Tarifas, cadenas de suministro y empresas medianas: cómo los aranceles están remodelando la economía de EEUU

El salto de los gravámenes importados obliga a las compañías de tamaño medio a pagar más, ajustar proveedores y trasladar costos a consumidores y trabajadores

Las tarifas impuestas por la administración han cambiado de forma sustancial el panorama para las empresas medianas estadounidenses. Un análisis reciente basado en datos de pagos revela que los aranceles que estas compañías pagaron se triplicaron durante el último año, obligando a muchas a ajustar precios, recortar contrataciones o aceptar menores márgenes de beneficio.

¿Quiénes son las afectadas?

El foco del estudio fueron las empresas del segmento conocido como “middle market”: compañías con ingresos anuales entre 10 millones y 1.000 millones de dólares y con menos de 500 empleados. Este grupo emplea a decenas de millones de personas en Estados Unidos y, a diferencia de las multinacionales gigantes, suele tener menos poder de negociación para trasladar al proveedor o al fabricante el impacto total de un arancel elevado.

Chi Mac, directora de investigación empresarial del JPMorganChase Institute, señaló que “es un gran cambio en su costo de hacer negocios” y que hay indicios de que muchas firmas están reduciendo transacciones directas con China y buscando proveedores en otras regiones de Asia (JPMorganChase Institute).

El aumento de las tarifas: cifras clave

Según investigadores del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, la tasa arancelaria promedio aplicada por la administración subió del 2,6% a alrededor del 13% durante el último año —un aumento drástico que cambia incentivos comerciales y de inversión (New York Fed).

  • Triplicación del gasto en aranceles: el análisis de pagos muestra que lo que estas empresas pagaron en concepto de aranceles se triplicó en el último año.
  • Impacto en las importaciones desde China: los pagos dirigidos a proveedores en China cayeron aproximadamente un 20% respecto a octubre de 2024, aunque no está claro si esto refleja una relocalización de la producción o simplemente un enrutamiento de mercancías a través de terceros países.
  • Empleo potencialmente afectado: las empresas del middle market representan un empleo combinado cercano a 48 millones de trabajadores en EE. UU., por lo que los efectos de costos repercuten en gran escala.

¿Quién paga realmente los aranceles?

La administración ha afirmado repetidamente que son los exportadores extranjeros quienes asumen la mayor parte del costo de los aranceles. Sin embargo, una acumulación de estudios empíricos sugiere lo contrario: los aranceles terminan recayendo en gran medida sobre las empresas y consumidores domésticos que compran bienes importados o que dependen de insumos importados para su producción.

Por ejemplo, un equipo de economistas estimó que los aranceles de la administración contribuyeron a que los precios al consumidor fuesen cerca de 0,8 puntos porcentuales más altos de lo que habrían sido sin esas medidas. Además, la Reserva Federal de Nueva York estimó que casi el 90% de la carga de los aranceles recae en empresas y consumidores estadounidenses (New York Fed).

Qué estrategias están siguiendo las empresas medianas

Frente a una factura arancelaria creciente, las empresas medianas han recurrido a varias estrategias —con distintas implicaciones económicas y sociales— para mitigar el impacto:

  1. Trasladar precios al consumidor: cuando es posible, elevar los precios de venta para mantener el margen de beneficio. Esta práctica, sin embargo, alimenta la presión sobre la inflación y reduce la demanda a medio plazo.
  2. Reducir costos laborales: algunas firmas han optado por reducir contrataciones o ajustar plantillas, lo que frena la creación de empleo y puede aumentar la precariedad en sectores sensibles.
  3. Reconfigurar cadenas de suministro: buscar proveedores en otros países asiáticos o en regiones cercanas para minimizar la exposición a aranceles específicos. Este proceso de “nearshoring” o diversificación no es inmediato y conlleva costes de transición.
  4. Aceptar menores márgenes: asumir la reducción de beneficios para mantener competitividad, lo que limita capacidad de inversión y expansión.

El dilema político y económico

La política arancelaria persigue objetivos claros: presionar por condiciones comerciales más favorables, estimular producción nacional y reducir dependencia de proveedores estratégicos. Sin embargo, la evidencia empírica muestra costes económicos reales y distribución desigual de impactos.

Kevin Hassett, director del Consejo Económico Nacional de la Casa Blanca, criticó el trabajo de la Fed de Nueva York calificándolo de “vergonzoso” en declaraciones a la cadena CNBC; sin embargo, la discusión pública sobre quién asume el costo de los aranceles continúa siendo intensa (CNBC).

En términos históricos, los aranceles han sido una herramienta recurrente: desde las altas tarifas proteccionistas del siglo XIX que financiaron el desarrollo industrial estadounidense hasta los grandes cambios del siglo XX con la liberalización comercial posterior a la Segunda Guerra Mundial. Lo que varía son los objetivos y los mecanismos de compensación para los sectores afectados.

Costes indirectos y consideraciones de largo plazo

Más allá del impacto inmediato en precios y salarios, los aranceles generan efectos indirectos que merecen atención:

  • Fragmentación y complejidad de las cadenas: reubicar proveedores rompe economías de escala, obliga a renegociar contratos y puede elevar tiempos de entrega.
  • Incentivos a la evasión o el reenvío: algunas empresas pueden optar por reencaminar suministros a través de terceros países para reducir la factura arancelaria, práctica que complica las mediciones del origen real de los bienes.
  • Impacto en inversión productiva: la incertidumbre arancelaria reduce la disposición a invertir en plantas y procesos largos, afectando la productividad futura.

Una agenda para minimizar daños y promover resiliencia

Si el objetivo público es reforzar la industria doméstica sin dañar la competitividad ni la capacidad de consumo, las políticas pueden tomar caminos menos disruptivos que los aranceles masivos. Algunas recomendaciones que surgen del análisis y del debate académico son:

  1. Compensaciones focalizadas: subvenciones temporales, créditos fiscales o programas de formación laboral dirigidos a sectores que realmente necesitan apoyo para reubicar producción o mejorar capacidades.
  2. Acuerdos comerciales selectivos: negociar marcos que fomenten el comercio con salvaguardas para industrias estratégicas, en lugar de aranceles unilaterales amplios.
  3. Transparencia y evaluación continua: monitorear con datos de pagos y comercio internacional (como hace el JPMorganChase Institute) para ajustar política en tiempo real y evitar efectos colaterales innecesarios.
  4. Apoyo a la digitalización y eficiencia: ayudar a las pymes a adoptar tecnologías que reduzcan dependencias logísticas y mejoren márgenes sin necesidad de subir precios.

¿Qué viene ahora?

El debate sobre la legalidad de ciertas medidas arancelarias y la declaración de “emergencia económica” por parte de la administración continúa en tribunales, con la Corte Suprema evaluando en breve límites de autoridad ejecutiva. Mientras tanto, las empresas medianas continúan ajustando sus estrategias y los consumidores afrontan precios que, según algunas estimaciones, ya han sido afectados por los gravámenes.

El reciente informe basado en datos de pagos y la evidencia de otros centros de investigación muestran que la ecuación política-versus-económica no es trivial: proteger ciertos intereses puede terminar perjudicando al conjunto de la economía y, sobre todo, a los grupos que la política pretende beneficiar.

Fuentes principales consultadas: informe del JPMorganChase Institute (análisis de datos de pagos), investigaciones de la Reserva Federal de Nueva York sobre la incidencia de aranceles y declaraciones públicas recogidas por CNBC. Para lecturas adicionales sobre historia arancelaria y efectos económicos, consultar trabajos de la Reserva Federal y artículos académicos sobre proteccionismo y globalización.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press