El Mundial Femenino 2027 como plataforma contra la violencia de género: la iniciativa de No More en Brasil
Cómo una campaña global pretende aprovechar la visibilidad del torneo para educar, prevenir y apoyar a víctimas en Brasil y más allá
El anuncio: El martes pasado, la fundación No More lanzó una iniciativa en Brasil destinada a poner el foco en la violencia contra mujeres y niñas aprovechando el ciclo previo y la celebración de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2027, que se disputará en Brasil del 24 de junio al 25 de julio de 2027. La campaña combinará programación de servicio público durante eventos deportivos, desarrollo de contenidos educativos para escuelas y organizaciones comunitarias y deportivas, y producción de contenidos digitales relacionados con el torneo.
Una oportunidad masiva y urgente
La magnitud del problema en Brasil que pretende abordar la iniciativa es alarmante: según datos presentados por la propia No More Foundation, alrededor del 37% de las mujeres brasileñas mayores de 16 años reportaron haber sufrido algún tipo de violencia en el último año, cifra tomada de un estudio de 2025 citado por la organización. Ese porcentaje refleja una crisis social que exige intervenciones a gran escala y sostenidas en el tiempo.
La elección de la Copa Mundial Femenina como plataforma no es casual: los eventos deportivos de gran visibilidad concentran audiencias masivas y transversales (mujeres, hombres, jóvenes, familias y audiencias internacionales). Pamela Zaballa, CEO global de No More, señaló que "al integrar mensajes de prevención, educación y recursos para sobrevivientes en uno de los eventos deportivos más vistos del mundo, esta iniciativa tiene el potencial de alcanzar a millones —mujeres y hombres— y crear un impacto duradero más allá del Mundial". Esa idea es central: convertir el entretenimiento y la pasión por el deporte en un vehículo para transformación social.
Qué propone la campaña
Los ejes principales de la iniciativa anunciada son:
- Programación de servicio público durante eventos deportivos: mensajes en estadios, transmisiones y plataformas digitales que visibilicen la violencia de género, sus señales y cómo actuar.
- Contenido educativo para escuelas y organizaciones comunitarias y deportivas: materiales didácticos para docentes, entrenadores y líderes comunitarios con el objetivo de incorporar la prevención en la formación cotidiana.
- Recursos para sobrevivientes: difusión clara de rutas de atención, líneas de ayuda y centros de apoyo, tanto en modalidades presenciales como digitales.
- Producción de contenidos digitales y campañas en redes sociales en la antesala del torneo, para amplificar mensajes e involucrar a influencers, jugadores y exjugadoras.
Los socios locales incluyen el organismo brasileño de turismo (Visit Brazil) y la empresa pública de radiodifusión EBC, uniendo así sectores públicos y privados para dar mayor alcance a la campaña.
La voz de Brasil: imagen, turismo y responsabilidad
Marcelo Freixo, representante de Visit Brazil, destacó la importancia estratégica de la campaña para la imagen del país: "El ciclo que conduce a la Copa Femenina 2027 representa una oportunidad histórica para fortalecer nuestra imagen como país que promueve la igualdad, la seguridad y el respeto". Para Brasil, país anfitrión, la organización del Mundial femenino supone no solo una ventana turística y económica, sino también una responsabilidad simbólica: exhibir un compromiso con los derechos humanos y con la protección de las mujeres como parte del legado del torneo.
La colaboración con la autoridad turística es relevante: según la Organización Mundial del Turismo, los grandes eventos deportivos pueden aumentar los flujos de visitantes y, si se gestionan con políticas responsables, dejar beneficios sociales a largo plazo. Incluir mensajes de prevención y rutas de atención dentro de esa estrategia puede contribuir a que la presencia de visitantes y la cobertura internacional ayuden a visibilizar soluciones y recursos locales.
Quiénes participan: figuras del fútbol y del activismo
La campaña estrenó un anuncio de servicio público que contó con la presencia de figuras del fútbol brasileño: la jugadora Tarciane, la exseleccionada Formiga y el entrenador de la selección femenina, Arthur Elias. La participación de atletas y técnicos es doblemente valiosa: por un lado, genera legitimidad y atención; por otro, sirve para normalizar la conversación sobre la violencia de género dentro del mundo del deporte, donde históricamente han prevalecido silencios y estigmas.
Según diversos estudios sobre comunicación y cambio social, cuando figuras públicas se pronuncian sobre temas sensibles, la percepción de legitimidad y la intención de acción del público aumentan. Esto es especialmente cierto cuando los mensajes están acompañados de información práctica y caminos claros para ayudar o denunciar.
Contexto global: por qué importa la prevención en grandes eventos
Las grandes competiciones deportivas han sido escenario tanto de avances sociales como de problemas no deseados. Por ejemplo, la investigación muestra que los megaeventos pueden generar un aumento temporal de ciertos delitos, incluido el acoso sexual, si no existen políticas preventivas y operativas adecuadas (Fuente: estudios académicos sobre megaeventos deportivos, revisiones en criminología urbana). Por ello, incorporar prevención y atención desde el diseño de la organización del evento es una práctica recomendada por organismos internacionales.
En términos globales, la Organización Mundial de la Salud (OMS) reporta que aproximadamente 1 de cada 3 mujeres en el mundo ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de una pareja íntima o violencia sexual por parte de un no pareja en algún momento de su vida (Fuente: OMS, 2021). Esa prevalencia global refuerza la necesidad de intervenciones que actúen tanto en la prevención primaria (educación, cambio cultural) como en la atención y la reparación para las sobrevivientes.
Desafíos prácticos y recomendaciones para maximizar el impacto
Aunque la iniciativa representa una oportunidad, su éxito dependerá de varios factores prácticos:
- Continuidad más allá del torneo: las campañas puntuales suelen generar picos de atención, pero el cambio cultural exige continuidad. Integrar los materiales y recursos en políticas públicas y en la capacitación permanente de clubes y escuelas fortalecerá la intervención.
- Medición de resultados: establecer indicadores claros (conocimiento público, uso de líneas de ayuda, reducción de incidentes reportados, percepción de seguridad) y sistemas de monitoreo independientes permitirá evaluar qué funcionó y qué no.
- Acceso real a servicios: las campañas deben ir acompañadas de inversión en servicios de salud, refugios, asesoría legal y unidades policiales sensibilizadas y capacitadas para atender casos de violencia.
- Inclusión y enfoque interseccional: reconocer que la violencia afecta de manera diferenciada a mujeres afrodescendientes, indígenas, trans y mujeres en situación de pobreza o con discapacidad es clave para diseñar respuestas efectivas y justas.
- Alianzas locales sólidas: las organizaciones comunitarias y los refugios locales conocen la realidad sobre el terreno. Su liderazgo operativo y su participación en el diseño de materiales garantizarán pertinencia cultural y efectividad.
Posibles métricas y metas para la campaña
Para transformar la visibilidad en resultados, la campaña podría plantearse metas medibles, por ejemplo:
- Aumentar un 30% el conocimiento entre jóvenes (15-24 años) sobre señales de violencia y recursos disponibles durante el ciclo 2026-2028.
- Incrementar en un 25% las llamadas y consultas a líneas de ayuda durante la ventana del Mundial, con un plan para sostener un porcentaje de ese aumento post-torneo.
- Capacitar a un número objetivo de entrenadores, docentes y personal de estadios (por ejemplo, 10.000 personas) en atención primaria y derivación adecuada para casos de violencia.
Estas metas deben complementarse con evaluaciones cualitativas: entrevistas a sobrevivientes, testimonios de operadores y estudios de percepción para comprender el impacto real en comunidades específicas.
Reflexión final: deporte, visibilidad y responsabilidad
El deporte tiene un poder único para convocar y para modelar valores. Convertir una Copa Mundial en un motor de cambio social exige voluntad política, inversión y diseño estratégico. La iniciativa de No More y sus socios en Brasil es un paso en la dirección correcta: reconoce que la lucha contra la violencia de género no es sólo una cuestión de servicios sociales, sino también de cultura y visibilidad.
Si se logra traducir la enorme audiencia del Mundial en cambios sostenibles —mejor educación, rutas de atención accesibles y un compromiso real de instituciones deportivas y gubernamentales—, el legado del torneo podrá trascender los goles y los estadios y marcar un antes y un después en la vida de miles de mujeres y niñas.
Fuentes citadas:
- No More Foundation, comunicado de prensa sobre la iniciativa en Brasil (2026).
- Organización Mundial de la Salud (OMS), estimaciones sobre violencia contra las mujeres (2021). https://www.who.int
- Declaraciones públicas de Marcelo Freixo (Visit Brazil) y Pamela Zaballa (No More Foundation) difundidas en comunicados oficiales relacionados con la campaña (2026).
- Decisión de FIFA que nombró a Brasil como sede de la Copa Mundial Femenina 2027 (2024), comunicados oficiales de FIFA.
