Tarifa verde en Hawái: el debate sobre los cruceros que puede redefinir la financiación climática del estado
Cómo una propuesta de tarifa por pasajero y una demanda millonaria podrían recortar millones destinados a combatir el cambio climático y gestionar el turismo
Hawái se encuentra en una encrucijada: leyes climáticas pioneras, presión del sector turístico y el litigio en curso de la industria de cruceros que cuestiona la manera en que el estado recauda fondos para enfrentar la crisis climática y el problema del overtourism. La propuesta de excluir a los cruceros de la ley emblemática de la tarifa verde y, en su lugar, cobrarles una cuota aproximada de 10 dólares por pasajero ha encendido un debate que combina economía, justicia ambiental y planificación portuaria.
¿Qué se propone exactamente?
Legisladores de Hawái han aprobado en comités tanto en la Cámara como en el Senado proyectos que retirarían a los cruceros de la tarifa verde —una contribución que inicialmente contemplaba cobrar a distintos visitantes para financiar proyectos ambientales— y crearían una tarifa separada por pasajero de alrededor de 10 USD. Esa alternativa limitaría el uso de esos recursos para mejoras de infraestructura portuaria, mientras que la mayor parte de las recaudaciones de la tarifa verde seguiría proviniendo de huéspedes de hotel y se destinaría a una variedad de iniciativas climáticas y de resiliencia insular.
El dinero en juego: ¿cuánto se pierde?
Las proyecciones fiscales estatales muestran que, si los cruceros permanecieran sujetos a la tarifa verde, podrían aportar cerca de 26 millones de dólares al fondo en el primer año pleno de recaudación (a partir del ejercicio fiscal 2027), lo que representaría casi un tercio de los ingresos esperados. En cambio, con la tarifa por pasajero propuesta, la recaudación anual de los cruceros se reduciría a aproximadamente 10 millones de dólares, mucho menos de la mitad de lo proyectado.
Estos montos no son cifras simbólicas: el dinero de la tarifa verde está pensado para financiar desde restauración de hábitats nativos y protección de especies hasta prevención de incendios forestales y medidas de adaptación ante desastres naturales. Reducir en más de la mitad lo que aportan los cruceros podría limitar gravemente la capacidad del estado para priorizar y financiar proyectos clave en múltiples islas.
Motivaciones políticas y legales
Parte del impulso para segregar a los cruceros responde a la presión de la industria. Norwegian Cruise Line Holdings —que opera el único barco con pabellón estadounidense en actividad permanente en Hawái— ha manifestado apoyo a la tarifa por pasajero al argumentar que esos recursos se invertirían directamente en instalaciones portuarias que benefician tanto a la experiencia de los pasajeros como al mantenimiento de las embarcaciones. Sandra Weir, vicepresidenta de relaciones gubernamentales de la compañía, dijo ante senadores estatales que la inversión “mejoraría la experiencia de los huéspedes y del propio barco” (Honolulu Civil Beat).
Al mismo tiempo, el estado afronta un pleito federal de la industria crucerística. Las audiencias orales en el caso Cruise Lines International —con participación del gobierno federal bajo la administración Trump— estaban programadas para abril, y la oficina del Fiscal General de Hawái expresó confianza en que el estado prevalecerá. A pesar de ello, algunos legisladores, como el representante Adrian Tam, han señalado la intención de encontrar un “punto medio” para evitar largos y costosos litigios: “El objetivo principal es hallar un término medio para evitar costos judiciales elevados y un proceso prolongado”, declaró Tam en una audiencia (Honolulu Civil Beat).
¿Qué dice la comunidad ambiental?
La coalición Care for ʻĀina Now, que impulsó la tarifa verde original (la primera de su tipo en Estados Unidos), expresó preocupación por las enmiendas propuestas. En su testimonio, el grupo recalcó que “es crítico que los visitantes procedentes de cruceros contribuyan de manera significativa y equitativa” y que cualquier alternativa debería colocar a los cruceristas “en igualdad de condiciones con otros viajeros” y sostener las mismas prioridades fundamentales de la tarifa verde (Honolulu Civil Beat).
Proyectos concretos y el ejemplo del "shore power"
Los defensores de la tarifa por pasajero sostienen que esos fondos aún podrían financiar proyectos ambientales y de resiliencia ligados a la actividad portuaria. Un ejemplo concreto es la infraestructura de "shore power" o conexión a la red eléctrica en puerto, que permite a los barcos apagar sus motores auxiliares y alimentarse con energía eléctrica local mientras atracan, reduciendo emisiones y contaminación acústica.
Funcionarios estatales han estimado que solo la instalación de shore power en el muelle Pier 2 del puerto de Honolulu costaría en torno a 100 millones de dólares, y los costos en puertos de islas vecinas variarán según la capacidad de la red y las mejoras necesarias. Además, parte de los fondos podrían destinarse a elevar muelles que en las próximas décadas quedarían afectados por la subida del nivel del mar.
La pregunta práctica es si los 10 millones anuales previstos con la tarifa por pasajero serían suficientes para obras de esa escala o si la separación de los aportes comprometería proyectos de mayor alcance financiados por la tarifa verde general.
Impacto en la gestión del turismo y la resiliencia insular
Hawái recibe más de 300,000 pasajeros de cruceros anualmente, y la tarifa por pasajero se aplicaría en cada puerto visitado, incrementando aproximadamente los cargos que ya existen (en torno a 41 USD por pasajero en tasas portuarias en Honolulu, Nāwiliwili, Kahului y Hilo). Sin embargo, aunque esas tarifas actuales financian mejoras portuarias generales, la nueva tasa propuesta estaría más orientada a beneficios directos para los cruceristas y la operatividad de los barcos.
Separar las fuentes de financiamiento puede tener consecuencias menos visibles pero profundas: limitará la flexibilidad del estado para distribuir recursos donde más se necesiten —ya sea en restauración de ecosistemas, mitigación de incendios o adaptación a mareas y tormentas— y podría agravar la tensión entre destinos turísticos saturados y comunidades locales que sufren las externalidades del turismo masivo.
Un equilibrio difícil: economía versus equidad ambiental
Quienes apoyan el cambio arguyen que la industria trae empleos y actividad económica considerable, y que dedicar parte de los fondos a mejorar los puertos eleva la seguridad y la experiencia del visitante, lo que a su vez beneficia la economía local. El representante Tam lo resumió así: aunque la reducción de ingresos por la tarifa verde es “una gran preocupación”, el sector del crucero genera mucho negocio y “valoramos su presencia” (Honolulu Civil Beat).
Por su parte, activistas y organizaciones medioambientales advierten que una exención o tarifa reducida para una fuente tan importante de visitantes constituiría una carga mayor para otros contribuyentes y visitantes, además de debilitar la capacidad del estado para responder a desafíos climáticos crecientes.
¿Qué sigue en el proceso legislativo y legal?
Las propuestas que alteran el alcance de la tarifa verde han sido remitidas a los comités de finanzas de la Cámara y del Senado estatal, donde se espera que sean analizadas con detalle antes de eventuales votaciones plenarias. Mientras tanto, la litigación federal continúa su curso, lo que añade un componente de incertidumbre sobre la viabilidad de mantener a los cruceros dentro del esquema original.
Si Hawái opta por el camino intermedio —la tarifa por pasajero limitada a obras portuarias— el estado deberá confrontar una decisión política y técnica: ¿prioriza ingresos inmediatos y evita litigios, o protege la integridad de un fondo diseñado para resolver problemas ambientales y sociales a largo plazo?
Reflexión final
Hawái está ante una disyuntiva que ejemplifica un debate global: cómo financiar la adaptación climática y la conservación en destinos altamente dependientes del turismo. La solución óptima debería equilibrar la sostenibilidad financiera, la equidad entre usuarios y la necesidad urgente de invertir en infraestructura resiliente. Por ahora, el reloj corre: cada millón cuenta cuando se trata de preparar islas frente a tormentas más severas, subida del nivel del mar y los efectos acumulativos del turismo.
- Fuentes citadas:
- Honolulu Civil Beat — cobertura sobre la tarifa verde en Hawái y declaraciones de legisladores y sectores implicados.
- Oficina estatal de Hacienda de Hawái — estimaciones sobre ingresos proyectados de la tarifa verde.
- Declaraciones de funcionarios del Departamento de Transporte de Hawái y de Norwegian Cruise Line Holdings en audiencias legislativas.
