawa entre ustedes? Si encontramos Zaghawa, los mataremos a todos” y “Queremos eliminar todo lo negro de Darfur”. El informe señala además que mujeres y niñas de los grupos Zaghawa y Fur fueron atacadas de forma diferencial, mientras que mujeres percibidas como árabes con frecuencia quedaban exentas del trato brutal infligido a las demás.
Estas declaraciones y la práctica sistemática de ataques basados en identidades étnicas son elementos centrales para evaluar la intencionalidad, que en derecho penal internacional es uno de los ejes para definir el genocidio.
Contexto histórico: los ecos de una tragedia centenaria
Las atrocidades actuales remiten a la historia más reciente de Darfur. A principios de los años 2000, campañas de las llamadas milicias Janjaweed, contra poblaciones consideradas de origen “este o centroafricano”, causaron la muerte de aproximadamente 300.000 personas y desplazaron a 2.7 millones de habitantes, según estimaciones de organizaciones humanitarias y académicas. La RSF emerge en parte de esas mismas estructuras militares y paramilitares, conservando vínculos y prácticas que ya habían sido objeto de denuncias internacionales en décadas pasadas.
Ese pasado convierte a Darfur en un caso paradigmático para los estudios sobre violencia étnica y prevención del genocidio. Como recuerda la historiadora Samantha Power en su análisis sobre genocidios del siglo XX: “Las sociedades que han sufrido programas de limpieza étnica no siempre se recuperan en una generación; las heridas institucionales y sociales pueden perdurar décadas” (citado en sus obras sobre intervención humanitaria).
Responsabilidad y actores internacionales
La misión pidió rendición de cuentas para los autores y cómplices de las atrocidades y subrayó la urgencia de proteger a la población civil mientras el conflicto se expande a nuevas regiones dentro de Sudán. Algunas potencias y organismos internacionales ya han pronunciado calificaciones sobre la naturaleza de los crímenes; por ejemplo, la administración de Estados Unidos ha afirmado en instantes anteriores que la RSF ha cometido genocidio en Darfur.
Además, diversos informes y expertos han señalado un presunto respaldo logístico y financiero de terceros Estados a la RSF durante el conflicto; la misión cita en particular la implicación de Emiratos Árabes Unidos, una acusación que el gobierno emiratí niega. Estas relaciones plantean interrogantes sobre la responsabilidad internacional no solo de los perpetradores directos sino también de actores que faciliten capacidades para cometer crímenes atroces.
¿Qué significa esta etiqueta y cuáles son sus implicaciones prácticas?
Calificar una serie de atrocidades como genocidio tiene consecuencias prácticas: activa obligaciones jurídicas para prevenir y castigar el delito según la Convención de 1948 y puede motivar medidas diplomáticas, sanciones, y procesos en tribunales internacionales. No obstante, la determinación legal final corresponde a instancias judiciales competentes —como la Corte Penal Internacional en determinados contextos— y requiere un proceso de investigación riguroso y pruebas que satisfagan el estándar penal.
Mientras tanto, las organizaciones humanitarias llaman a fortalecer corredores de ayuda, garantizar acceso seguro para la asistencia y proteger a desplazados y refugiados. La falta de acceso sostenido y seguro es una de las razones por las cuales la dimensión humana del conflicto suele ser subestimada en feed noticioso y en recuentos estadísticos oficiales.
Voces desde el terreno y retos para la cobertura
Periodistas y ONG en la región han denunciado restricciones de acceso, campañas de desinformación y riesgos físicos para reporteros. En zonas donde confluyen violencia armada y crisis humanitaria, documentar pruebas y resguardar testimonios se convierte en una labor peligrosa pero imprescindible para garantizar la verdad y posibilitar la justicia futura.
Como dijo la encargada de derechos humanos de la ONU en declaraciones sobre múltiples crisis en el mundo, “sin documentación y sin testigos protegidos, se dificulta la evaluación judicial; pero sin acción inmediata, la población seguirá pagando el precio más alto”.
La situación en Darfur sigue evolucionando y exige atención sostenida de gobiernos, instituciones internacionales y sociedad civil. La etiqueta de “características de genocidio” formulada por una misión respaldada por la ONU no es sólo un dictamen técnico: es una llamada a la acción para evitar que la violencia se convierta en aniquilación.
Fuentes y lecturas recomendadas:
- Informe de la misión independiente sobre Sudán (Consejo de Derechos Humanos, 2024). Disponible en informes oficiales del Alto Comisionado de Derechos Humanos.
- Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio, ONU: texto oficial.
- Datos de contextuales sobre la crisis en Darfur y desplazamientos: informes de ACNUR y Human Rights Watch.