Holi en Mathura: colores, tradiciones y la celebración de Krishna que une generaciones

Entre polvo de gulal, danzas y episodios de Radha y Krishna, la ciudad natal del dios celebra la llegada de la primavera con rituales centenarios y un espíritu comunitario renovado

Mathura, considerada por millones de devotos como el lugar de nacimiento del dios Krishna, se transforma cada año en un escenario vibrante cuando llega Holi, el festival de los colores. Más allá del júbilo y la explosión cromática, Holi en Mathura es un mosaico de historias, rituales y significados sociales que conectan leyenda, arte y comunidad. En las calles y complejos templarios, se combinan música, danza, teatro folklórico y actos simbólicos —como el famoso Lathmar Holi— que no solo celebran la llegada de la primavera, sino la capacidad humana de perdonar, renovar vínculos y afirmar identidades.

El significado simbólico: del mito al polvo de color

Holi tiene raíces en antiguas narrativas mitológicas y prácticas agrarias. En el imaginario popular hinduista, la historia de Krishna y Radha ocupa un lugar central: se cuenta que Krishna, de piel oscura, aplicó colores en las mejillas de Radha para hacerla parecer más como él, gesto que se transformó en costumbre festiva. Más allá del relato romántico, Holi simboliza la victoria del bien sobre el mal (representada en la quema de Holika la noche previa en muchas regiones), el renacimiento de la naturaleza y la ruptura temporal de jerarquías sociales.

El polvo conocido como gulal es la herramienta lúdica y simbólica que facilita ese intercambio de afectos y reconciliaciones. Hoy día, la paleta de colores va desde tintes naturales tradicionales hasta pigmentos industriales; sin embargo, en lugares con fuerte impronta cultural como Mathura se procura mantener elementos tradicionales, flores y pétalos junto al gulal.

Mathura: epicentro de una devoción millenaria

Mathura se destaca no solo por su asociación con Krishna sino por la manera en que la ciudad integra el festival en su vida cotidiana. Los templos se convierten en escenarios teatrales donde actores representan episodios de la vida del dios: sus travesuras infantiles, romances pastoriles con las gopis y la emblemática relación con Radha. Estas dramatizaciones retoman motivos de la pintura miniature india tradicional y de los kirtans (cantos devocionales), reforzando la dimensión estética y religiosa de la celebración.

En años recientes, las celebraciones en Mathura se extienden por varios días y atraen tanto a peregrinos como a viajeros interesados en experiencias culturales auténticas. El día central, cuando las calles se llenan de música y chorros de agua coloreada, suele coincidir con la fecha fijada por el calendario lunar, y multitud de rituales mayores y menores se suceden desde la madrugada hasta la noche.

Lathmar Holi: juego ritual y performativo

Una de las manifestaciones más comentadas en Mathura y en la vecina localidad de Barsana es el llamado Lathmar Holi, en el que grupos de mujeres reciben a los hombres con palos de madera (lathis) y los hombres cubiertos con colores intentan acercarse o burlar la defensa simbólica. Esta ergástula ritual mezcla playfulness y tradición, y se interpreta como una puesta en escena de antiguas historias de los enfrentamientos amorosos entre Krishna y las mujeres de Barsana. Es un ejemplo claro de cómo la práctica ritual puede devenir espectáculo y reafirmación de identidades locales.

Inclusión y visibilidad: la diversidad presente en Holi

Las celebraciones recientes en Mathura han mostrado una faceta importante: la participación de distintos colectivos, entre ellos personas transgénero, quienes han protagonizado bailes y tomado parte activa en los rituales. Su presencia no es casual; en la tradición hindú existen figuras de tercer género con roles religiosos específicos (como los hijras en el subcontinente), y su visibilidad en festividades como Holi refleja tanto la persistencia de antiguos marcos culturales como las tensiones contemporáneas por derechos y reconocimiento social.

La inclusión en los espacios festivos abre conversaciones sobre reconocimiento y ciudadanía: al tiempo que Holi celebra la comunión y la fraternidad, también pone de manifiesto las desigualdades que persisten en el tejido social. Cuando comunidades marginadas ocupan el centro del ritual, la festividad gana una dimensión política y transformadora.

Arte, música y representaciones

En Mathura, los escenarios improvisados y los templos albergan representaciones que combinan música tradicional —tablas, dholaks y brass— con danzas folklóricas. La tradición de recrear episodios de Krishna incluye rasgos de la pintura religiosa y del teatro popular: las prendas, el maquillaje y las escenografías evocan miniaturas clásicas y narrativas locales. Para los turistas y fotógrafos, estas escenas constituyen un archivo visual del folclore vivo de la región.

La música cumple una función central: los kirtans y bhajans (cantos devocionales) convocan a la multitud y marcan los momentos clave de la jornada festiva. El ritmo acompasa el vertiginoso lanzamiento de polvo y el rociado de agua coloreada, generando una atmósfera catártica donde música y color se corresponden.

Higiene, seguridad y medio ambiente: retos contemporáneos

La masificación de Holi plantea desafíos logísticos: el manejo de residuos, la calidad de los pigmentos y la seguridad de los participantes son temas recurrentes. En los últimos años, autoridades locales y organizaciones civiles han trabajado en campañas para promover el uso de colores biodegradables y prácticas menos agresivas para la piel y el entorno. También se han difundido recomendaciones para proteger a niños, ancianos y animales del contacto prolongado con colores sintéticos y agua contaminada.

Un aspecto histórico a considerar es la evolución del gulal: antiguamente elaborado con materiales naturales como flores trituradas, cúrcuma y extractos vegetales, hoy en día gran parte de la producción es industrial, con pigmentos que pueden contener químicos nocivos. Por eso, iniciativas comunitarias que revalorizan fórmulas tradicionales son cada vez más relevantes.

Turismo religioso y economía local

Holi tiene un impacto económico significativo en ciudades como Mathura. Hoteles, comerciantes ambulantes, artesanos y guías turísticos ven incrementada su actividad durante los días de celebración. Según estudios sobre turismo religioso en la India, festividades de gran arraigo como Holi atraen a millones de peregrinos y turistas cada año, contribuyendo a economías locales y regionales (ver análisis sobre turismo religioso en India, por ejemplo en el Indian Ministry of Tourism).

Al mismo tiempo, la afluencia masiva exige una gestión pública eficiente: control de multitudes, servicios sanitarios y limpieza urbana son retos que las administraciones locales deben afrontar para combinar hospitalidad y sostenibilidad.

Perspectivas: Holi como puente entre tradición y modernidad

Holi en Mathura es un buen ejemplo de cómo una tradición milenaria se reinventa sin perder su esencia. La dramatización de historias antiguas, la participación intergeneracional y la conciliación entre devoción y diversión hacen de la fiesta un fenómeno complejo y dinámico. La incorporación de grupos diversos, la creciente conciencia ambiental sobre los pigmentos y la profesionalización del turismo cultural muestran que Holi no es solo un recuerdo del pasado: es una práctica viva que se adapta y dialoga con problemas modernos.

Como señal de su pervivencia, las representaciones de Krishna y Radha continúan inspirando producción artística contemporánea, desde pinturas hasta performances urbanas. El color, en último término, funciona como metáfora: un recordatorio de que la cultura, al igual que la primavera, renueva y mezcla sus tonalidades para seguir contando historias que conectan pasado y presente.

Para el viajero: recomendaciones prácticas

  • Llevar ropa que pueda ensuciarse y protección para la piel y los ojos (gafas y aceite para la piel que ayude a retirar el color).
  • Preferir colores naturales o biodegradables y evitar inhalarlos; en caso de duda, preguntar en puestos locales por opciones más seguras.
  • Respetar los rituales y a los devotos: Holi es, ante todo, una celebración religiosa y social; la fotografía debe hacerse con permiso cuando se trate de momentos íntimos o de devoción.
  • Informarse sobre el calendario lunar que fija la fecha exacta del festival y planificar con antelación alojamiento y traslados.

Holi en Mathura es, en suma, una experiencia multifacética que combina fe, espectáculo y convivencia. Desde los kirtans en los templos hasta el polvo que tiñe la piel de desconocidos que se vuelven amigos por una tarde, la fiesta es una celebración de la multiplicidad humana: ruidosa, colorida y profundamente humana.

Fuentes consultadas para contexto histórico y cultural:

Este artículo fue redactado con información de Associated Press