Violencia de colonos en Cisjordania: el asesinato de dos hermanos y la asfixia de la vida cotidiana palestina
El episodio en Qaryout expone el aumento de ataques de colonos, las restricciones de movimiento y la impunidad que agravan una crisis humanitaria en la ocupación
El lunes, en la aldea de Qaryout, en el norte de Cisjordania, dos hermanos palestinos —identificados por el Ministerio de Sanidad palestino como Mohammad y Faheem Mo’mar— fueron abatidos por disparos de colonos israelíes, según informó el propio ministerio. Mohammad recibió un impacto en la cabeza y Faheem en la pelvis; ambos murieron. Tres personas más resultaron heridas, entre ellas otro hermano, de acuerdo con el grupo israelí de derechos humanos B’Tselem.
Un hecho local con resonancia regional
Este episodio —en apariencia localizado en una pequeña comunidad agrícola— tiene varias dimensiones que lo convierten en un síntoma de problemas estructurales: el aumento de la violencia de colonos, las restricciones de movimiento impuestas por Israel en respuesta al conflicto regional, y la sensación de impunidad que denuncian organizaciones de derechos humanos y la población palestina.
Qué ocurrió en Qaryout
Testimonios y videos publicados en redes por medios palestinos y por B’Tselem muestran a un grupo de alrededor de diez colonos junto a una vivienda. En uno de los videos se aprecia a un colono apuntando con su rifle hacia la planta superior de la casa; en otras grabaciones se ven a residentes palestinos corriendo, cargando a un hombre ensangrentado hacia una ambulancia. Los heridos fueron trasladados al hospital en Nablus, donde se registraron escenas de luto y homenajes a las víctimas.
Ambulancias retenidas y restricciones de movimiento
B’Tselem señaló que las ambulancias no pudieron llegar a los heridos durante más de una hora debido a cierres de puntos de control implementados por Israel desde el inicio de la última escalada bélica en la región. Las autoridades israelíes describen esos cierres como medidas temporales de seguridad; los palestinos los consideran asfixiantes y potencialmente mortales, al bloquear el acceso a servicios médicos, mercados y centros urbanos.
La tendencia: un aumento documentado
Organismos internacionales han venido registrando un incremento de los ataques por parte de colonos en años recientes. La Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) documentó que el año pasado la tasa diaria media de ataques de colonos que provocaron muerte, heridos o daños materiales fue la más alta desde que comenzaron los registros en 2006. Ese dato ilustra una tendencia alarmante que no se limita a incidentes aislados, sino que muestra un patrón sostenido de violencia ligada a la expansión y protección de asentamientos.
Impunidad y ausencia de rendición de cuentas
Un elemento recurrente señalado por comunidades palestinas y ONG es la falta de procesos efectivos de investigación y sanción contra colonos agresores. Organizaciones como B’Tselem y grupos internacionales de derechos han denunciado que los casos a menudo no prosperan en el sistema legal israelí o se topan con investigaciones lentas y con pocas condenas. Esa percepción de impunidad alimenta la desconfianza y el ciclo de represalias entre sectores civiles.
Contexto: ocupación, asentamientos y ley
Desde 1967, la construcción de asentamientos israelíes en territorios ocupados ha sido una fuente constante de tensión. Los asentamientos, considerados ilegales bajo el derecho internacional por la mayoría de la comunidad internacional —aunque no por el gobierno israelí— han crecido en extensión y en población. La presencia de colonos, a menudo armados y organizados en grupos de presión locales, ha derivado en frecuentes confrontaciones con comunidades palestinas, especialmente en áreas donde la geografía facilita incursiones rápidas desde puestos de control o enclaves cercanos.
Impacto humanitario
Las consecuencias son concretas y múltiples:
- Acceso disminuido a atención médica urgente por cierres y bloqueos.
- Daños a propiedades agrícolas, que afectan la subsistencia de familias y el suministro local de alimentos.
- Miedo y desplazamientos temporales o permanentes de hogares que se sienten vulnerables.
Para ilustrar la magnitud: OCHA registró cientos de incidentes relacionados con colonos en años recientes, que incluyen desde agresiones personales hasta destrucción de propiedades. Estos ataques no sólo generan víctimas directas, sino que erosionan la vida cotidiana y la economía local.
Reacciones oficiales y narrativas contrapuestas
La respuesta oficial israelí a estos episodios suele enfatizar la necesidad de medidas de seguridad y, en ocasiones, la defensa de colonos como residentes con derechos. Entretanto, las autoridades palestinas y testigos locales insisten en que las acciones militares y administrativas —como los cierres de paso— acaban penalizando a la población civil palestina más que a los atacantes.
La dimensión internacional
Estos hechos ocurren en un contexto regional convulso, con el reciente recrudecimiento de violencia entre Israel y actores en la región, lo que complica aún más las respuestas diplomáticas y humanitarias. La comunidad internacional mantiene posiciones divididas: algunos estados condenan la expansión de asentamientos y exigen protección para civiles palestinos; otros priorizan la seguridad de Israel y ofrecen respaldo político y material. Esa fragmentación dificulta iniciativas concertadas que ataquen las causas profundas del conflicto.
Qué dicen las voces sobre el terreno
Vecinos de Qaryout describieron cómo, antes del tiroteo, un colono fue visto manejando una excavadora en la periferia del pueblo. Cuando los jóvenes palestinos se acercaron, el colono huyó; minutos después, según relatos locales, más de diez colonos atacaron viviendas cercanas y se desató un tiroteo indiscriminado. «Less than 10 minutes later, more than 10 settlers attacked nearby houses… random gunfire was directed at the young men and the entire area», documentó B’Tselem en uno de sus comunicados en inglés sobre el suceso.
Posibles vías para reducir la violencia
Si se busca disminuir estos episodios y sus consecuencias humanitarias, varias medidas son frecuentemente mencionadas por expertos y organizaciones:
- Investigaciones imparciales y rápidas sobre ataques, con consecuencias legales claras para los responsables.
- Garantizar el acceso humanitario y médico, incluso durante periodos de tensión, mediante acuerdos de paso seguro para ambulancias y personal de salud.
- Proteger a las comunidades civiles mediante patrullas neutrales o mecanismos internacionales de monitoreo en zonas de alto riesgo.
- Avanzar en procesos políticos que aborden la raíz del conflicto territorial y los derechos de ambas poblaciones, para impedir que la violencia cotidiana siga escalando.
Memoria y persistencia
Casos como el de Mohammad y Faheem Mo’mar no son aislados: se insertan en una larga cadena de incidentes que moldean la experiencia colectiva de comunidades enteras. Más allá de las estadísticas, cada víctima representa un hogar marcado por la pérdida, redes familiares fracturadas y un futuro económico y social incierto. Mientras no haya mecanismos consistentes de protección y justicia, la sensación de vulnerabilidad continuará alimentando ciclos de dolor y desconfianza.
La atención internacional y la presión por soluciones concretas son necesarias, pero insuficientes si no van acompañadas de voluntad política y medidas sobre el terreno que enfrenten la impunidad, garanticen el acceso a servicios esenciales y reconozcan la dignidad de todas las personas afectadas por la ocupación. En Qaryout, como en muchas otras localidades, la vida cotidiana permanece condicionada por decisiones que se toman lejos de sus calles y por dinámicas que solo parecerán cambiar con cambios reales en la gobernanza y en la protección de derechos.
Fuentes consultadas: comunicado del Ministerio de Sanidad palestino; reportes y videos publicados por B’Tselem; informe de la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) sobre incidentes de colonos y documentación humanitaria en Cisjordania.
