Mercado laboral de Estados Unidos: ¿estancamiento o nueva recuperación?

Entre cifras de solicitudes de desempleo estables y revisiones dramáticas de nóminas, el panorama laboral estadounidense insiste en la incertidumbre

La reciente oleada de datos laborales en Estados Unidos arroja una mezcla de señales que confunden a economistas, responsables de política monetaria y trabajadores por igual. Por un lado, las solicitudes semanales de prestaciones por desempleo se mantienen en un rango históricamente bajo; por otro, las fuertes revisiones a las cifras de empleo del año anterior y la caída de las vacantes muestran un mercado con frágil dinamismo.

Lo que dicen las cifras más recientes

Para la semana que terminó el 21 de febrero, las solicitudes iniciales de seguro de desempleo subieron a 212.000, un incremento de 4.000 respecto a la semana anterior, de acuerdo con el Departamento de Trabajo de Estados Unidos (U.S. Department of Labor). Los economistas encuestados por FactSet habían previsto cifras en ese entorno, lo que sugiere que el dato no constituyó una sorpresa mayor para los mercados ni para los analistas.

Un indicador que suaviza la volatilidad semanal —la media móvil de cuatro semanas— mostró un ligero aumento hasta 220.250, subrayando que las variaciones puntuales no necesariamente cambian la tendencia subyacente. Además, el total de solicitudes continuadas (personas que siguen reclamando beneficios) para la semana anterior se situó en 1,83 millones.

La paradoja: pocas bajas estructurales pero menos contrataciones

En los últimos años el mercado laboral estadounidense ha vivido lo que muchos economistas llaman un estado de "low-hire, low-fire" —poca contratación y pocas despedidas—: las cifras semanales de solicitudes se han mantenido en un rango históricamente bajo, en general entre 200.000 y 250.000. Esto indica que, aun cuando la creación de empleo no vuelve a sus niveles más potentes, las empresas tampoco están despidiendo masivamente.

Sin embargo, la creación de puestos ha mostrado signos de agotamiento. En enero, el informe del Departamento de Trabajo registró la adición de 130.000 empleos, una cifra mejor de la esperada por varios economistas, y la tasa de desempleo cayó levemente a 4,3% desde 4,4%. Pero esa cifra favorable quedó atenuada por revisiones importantes a los datos del año anterior: el ajuste redujo la suma de nóminas creadas en 2024-2025 a solo 181.000, desde un total previamente reportado de 584.000. Esa corrección sitúa la expansión de empleo del año anterior como la más débil desde 2020, en plena pandemia.

La contracción de ofertas de trabajo también es relevante. El Departamento de Trabajo indicó que las vacantes cayeron en diciembre hasta su nivel más bajo en más de cinco años, lo que sugiere que la demanda por mano de obra se ha suavizado sensiblemente desde los picos postpandemia.

Factores que explican la moderación: altos tipos y política comercial

Analistas y responsables de la Reserva Federal han apuntado a dos fuerzas que están modulando la dinámica laboral: los altos tipos de interés y la incertidumbre en política comercial. Las subidas de tipos llevadas a cabo por la Fed durante 2022 y 2023 para combatir la inflación han encarecido el crédito y afectado la inversión empresarial. Algunos funcionarios del banco central sostienen que la debilidad en la contratación observada el año pasado es la prueba de que las tasas más altas están moderando la economía.

Además, decisiones en materia de aranceles y tensiones comerciales, asociadas a la política económica del gobierno federal actual, han añadido un componente de incertidumbre que puede frenar las contrataciones, sobre todo en sectores con cadenas de suministro sensibles o en empresas que contemplan expansión internacional.

¿Qué significa para la política monetaria?

Las señales mixtas complican la tarea de la Fed. Si por un lado la inflación se ha moderado desde los niveles extremos de 2021-2022, una recuperación sostenida del empleo podría empujar a los responsables de política a mantener las tasas más tiempo del esperado para evitar presiones inflacionarias adicionales. Por el otro, la fragilidad en la contratación y la caída de vacantes apuntan a una economía que podría no requerir más endurecimiento.

Los economistas están divididos: algunos interpretan el sólido informe de enero como un bache estadístico, mientras otros lo ven como el inicio de una ligera mejora que justificaría retrasar rebajas de tasas. En cualquier caso, los mercados prestan mucha atención a los próximos datos, especialmente al informe nacional de empleo que el gobierno publica mensualmente.

Impacto sectorial y geográfico

La moderación no es homogénea. Sectores como la tecnología han experimentado ajustes y recortes de personal en empresas de alto perfil (por ejemplo, despidos recientes en compañías como Amazon y otras grandes firmas), mientras que sectores tradicionalmente resistentes —salud, educación y servicios personales— mantienen una demanda relativamente estable.

A nivel regional, los estados con mayor dependencia de industrias cíclicas (manufactura, energía) han sentido con más fuerza el frenazo del empleo, mientras que las áreas metropolitanas con economías diversificadas han logrado sostener el ritmo de contratación con mayor resiliencia.

Consecuencias para trabajadores y buscadores de empleo

Para quienes están fuera de la fuerza laboral activa o buscan reubicarse, el llamado "low-hire, low-fire" implica que encontrar empleo puede ser más difícil aunque las tasas de desempleo no se disparen. La menor rotación laboral y la preferencia por la contratación selectiva hacen que los empleadores busquen perfiles muy concretos, lo que puede dejar fuera a candidatos con trayectorias atípicas o con habilidades desactualizadas.

Además, la desaceleración en la creación de empleo puede aumentar la competencia por las vacantes existentes, lo que a su vez puede presionar los salarios a la baja en algunos segmentos, aunque en otros sigue habiendo escasez de talento y, por ende, presión al alza.

Perspectivas y señales a seguir

Para evaluar si el mercado laboral está a las puertas de una recuperación más sólida o simplemente navegando en un período prolongado de estancamiento, conviene vigilar varios indicadores clave:

  • Tasa de desempleo mensual y su tendencia a tres meses.
  • Variación neta de nóminas no agrícolas (NFP) en los informes mensuales del Departamento de Trabajo.
  • Nivel de vacantes y tasa de rotación (quits), que muestran la confianza de los trabajadores para cambiar de empleo.
  • Inflación salarial y crecimiento real de los salarios, para medir presiones de costes.

También es importante prestar atención a las políticas fiscales y comerciales del gobierno, así como a las decisiones de la Reserva Federal: cualquier cambio en la ruta de tasas de interés tendrá efectos diferidos sobre la inversión empresarial y, por ende, sobre la creación de empleo.

Reflexión final

El mercado laboral estadounidense continúa mostrando resiliencia frente a shocks previos, pero su futuro inmediato está lleno de ambigüedad. Las cifras recientes —solicitudes de desempleo estables pero revisiones a la baja en la creación de puestos y caída de vacantes— sugieren que la economía podría permanecer en un estado de crecimiento tímido, con una recuperación del empleo que, si ocurre, lo hará de forma gradual.

Para trabajadores, empresas y responsables de política, el reto es diseñar estrategias que favorezcan la actualización de habilidades, incentiven la inversión productiva y mantengan un monitoreo fino de los indicadores laborales. Así se podrá transformar la incertidumbre actual en políticas y decisiones informadas que favorezcan tanto la estabilidad económica como el bienestar laboral.

Fuentes consultadas: U.S. Department of Labor (informes semanales de solicitudes de desempleo y reportes de nóminas), FactSet (expectativas de mercado)

Este artículo fue redactado con información de Associated Press