La batalla por el Muro Occidental: cuándo la ley religiosa puede redefinir un lugar sagrado

Un proyecto de ley que colocaría al rabinato ortodoxo al mando del Muro de los Lamentos reabre tensiones entre pluralismo, identidad nacional y derechos religiosos

El Parlamento israelí aprobó en lectura preliminar un proyecto de ley que concedería al rabinato ortodoxo la autoridad sobre la totalidad del Muro Occidental (Muro de los Lamentos) en Jerusalén. La iniciativa, patrocinada por el diputado de la derecha radical Avi Maoz, ha encendido alarmas entre judíos liberales tanto en Israel como en la diáspora, que temen el fin de las oraciones mixtas y la desaparición práctica del espacio igualitario situado a un costado de la explanada principal.

El lugar y su significado

El Muro Occidental es considerado el sitio más sagrado donde los judíos pueden orar, por ser el vestigio de la muralla que rodeaba el Segundo Templo de Jerusalén. Desde finales del siglo XIX y con más fuerza tras la unificación de Jerusalén en 1967, la explanada frente al muro se convirtió en el escenario central de la devoción pública: hombres y mujeres suelen rezar separados por una mechitza (separador).

No obstante, existe una sección designada como "igualitaria" o "egalitarian" en la cual hombres y mujeres rezan juntos y que ha sido, durante años, objeto de tensiones. Esa área, ubicada fuera de la vista de la explanada principal y accesible por una pequeña puerta, quedó parcialmente clausurada tras el desprendimiento de una piedra en 2018 que obligó a cerrar la plataforma de oración; desde entonces se colocaron rejas y el acceso se volvió más limitado.

¿Qué propone la ley y por qué genera rechazo?

Según el texto aprobado en la lectura preliminar, cualquier oración en el Muro que contradiga las especificaciones del rabinato principal podría ser considerada "desecración" y castigada hasta con siete años de prisión. Para los activistas y las comunidades religiosas no ortodoxas, esa pena no es solo simbólica: implicaría la criminalización de prácticas de millones de judíos que no se ajustan al ritual ortodoxo.

Orly Erez-Likhovski, directora ejecutiva del Israel Religious Action Center —brazo de acción social del movimiento Reformista en Israel— advirtió que la iniciativa está "criminalizando la forma en que la enorme mayoría de los judíos reza en el corazón del sitio más sagrado de la capital del Estado judío". La crítica apunta también al impacto diplomático: el movimiento reformista es, por ejemplo, la corriente religiosa más numerosa en Estados Unidos, y una medida así podría tensar relaciones con la comunidad judía estadounidense, que aporta apoyo cultural, político y financiero a Israel.

Contexto político y judicial

El proyecto de ley se elevó a voto preliminar en respuesta a un fallo del Tribunal Supremo de Israel, que el pasado 19 de febrero ordenó iniciar reparaciones en la sección igualitaria del Muro. Esa decisión judicial retomó un acuerdo de hace una década por el cual el gobierno se comprometió a promover cierto grado de pluralismo en el sitio, incluyendo la reforma de la zona igualitaria. El avance de la iniciativa legislativa también ocurre en el marco de un gobierno en el que partidos ultraortodoxos y de derecha tienen influencia sustancial en las políticas religiosas del Estado.

En la votación preliminar, el proyecto consiguió 56 votos contra 47. No está definido aún el calendario para la votación final, pero la posibilidad de que se convierta en ley mantiene viva la controversia.

Pluralismo religioso y la singularidad del sistema rabínico

Israel posee un sistema singular en el que el rabinato principal —de carácter ortodoxo— controla asuntos civiles de naturaleza religiosa, como matrimonios, divorcios y sepulturas. A diferencia de Estados Unidos, donde el judaísmo es ampliamente pluralista y las corrientes Reformista y Conservadora cuentan con fuerte arraigo social, en Israel las corrientes no ortodoxas tienen una presencia mucho menor y menos influencia institucional.

El resultado es una tensión estructural: mientras la sociedad israelí es diversa y plural en sus prácticas y creencias, el monopolio estatal-religioso ortodoxo determina muchos aspectos de la vida pública relacionados con la religión. Activistas por la igualdad de género y por la libertad religiosa sostienen que el Estado debe proteger espacios que permitan la expresión de las distintas tradiciones judías, no privilegiar a una en detrimento de otras.

Consecuencias culturales, sociales y políticas

Si la ley llega a su sanción final y la interpretación del rabinato se impone, el impacto será múltiple:

  • El cierre de facto de la sección igualitaria y la criminalización de prácticas mixtas podrían agravar la fractura entre Israel y comunidades judías liberales en el exterior.
  • Se enviaría un mensaje sobre la posibilidad de que el Estado favorezca una única interpretación religiosa en lugares de significado nacional, con potenciales repercusiones en otros ámbitos civiles.
  • Se profundizaría el sentimiento de exclusión entre grupos que ya denuncian falta de representación en asuntos religiosos estatales.

En palabras de activistas de "Women of the Wall", una agrupación que lucha por la igualdad de género en el Muro, la iniciativa refleja un intento por "hacer desaparecer" a las mujeres de la visibilidad pública cuando los sectores ultraortodoxos ganan control político. La lucha por el Muro trasciende lo litúrgico: es también una lucha por la memoria, la accesibilidad y la definición de lo que significa ser parte de la comunidad judía en Israel y en la diáspora.

Antecedentes y datos históricos

El Muro Occidental ha sido centro de devoción judía durante siglos. Tras la destrucción del Segundo Templo por los romanos en el año 70 d.C., el muro sobreviviente se convirtió en foco de peregrinación y lamento. Su estatus contemporáneo fue reforzado después de la Guerra de los Seis Días en 1967, cuando Israel tomó control de Jerusalén Este y del sitio que rodea el Muro.

Las tensiones entre distintos grupos por el uso del espacio no son nuevas. En 2013 se alcanzó un acuerdo entre el gobierno israelí y grupos pluralistas para crear un área pública común para oraciones igualitarias; sin embargo, ese acuerdo fue abandonado por presiones políticas y judiciales. Desde entonces, el tema ha sido recurrente en la agenda pública, con episodios de protestas, intervenciones judiciales y negociaciones políticas.

En relación con la magnitud del movimiento reformista a nivel global, vale recordar un dato relevante: según el Pew Research Center (2013), un porcentaje significativo de judíos estadounidenses se identifica con corrientes no ortodoxas, siendo el reformismo la corriente más numerosa en EE. UU. (fuente: Pew Research Center). Esa desconexión entre las mayorías religiosas en la diáspora y las prácticas institucionales en Israel alimenta la sensibilidad sobre medidas que afecten lugares simbólicos.

Escenarios posibles y vías de respuesta

Si la ley avanza, cabe prever varias líneas de reacción:

  1. Apelaciones judiciales: grupos pluralistas ya han llevado el caso ante la Corte Suprema para exigir la preservación y reparación de la sección igualitaria. La batalla legal seguirá siendo un canal clave.
  2. Presión diplomática y comunitaria: organizaciones judías en el extranjero pueden intensificar su presión política y pública sobre autoridades israelíes, condicionando colaboraciones o donaciones a políticas más inclusivas.
  3. Movilización civil: protestas y actos simbólicos en el Muro y en otros lugares públicos podrían mantener el tema en la agenda mediática y política.

El resultado final dependerá de la interacción entre el Poder Legislativo, el Poder Judicial y la opinión pública —tanto en Israel como fuera—. Mientras tanto, el tema pone de relieve una cuestión más amplia: cómo conciliar la identidad religiosa del Estado con la diversidad interna de la tradición judía y con las expectativas de quienes ven a Israel como un hogar para judíos de múltiples prácticas y creencias.

El debate en torno al Muro Occidental no es solo sobre un lugar físico; es sobre la definición colectiva de lo sagrado y sobre quién tiene la autoridad para establecer los límites de la práctica religiosa en un Estado que se declara también nación de un pueblo, con todas las tensiones que ello implica.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press