La investigación federal en el distrito escolar de Los Ángeles sacude la confianza en compras tecnológicas

La inspección en la casa del superintendente Alberto Carvalho y en la sede del distrito reaviva preguntas sobre transparencia, contratos con ‘startups’ educativas y la gobernanza en la segunda mayor escuela pública de EE. UU.

Los Angeles — La llegada de agentes federales al domicilio y a la sede del Los Angeles Unified School District (LAUSD) para ejecutar órdenes de registro ha encendido las alarmas sobre cómo se toman decisiones estratégicas y de compra en una de las mayores organizaciones educativas del país. El foco está en el superintendente Alberto Carvalho y en un proyecto de tecnología educativa que prometía revolucionar el apoyo estudiantil mediante inteligencia artificial.

Un distrito enorme, con recursos y desafíos

El LAUSD es el segundo distrito escolar más grande de Estados Unidos y, según los últimos datos disponibles, atiende a más de 600.000 estudiantes en más de 1.000 centros educativos; su presupuesto anual se cuenta en varios miles de millones de dólares. Ese tamaño le otorga capacidad para implementar soluciones a gran escala, pero también requiere procesos rigurosos de adquisición y supervisión para proteger recursos públicos y garantizar equidad.

¿Qué motivó las búsquedas?

Fuentes públicas indican que el FBI llevó a cabo registros en la residencia del superintendente y en la sede del distrito relacionados con contratos y relaciones con una empresa de tecnología educativa llamada AllHere, que presentó un chatbot con inteligencia artificial bautizado como “Ed”. Según informes de prensa, agentes también inspeccionaron una vivienda vinculada con actividades relativas a la oferta de esa tecnología cuando Carvalho dirigía el sistema de Miami-Dade.

Las autoridades federales no han hecho públicos los detalles concretos de la investigación, pero el hecho de que ocurran registros sugiere que se busca evidencia documental o comunicaciones que ayuden a determinar si hubo irregularidades en el proceso de contratación o en las relaciones comerciales entre funcionarios y proveedores.

El caso AllHere: promesas, desembolso y quiebra

En 2024, LAUSD contrató a AllHere para desplegar “Ed”, un asistente de IA diseñado para apoyar a estudiantes y personal. El distrito desembolsó cerca de 3 millones de dólares por la iniciativa. El superintendente Carvalho promovió el proyecto con gran entusiasmo, describiéndolo públicamente como algo sin precedentes en la educación pública estadounidense (Los Angeles Times).

Sin embargo, apenas unos meses después el distrito cortó la relación y la empresa terminó en bancarrota. Posteriormente la fundadora de AllHere fue acusada por delitos relacionados con fraude financiero y manipulación de valores, según reportes judiciales y de prensa (The Miami Herald).

Conflictos de interés y redes personales

La investigación también ha puesto sobre la mesa la figura de intermediarios que facilitan contratos entre compañías tecnológicas y sistemas escolares. En este caso, una vendedora de tecnología educativa con conexiones previas en Miami y vínculos personales con colaboradores fue mencionada en audiencias de bancarrota y en reportes periodísticos; además, su presunta comisión por cerrar el negocio con LAUSD habría ascendido a 630.000 dólares, según fuentes que cubrieron los procedimientos (The 74).

Estas circunstancias generan preguntas legítimas: ¿fueron los procesos de selección transparentes?, ¿se siguieron los protocolos de adquisiciones públicas?, ¿existieron posibles conflictos de interés no divulgados? En organizaciones de la escala del LAUSD, aunque la innovación es urgente, la gobernanza debe evitar favoritismos y asegurar que todo contrato beneficie de forma clara a los estudiantes.

Riesgos de confiar en ‘startups’ para soluciones críticas

La atracción por soluciones tecnológicas ágiles y prometedoras es comprensible: la inteligencia artificial y los productos digitales pueden ofrecer apoyos personalizados, mejorar la comunicación y reducir cargas administrativas. Pero la experiencia con AllHere ilustra riesgos concretos:

  • Dependencia tecnológica sin garantías a largo plazo: si el proveedor quiebra, el distrito puede quedar sin soporte, datos o continuidad del servicio.
  • Evaluaciones insuficientes: ofertas atractivas requieren auditorías técnicas, revisiones de seguridad de datos y validaciones pedagógicas antes de inversiones significativas.
  • Controles contractuales débiles: faltas en cláusulas de rendición de cuentas, mantenimiento, propiedad de datos y condiciones de rescisión aumentan la exposición.

Un estudio del Center for Digital Education sugiere que, en el sector educativo, alrededor del 30% de las implementaciones tecnológicas a gran escala enfrentan problemas de sustentabilidad en los primeros dos años si no se integra soporte institucional y capacitación docente (Center for Digital Education, 2022).

Transparencia, auditoría y participación comunitaria

Fortalecer la confianza requiere varias acciones concretas:

  1. Transparencia total en los procesos de licitación y adjudicación: publicar cronogramas, criterios de evaluación y los contratos completos con anexos que muestren comisiones, subcontratistas y obligaciones.
  2. Auditorías independientes de proyectos grandes, especialmente cuando involucran datos estudiantiles sensibles o desembolsos millonarios.
  3. Comités de vigilancia que incluyan representantes de la comunidad, maestros y expertos técnicos para evaluar riesgos y beneficios pedagógicos antes de contratos definitivos.
  4. Cláusulas de protección de datos y planes de contingencia que aseguren continuidad del servicio y control sobre información estudiantil en caso de quiebra del proveedor.

El liderazgo bajo escrutinio

Carvalho es un administrador con un historial público notable: fue reconocido por mejoras en rendimiento académico en Miami-Dade y galardonado por asociaciones profesionales; incluso recibió una condecoración en España por su trabajo en programas en español (The Miami Herald). Su llegada a Los Ángeles fue vista como una oportunidad para llevar reformas a una jurisdicción golpeada por los efectos de la pandemia —desde pérdidas de aprendizaje hasta caídas en la matrícula— y por una disponibilidad inusual de fondos federales y estatales para recuperación.

Sin embargo, el escrutinio sobre decisiones como la contratación de AllHere remarca que el prestigio y los logros previos no eximen de rigor en la gestión. En instituciones públicas, la confianza se sustenta tanto en resultados como en procesos impecables.

La respuesta del distrito y próximos pasos

El LAUSD ha manifestado cooperación con la investigación federal y, por ahora, se ha limitado a declaraciones formales sin entrar en detalles. La junta escolar convocó una sesión a puerta cerrada para abordar asuntos relacionados con el superintendente, lo que alimenta expectativas sobre decisiones administrativas internas en las próximas semanas.

Es probable que se soliciten auditorías internas y externas, revisión de contratos y llamadas a reforzar las políticas de adquisiciones. Además, la comunidad educativa demandará claridad: padres, docentes y sindicatos necesitan saber cómo se protegen los fondos públicos y los datos de los estudiantes.

Reflexión final: innovación responsable

La experiencia reciente es un recordatorio de que la innovación en educación no puede priorizar la velocidad sobre la responsabilidad. La inteligencia artificial y otras herramientas ofrecen promesas reales, pero requieren marcos de gobernanza sólidos, transparencia y participación comunitaria.

Para los responsables de educación pública la lección es doble: mantener la ambición de mejorar los resultados con nuevas tecnologías, y al mismo tiempo garantizar que cada paso esté respaldado por controles que protejan el interés público. Solo así se podrá convertir una crisis de confianza en una oportunidad de fortalecer la gestión y asegurar que la tecnología sirva, antes que nada, al aprendizaje de los estudiantes.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press