La confianza en tiempos de tensión: qué revela la opinión pública estadounidense sobre Irán y el juicio de Trump

Una lectura profunda de la encuesta AP‑NORC y lo que significan para la diplomacia y el riesgo de conflicto

Mientras Estados Unidos e Irán se preparan para una nueva ronda de conversaciones nucleares en Ginebra, una encuesta reciente del AP‑NORC Center for Public Affairs Research arroja luz sobre cómo la población estadounidense percibe la amenaza iraní y, al mismo tiempo, cuánto confía en el presidente Donald Trump para manejar decisiones de alto riesgo relacionadas con la fuerza militar y las relaciones con adversarios.

Un temor persistente hacia el programa nuclear iraní

La encuesta, realizada entre el 19 y el 23 de febrero y con una muestra de 1,133 adultos —margen de error de ±4.0 puntos porcentuales—, muestra que casi la mitad de los estadounidenses (48%) están “extremadamente” o “muy” preocupados de que el programa nuclear de Irán represente una amenaza directa para Estados Unidos. Otros 3 de cada 10 se declaran “moderadamente” preocupados, y apenas 2 de cada 10 dicen estar poco o nada preocupados.

Estos porcentajes son consistentes con sondeos anteriores del mismo equipo: en julio de 2025 cifras similares reflejaron que las opiniones ciudadanas no varían demasiado pese a episodios de escalada en el Medio Oriente. La persistencia del temor puede entenderse si recordamos que, antes de la guerra de junio que derivó en ataques a instalaciones nucleares iraníes, Irán había enriquecido uranio hasta un 60% de pureza, un umbral que, según la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), es técnicamente un paso notable hacia niveles de grado armamentístico (fuente: IAEA).

Generaciones y partidismo: dos brechas claves

El análisis demográfico de la encuesta revela dos divisiones importantes:

  • Brecha generacional: Los estadounidenses menores de 45 años muestran una preocupación notablemente menor; solo alrededor de un tercio de ellos están altamente preocupados por el programa nuclear iraní, frente a aproximadamente 6 de cada 10 entre quienes tienen 45 años o más.
  • División partidista: Aunque la preocupación atraviesa líneas partidistas, es más intensa entre republicanos (56% "extremadamente" o "muy" preocupados) que entre demócratas (44%).

Estas discrepancias no sorprenden: tensiones que han perdurado por décadas tienden a calar más en generaciones que vivieron episodios de confrontación directa y en electores más alineados con posturas securitarias. La retirada unilateral de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 por parte de Trump en 2018 y los episodios posteriores (sanciones, sabotajes y confrontaciones indirectas) explican en buena medida la percepción de riesgo entre públicos mayores.

¿Temor al enemigo? La imagen que tiene Estados Unidos de Irán

La encuesta indica que aproximadamente 61% de los adultos estadounidenses consideran a Irán un “enemigo” de Estados Unidos, cifra ligeramente superior a la registrada en 2023. Solo uno de cada diez ve a Irán como un país “amigable” o un “aliado cercano”. Este sentimiento es más acusado en las generaciones mayores; la mitad de las personas menores de 45 años caracterizan a Irán como enemigo, frente a casi siete de cada diez en cohortes superiores.

Ese rechazo generalizado configura un entorno político interior que hace más fácil a decisores justificar posturas firmes frente a Teherán, pero también alimenta la presión pública que puede empujar hacia respuestas coercitivas cuando la retórica se vuelve más beligerante.

Desconfianza en el juicio presidencial sobre el uso de la fuerza

Curiosamente, aunque muchos estadounidenses perciben a Irán como una amenaza, la misma encuesta muestra reservas considerables respecto a la aptitud del presidente Trump para tomar decisiones sobre el uso de la fuerza y la diplomacia con adversarios. Solo cerca de 3 de cada 10 adultos dicen tener “mucho” o “bastante” confianza en su juicio sobre estos temas; más de la mitad confía “poco” o “nada”.

Esta falta de confianza se extiende más allá de las filas demócratas. Aunque alrededor de 6 de cada 10 republicanos expresan confianza en Trump, la fe entre los republicanos más jóvenes (menores de 45 años) es más tibia: aproximadamente la mitad confía en su capacidad para decidir sobre el uso de la fuerza, comparado con dos tercios de los republicanos de mayor edad.

El dato resulta relevante porque refleja una tensión política: un electorado preocupado por una amenaza exterior, pero dividido sobre si el liderazgo actual es la persona adecuada para lidiar con ella. Esa tensión complica la legitimidad política de cualquier acción militar significativa y reduce el margen de maniobra del Ejecutivo para escaladas rápidas sin consenso.

Contexto diplomático y riesgos de escalada

Las encuestas coinciden con la realidad diplomática: Estados Unidos y Irán han participado en rondas de diálogo mediadas por Omán, aunque conversaciones anteriores se vieron socavadas tras la llamada “guerra de junio” cuando Israel atacó instalaciones en Irán y se desató una escalada regional. Washington ha concentrado una fuerza militar sin precedentes en la región en décadas, mientras que Teherán ha advertido de represalias ante cualquier agresión directa.

La administración Trump, que previamente abandonó el Plan Integral de Acción Conjunta (JCPOA) de 2015 y aplicó una política de máxima presión mediante sanciones, declara buscar un acuerdo que limite las capacidades nucleares iraníes. No obstante, Irán mantiene que no persigue armas nucleares y se ha resistido a cesar el enriquecimiento de uranio o a entregar existencias de material altamente enriquecido.

El dilema para Estados Unidos es clásico: ¿priorizar la diplomacia para evitar un conflicto con costo humano y económico elevadísimo, o recurrir a la coerción para tratar de imponer límites inmediatos al programa iraní? La encuesta sugiere que el público está dividido entre el reconocimiento del peligro y la desconfianza en la mano que podría manejar la respuesta.

Implicaciones para la política exterior y la opinión pública

  1. Legitimidad restringida: La baja confianza pública en el juicio presidencial reduce la facilidad con que la administración puede movilizar apoyo para acciones militares no consensuadas.
  2. Vulnerabilidad a la polarización: Las diferencias generacionales y partidistas hacen que las decisiones sobre Irán sean terreno fértil para la polarización política doméstica.
  3. Importancia de la comunicación: Para restaurar confianza, la Casa Blanca necesitará explicar claramente objetivos, límites y costos de cualquier opción, así como demostrar capacidad para prever consecuencias regionales.

Como experiencia histórica, conviene recordar que decisiones abruptas en política exterior que carecen de amplio respaldo público pueden producir retrocesos duraderos. Por ejemplo, la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015 impulsó a Irán a retomar actividades que generaron las actuales preocupaciones de proliferación; ese antecedente ilustra cómo decisiones ejecutivas de alto impacto pueden cambiar el tablero estratégico por años.

Qué observar en las próximas semanas

  • Resultados y alcance del tercer ciclo de conversaciones en Ginebra: si las partes logran compromisos verificables o si las negociaciones se estancan.
  • Movimientos militares y diplomáticos en la región: despliegues adicionales o señales de desescalada que puedan alterar la percepción de riesgo.
  • Cómo evoluciona la opinión pública frente a nuevas noticias: las encuestas posteriores revelarán si episodios concretos (ataques, sanciones, filtraciones) mueven la aguja en confianza y preocupación.

En definitiva, la encuesta AP‑NORC refleja una sociedad que percibe un riesgo real en el programa nuclear iraní, pero que no confía mayoritariamente en el actual liderazgo presidencial para manejar la crisis. Esa doble realidad marca el marco político en el que se desarrollarán decisiones que podrían tener consecuencias geopolíticas profundas.

Datos citados: encuesta AP‑NORC, febrero 19‑23 (muestra de 1,133 adultos; margen de error ±4.0 puntos). Información técnica sobre enriquecimiento y declaraciones de la AIEA: IAEA.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press