El giro de la opinión pública estadounidense hacia Palestina: qué significa y por qué importa
Un cambio histórico en simpatías nacionales que tendrá repercusiones políticas, generacionales y diplomáticas
Un vuelco sorprendente en la opinión pública
En los últimos años se ha producido en Estados Unidos un cambio profundo y sostenido en la percepción pública sobre el conflicto entre Israel y Palestina. Lo que durante décadas fue una solidaridad mayoritaria con Israel ha avanzado hacia una paridad —e incluso una ligera ventaja para las simpatías hacia los palestinos— según la encuesta más reciente de Gallup, realizada entre el 2 y el 16 de febrero de 2026. Ese sondeo, con un margen de error de ±4 puntos porcentuales, reporta que ahora 41% de los adultos estadounidenses dice sentirse más cercano a los palestinos y 36% a los israelíes.
Los números que explican el fenómeno
Para dimensionar el cambio, cabe recordar que hace apenas tres años la relación era prácticamente inversa: en 2023, 54% se identificaba más con Israel frente a 31% con Palestina. Es decir, en un lapso muy corto la brecha que favorecía a Israel se cerró por completo y se revirtió. Benedict Vigers, redactor sénior de noticias globales de Gallup, señaló que “es la primera vez que alcanzan la paridad, lo que resulta realmente sorprendente” (Gallup, encuesta febrero de 2026).
Este desplazamiento no es homogéneo entre grupos demográficos. Entre los demócratas, aproximadamente dos tercios se muestran ahora más proclives a los palestinos, frente a cerca de 20% que se siente más cercano a Israel. En contraste, entre los republicanos persiste una mayoría favorable a Israel —alrededor de 70%— aunque también hubo una leve caída respecto a las cifras previas al estallido del conflicto en 2023.
Qué detonó el cambio: hechos y percepciones
Varios factores confluyen para explicar este giro. Primero, la propia dinámica política estadounidense: la división partidista y la polarización crecientes han influido en cómo distintos sectores interpretan el mismo suceso. Segundo, la evolución de acontecimientos en la región durante y después del ataque inicial de Hamas el 7 de octubre de 2023. Ese ataque, que dejó alrededor de 1.200 muertos y 251 rehenes según informes sobre el terreno, fue seguido por una ofensiva militar israelí en Gaza que muchos observadores y un segmento importante de la opinión pública estadounidense consideran desproporcionada. Autoridades sanitarias de Gaza han reportado decenas de miles de muertos y una devastación generalizada en la Franja.
La combinación de la brutalidad del ataque inicial y la escala de la respuesta israelí alimentó debates sobre proporcionalidad, derechos humanos y necesidades humanitarias. Para una parte considerable del electorado —especialmente jóvenes y votantes demócratas— la devastación en Gaza generó una mayor empatía hacia los civiles palestinos y encendió demandas por una reevaluación de la política exterior estadounidense.
Generaciones, campus y nuevas prioridades
El cambio de actitud tiene un marcado componente generacional. Entre los adultos de 18 a 34 años, cerca del 50% se declara ahora más simpático hacia los palestinos, frente a aproximadamente 25% que se siente más cercano a los israelíes. Las protestas estudiantiles en campus de EE. UU., las campañas por desinversiones y las demandas para que universidades revisen sus vínculos financieros con empresas que prestan servicios a Israel ayudaron a visibilizar y consolidar esa empatía joven.
No obstante, Gallup advierte que no se trata únicamente de una historia generacional: también los adultos de 35 a 54 años han mostrado una mayor inclinación hacia los palestinos en la última medición, y aunque los mayores de 55 continúan siendo más favorables a Israel, su ventaja se ha reducido notablemente hasta niveles que no se veían desde 2005.
Partidos, primarias y política exterior
El corrimiento de simpatías tiene consecuencias políticas palpables. Dentro del Partido Demócrata, la cuestión de la ayuda estadounidense a Israel se volvió un tema de fricción en las primarias y en la agenda pública. Candidatos y dirigentes progresistas han presionado por condicionar la asistencia militar y por exigir mayores salvaguardias para prevenir daños a civiles. Esta tensión ha transformado la política exterior en una variable electoral relevante y ha obligado a la dirigencia demócrata a gestionar un delicado equilibrio entre mantener la alianza con Israel y responder a la base partidaria más crítica de la respuesta militar israelí.
Por otro lado, aunque la mayoría de republicanos sigue respaldando a Israel, dentro de la derecha también se han abierto fisuras: sectores aislacionistas del movimiento “America First” han cuestionado el apoyo incondicional, impulsando un debate sobre los costos políticos y estratégicos de la ayuda a gobiernos extranjeros.
Dos Estados: apoyo estadounidense vs. realidades sobre el terreno
Curioso resulta el notable apoyo popular estadounidense a la creación de un Estado palestino independiente: el 57% de los adultos en EE. UU. se declara a favor de establecer un Estado palestino en Cisjordania y la Franja de Gaza, una cifra que se ha mantenido relativamente estable desde 2020. En términos partidistas, alrededor tres cuartas partes de los demócratas y seis de cada diez independientes apoyan la solución de dos Estados, frente a solo un tercio de los republicanos.
Sin embargo, existe una desconexión entre la opinión estadounidense y la percepción local. Encuestas realizadas en la región muestran que tanto palestinos en Cisjordania y Jerusalén Este como israelíes dentro de Israel son considerablemente menos optimistas respecto a la viabilidad de una solución de dos Estados. En el Gallup World Poll de 2025, solo cerca de tres de cada diez personas en ambos territorios dijeron apoyar esa fórmula en los términos planteados por los encuestadores. Benedict Vigers destaca esta paradoja: “En la región, muchos menos apoyan la solución de dos Estados que lo que declaran los estadounidenses” (Gallup, 2025).
Implicaciones diplomáticas y futuras direcciones
¿Qué implican estos cambios para la política exterior de EE. UU.? En primer lugar, una opinión pública más crítica complica la continuidad de apoyos militares incondicionales y podría presionar a la Casa Blanca y al Congreso a exigir más rendición de cuentas sobre el uso de la ayuda. En segundo lugar, la fragmentación interna dentro de los partidos políticos hace más difícil articular una estrategia bipartidista coherente en Oriente Medio.
Además, la creciente empatía hacia los palestinos podría traducirse en mayor respaldo a iniciativas humanitarias, a un enfoque diplomático que priorice la protección de civiles, y a un renovado impulso por reactivar negociaciones internacionales. Sin embargo, cualquier cambio real enfrenta obstáculos prácticos: la situación en el terreno permanece enconada, las alternativas políticas locales son limitadas y la seguridad de Israel sigue siendo una prioridad estratégica para sectores relevantes del establishment estadounidense.
Qué vigilar en los próximos meses
- Cómo traducen los partidos políticos este cambio de opinión en políticas concretas: ¿habrá reformas en la ayuda militar, condicionamientos o mayores énfasis en la diplomacia multilateral?
- Si la opinión pública mantiene su inclinación hacia los palestinos o si reacciona ante nuevos hechos en el terreno que puedan modificar percepciones.
- La respuesta de la administración estadounidense: si adopta un papel más activo en la mediación, en la asistencia humanitaria o en condicionar la cooperación con socios regionales.
- El impacto en sequedad electoral: si los votantes jóvenes motivados por este tema traducen su sentir en participación y presión política sostenida.
Un cambio que no es solo estadística
Las cifras de Gallup muestran más que una oscilación temporal: indican una recalibración cultural y generacional sobre cómo muchos estadounidenses interpretan los principios de derechos humanos, proporcionalidad en el uso de la fuerza y responsabilidad gubernamental. Aunque la política real y las limitaciones geoestratégicas mantendrán decisiones difíciles, la opinión pública —cada vez más dividida y plural— ejercerá sin duda una influencia creciente sobre qué límites se imponen a la política exterior de Estados Unidos en el conflicto israelo-palestino.
Si bien la paridad de simpatías registrada en 2026 puede fluctuar con el tiempo, sirve como un recordatorio poderoso: las narrativas mediáticas, las imágenes de sufrimiento humano y la movilización ciudadana (especialmente entre jóvenes) pueden reconfigurar en pocos años un consenso que se creía estable. Esa realidad obliga a políticos, diplomáticos y analistas a replantear estrategias y, sobre todo, a escuchar con atención la voz de una ciudadanía que reclama una política exterior que combine seguridad, legalidad y preocupación humanitaria.
