Rutas peligrosas y vidas en juego: la tragedia de los migrantes en la ruta de los Balcanes

El vuelco de una embarcación en el río Una recuerda los riesgos cotidianos que enfrentan quienes cruzan desde Bosnia hacia la Unión Europea

  •  EnPelotas.com
    EnPelotas.com   |  

La noticia del naufragio de una embarcación de migrantes en el río Una, cerca de Hrvatska Kostajnica, en Croacia, revive un patrón trágico que se repite en la llamada ruta de los Balcanes: personas que huyen de la violencia, la persecución o la pobreza intentan alcanzar Europa occidental confiando en redes de traficantes que prometen cruces seguros y terminan exponiéndolas a peligros mortales. Al menos una persona murió y varias más pudieron haber estado a bordo cuando la barca volcó en agua fría, según reportes de las autoridades locales.

Una ruta con historia reciente

La ruta de los Balcanes ha sido un corredor migratorio fundamental desde la crisis de 2015, cuando cientos de miles de personas se desplazaron desde Turquía y países del Medio Oriente a través de Grecia y los Estados de los Balcanes hacia Europa central y occidental. Aunque los flujos se redujeron tras los acuerdos y cierres de fronteras, el camino no desapareció: cambió de forma, escenario y riesgos.

Uno de los rasgos constantes es la dependencia de personas migrantes en redes de contrabando que operan en un terreno complejo y cambiante. Esas redes ofrecen pasos por ríos, montes y fronteras terrestres, cobrando grandes sumas y, muchas veces, prometiendo seguridad que no existe.

El accidente en el río Una: señales de un fenómeno mayor

Según reportes locales, la embarcación volcó en condiciones de frío extremo, una circunstancia que agrava tanto las posibilidades de supervivencia como la gravedad del rescate. Las autoridades indicaron que un hombre rescatado, de Bosnia, está bajo sospecha por presunto tráfico de personas; algunos medios han señalado que en la barca podrían haber viajado ciudadanos chinos, entre otros.

Este episodio subraya dos realidades: la internacionalización de los flujos migratorios —personas de Asia, África y Oriente Medio intentan alcanzar Europa occidental a través de rutas cada vez más largas— y la peligrosidad intrínseca de las operaciones de contrabando cuando se realizan en condiciones improvisadas y sin medidas mínimas de seguridad.

Datos que ilustran la magnitud del problema

Las cifras oficiales y de organizaciones internacionales muestran que la migración irregular sigue cobrando vidas. El Proyecto Migrantes Desaparecidos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) documenta que solo en la última década murieron decenas de miles de personas durante desplazamientos hacia y dentro de Europa. Según la OIM, en 2022 más de 2,100 migrantes murieron o desaparecieron en el Mediterráneo y las rutas hacia Europa (fuente: IOM Missing Migrants Project).

En la ruta occidental de los Balcanes, los cruces terrestres y fluviales se han vuelto más frecuentes conforme se endurecen otras vías. Fronteras que hace años eran menos vigiladas ahora cuentan con controles y acordadas prácticas de contención, lo que empuja a quienes migran a buscar pasos más riesgosos y a depender de quienes los guían por tramos clandestinos.

Contrabando y trata: diferencias y puntos en común

Es importante distinguir entre contrabando y trata de personas, aunque en la práctica ambos pueden solaparse y generar graves violaciones de derechos. El contrabando implica la facilitación de entradas o pasos irregulares por una contraprestación económica; la trata, en cambio, supone la explotación de personas mediante engaño, coacción o abuso de vulnerabilidad. En los cruces fluviales y terrestres, los migrantes muchas veces inician su viaje pagando por el servicio, pero una vez en manos de las redes pueden enfrentarse a extorsión, violencia o explotación.

Como señaló Marco Grimalt, responsable de un programa regional contra la trata, en una declaración citada por medios especializados: “Las fronteras cerradas no detienen la movilidad, sólo la empujan hacia rutas más peligrosas, donde el margen de lucro de las redes criminales aumenta y las garantías humanas desaparecen” (fuente: entrevista disponible en informes regionales sobre trata y contrabando).

Impacto humanitario y costos sociales

Además del drama humano inmediato —muertes por hipotermia, ahogamiento o lesiones—, los episodios de naufragios y aprehensiones tienen consecuencias duraderas para las comunidades y para la gestión migratoria. Familias separadas, desapariciones no resueltas y el trauma acumulado entre quienes sobreviven son efectos que perduran.

Las autoridades locales deben confrontar además la complejidad jurídica y operativa de rescatar, procesar y atender a las personas rescatadas. En muchos casos, la capacidad de respuesta de servicios de emergencia y salud es limitada, lo que empeora la tasa de supervivencia en situaciones críticas.

Qué dicen las organizaciones internacionales

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y la OIM han reiterado la necesidad de combinar medidas de cooperación fronteriza con salvaguardas humanitarias. ACNUR ha enfatizado que las políticas de contención sin vías alternativas seguras incrementan la vulnerabilidad. En palabras de un portavoz de ACNUR: “Cuando las rutas legales se cierran, se abren caminos ilegales, y es en esos caminos donde ocurren las tragedias” (fuente: comunicados de prensa de ACNUR).

Medidas necesarias: prevención, alternativas y cooperación

Para reducir las tragedias como la del río Una se requieren estrategias integradas en varios frentes:

  • Vías legales y seguras: ampliar las posibilidades de acceso regular para personas que requieren protección o que buscan oportunidades económicas reduce la dependencia del contrabando.
  • Cooperación internacional: coordinación entre países emisores, de tránsito y de destino para combatir redes de contrabando y mejorar los rescates y la atención humanitaria.
  • Capacitación y recursos para rescates: equipamiento y protocoles claros para autoridades de frontera y servicios de emergencia en zonas ribereñas y pasos frecuentados.
  • Prevención y campañas informativas: informar a potenciales migrantes sobre los riesgos y las alternativas legales disponibles.

Historias que no llegan a los titulares

Detrás de cada nota sobre un naufragio hay historias personales: mujeres embarazadas que cruzan ríos, niñas separadas de sus familias, hombres que vendieron lo poco que tenían para pagar a un ‘guía’. Esas narrativas suelen perderse en la cobertura general, pero son fundamentales para comprender la dimensión humana del fenómeno.

Un estudio realizado por organizaciones civiles en Europa central encontró que muchas personas que intentan cruzar por la ruta de los Balcanes ya habían sufrido incontables abusos en el paso previo por países de tránsito: robos, violencia policial y explotación por parte de bandas criminales. Esa acumulación de riesgos convierte el intento de cruce en una apuesta desesperada por una vida que, para muchos, representa la única alternativa plausible (fuente: informes de organizaciones no gubernamentales regionales).

Reflexión final sobre responsabilidad y dignidad

Los estados europeos y las instituciones internacionales tienen la responsabilidad de diseñar políticas que combinen control fronterizo con respeto a los derechos humanos. La tragedia en el río Una es un recordatorio brutal de que la migración, cuando se gestiona sólo desde la lógica de la seguridad, puede costar vidas. Gestionarla desde la perspectiva de la dignidad humana exige decisiones políticas valientes: abrir vías seguras, reforzar la cooperación y atacar las economías criminales que lucran con la desesperación.

Mientras tanto, cada cadáver, cada rescate y cada sobreviviente nos interpelan: detrás de las cifras hay personas, y la respuesta colectiva debe ser, ante todo, humana.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press