Tierras raras y poder estratégico: el tratado Brasil-India que sacude el mapa geopolítico de los minerales críticos

Un memorando que va más allá del comercio: diversificación, seguridad tecnológica y la búsqueda de autonomía frente a China y EE. UU.

Brasil e India dieron un paso significativo al firmar un memorando de entendimiento sobre minerales críticos y tierras raras durante la visita del presidente Luiz Inácio Lula da Silva a Nueva Delhi. Aunque no vinculante, el acuerdo abre una nueva página en la estrategia de ambos países para garantizar suministros esenciales para la transición energética, la industria tecnológica y la defensa, y para reducir la dependencia de cadenas de valor dominadas por terceros actores.

Por qué importan las tierras raras

Las denominadas “tierras raras” (lantánidos, junto con otros elementos como el itrio y el escandio) son componentes clave en imanes permanentes, baterías, turbinas eólicas, vehículos eléctricos, sistemas de telecomunicaciones y tecnologías militares. A pesar de su nombre, muchas de estas sustancias no son escasas en la corteza terrestre; su importancia radica en la concentración geológica, el coste de extracción y, sobre todo, en la capacidad de procesamiento y refinado.

Según el US Geological Survey (Mineral Commodity Summaries), China sigue liderando con holgura la cadena de valor de las tierras raras, controlando una porción mayoritaria del procesamiento y refinado global. Esto hace que países con reservas importantes, como Brasil, adquieran un valor estratégico añadido si logran desarrollar cadenas domésticas o aliadas de valor.

Brasil: una reserva estratégica

Brasil posee una de las mayores reservas mundiales de minerales críticos. Datos recientes del USGS sitúan a Brasil entre los países con las mayores reservas potenciales de tierras raras fuera de China, lo que explica el interés de gobiernos y empresas por asegurar acuerdos de cooperación. El memorando con India incorpora temas que van desde la inversión y la exploración hasta aplicaciones de inteligencia artificial para optimizar procesos mineros y de refinado.

Roberto Goulart Menezes, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de Brasilia, señaló que Brasil “ha comenzado a reposicionar su entendimiento de la importancia de estos elementos más allá de su dimensión comercial, reconociendo su relevancia geopolítica”. Esta visión explica por qué el gobierno brasileño ha puesto las tierras raras en la mesa de negociación internacional como herramienta de diplomacia económica.

India: demanda creciente y necesidad de diversificación

India, con ambiciosos planes de electrificación del transporte y una fuerte industria tecnológica en expansión, necesita asegurar suministros estables de minerales críticos. La firma con Brasil es coherente con la estrategia india de diversificar proveedores y reducir riesgos ante posibles cuellos de botella en el suministro global.

Además del comercio, el acuerdo contempla cooperación en investigación científica, formación técnica y marcos legales que faciliten inversiones conjuntas. Esta integración permite a India acceder a materias primas mientras Brasil obtiene socios tecnológicos y capital para desarrollar su industria extractiva y de procesamiento.

Geopolítica: calibrando autonomía estratégica

El tratado Brasil-India debe leerse en clave geopolítica. Tanto Brasil como India forman parte del bloque BRICS y han mostrado un interés creciente en disminuir la dependencia estratégica de cadenas de suministro controladas por potencias como China o por alianzas transatlánticas lideradas por Estados Unidos.

Oliver Stuenkel, profesor de relaciones internacionales en la Fundação Getulio Vargas, ha explicado que la firma es parte de una estrategia de diversificación: “Dado lo turbulento e impredecible del escenario global, cuantos más socios, mejor”. La lógica es clara: una red más amplia de proveedores y procesos reduce la vulnerabilidad frente a sanciones, embargos o interrupciones logísticas.

Economía, industria y empleo

La explotación responsable y el desarrollo de cadenas de valor de tierras raras pueden convertirse en motores de empleo y de industrialización avanzada para Brasil. Las inversiones en refinado y en capacidad tecnológica suelen generar empleos calificados y pueden incentivar la creación de polos industriales para componentes electrónicos, turbinas y sistemas de almacenamiento energético.

No obstante, la explotación minera también plantea retos ambientales y sociales. Es crucial que los proyectos incluyan estándares rigurosos de protección ambiental, diálogo con comunidades locales y planes de reforestación y manejo de residuos radiactivos —algunos depósitos de tierras raras están asociados a minerales que contienen trazas de uranio o torio—.

Tecnología y sostenibilidad: la paradoja de la transición

La transición energética exige más metales y minerales que los modelos tradicionales. Por ejemplo, un vehículo eléctrico requiere entre 6 y 10 veces más minerales que un automóvil con motor de combustión interna, según estimaciones de la Agencia Internacional de Energía (AIE). Esto crea una paradoja: la descarbonización requiere una mayor extracción de materiales con impacto ambiental, lo que obliga a diseñar cadenas más circulares y sostenibles.

En este sentido, el memorando incluye cooperación en investigación y técnicas, lo que abre la puerta a mejores prácticas mineras, mayor eficiencia en el procesamiento y aplicaciones de inteligencia artificial para optimizar exploraciones y minimizar huellas ecológicas.

Competencia y cooperación: el panorama global

  • China: sigue siendo dominante en refinado y producción; su papel en las cadenas de suministro obliga a los países a buscar alternativas estratégicas.
  • Estados Unidos y la UE: han anunciado iniciativas para onshore (relocalizar) parte de la producción y el refinado de minerales críticos, a menudo mediante incentivos y acuerdos bilaterales.
  • Países proveedores: Australia, Brasil, India, Estados Unidos, Rusia y varias naciones africanas compiten por atraer inversiones para explorar y procesar minerales críticos.

La firma entre Brasil e India puede interpretarse tanto como un esfuerzo complementar entre dos países del Sur Global como una señal de que la competencia por minerales críticos se está sofisticando: ya no se trata solo de extraer, sino de construir sistemas industriales y tecnológicos integrados.

Riesgos y oportunidades

Entre las oportunidades están la creación de empleo especializado, el desarrollo de industrias locales y la capacidad de negociación geopolítica. Pero existen riesgos reales: volatilidad de precios, impactos ambientales mal gestionados, dependencia de capital extranjero sin transferencia tecnológica efectiva y la posibilidad de conflictos por el control de recursos.

Para maximizar beneficios y minimizar daños, es clave que los gobiernos implementen marcos regulatorios claros, incentivos a la transferencia tecnológica, políticas de capacitación laboral y mecanismos de transparencia que reduzcan la corrupción y garanticen que las comunidades locales se beneficien.

¿Qué viene ahora?

El memorando es solo el punto de partida. Si ambas naciones avanzan hacia acuerdos vinculantes, inversiones compartidas y proyectos piloto de procesamiento y manufactura, podrían surgir cadenas de valor alternativas que modifiquen el equilibrio actual. Además, la cooperación en investigación —incluida la inteligencia artificial aplicada a la exploración— promete aumentar la eficiencia y reducir los impactos ambientales.

Para Brasil, este acuerdo también funciona como carta de negociación: establecer alianzas con países de peso permite a Brasil obtener mejores condiciones en futuros diálogos con potencias asimétricas. Para India, es una forma de asegurar suministro y conocimiento a la vez.

Una cita para reflexionar: como señaló un experto en relaciones internacionales, “en un mundo cada vez más interdependiente, la autonomía estratégica no se logra aislándose; se construye diversificando y conectando” —una máxima que resume muy bien la lógica detrás del tratado Brasil-India sobre tierras raras.

Si el acuerdo evoluciona hacia proyectos concretos con estándares ambientales y transferencia tecnológica real, podríamos estar viendo el inicio de una nueva arquitectura de suministro de minerales críticos, liderada por actores del Sur Global que buscan mayor peso en la economía estratégica del siglo XXI.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press