La apuesta por la nuclear avanzada: TerraPower y el permiso que reaviva el debate energético en EE. UU.

Un permiso histórico del regulador estadounidense para un reactor refrigerado por sodio abre una ventana hacia reactores más pequeños, seguros y orientados a apoyar la demanda energética del futuro

El 4 de marzo de 2026 marcó un hito en la política energética estadounidense: la Comisión Reguladora Nuclear (NRC, por sus siglas en inglés) concedió el primer permiso de construcción para un reactor comercial en ocho años. El proyecto aprobado pertenece a TerraPower, empresa con participación y financiación del cofundador de Microsoft, Bill Gates. Se trata de un reactor refrigerado por sodio —una tecnología avanzada distinta de los grandes reactores de agua ligera que han dominado la industria nuclear durante décadas— que se ubicará en el oeste de Wyoming.

Por qué importa este permiso

Más allá del simbolismo, el permiso de la NRC es significativo por varias razones técnicas, económicas y estratégicas. En términos prácticos, habilita el inicio de la construcción de una planta con capacidad nominal de 345 megavatios, con picos que podrían alcanzar hasta 500 megavatios, lo que la haría capaz de abastecer la demanda eléctrica de aproximadamente 400.000 hogares según estimaciones del proyecto. Su costo estimado ronda los 4.000 millones de dólares y tiene como objetivo una finalización hacia 2030.

Estratégicamente, la aprobación se interpreta como un respaldo regulatorio a las propuestas de reactores avanzados y pequeños (a menudo denominados SMR, por sus siglas en inglés, Small Modular Reactors) o de diseños no convencionales como los refrigerados por sodio. Estas tecnologías prometen, en teoría, mayor flexibilidad operativa, mejoras en seguridad pasiva y la posibilidad de complementarse con fuentes intermitentes como la eólica y la solar.

Un emplazamiento con historia: la transición desde el carbón

El emplazamiento elegido es el sitio de una central térmica de carbón en proceso de reconversión para quemar gas natural, cerca de Kemmerer, Wyoming, una localidad de alrededor de 2.500 habitantes. La decisión de reutilizar un emplazamiento industrial obsoleto tiene ventajas claras: la infraestructura eléctrica y vial existente facilita la logística, y —desde una óptica de justicia energética y económica regional— puede ofrecer una vía de transición para comunidades dependientes de empleos vinculados al carbón.

Este enfoque encaja con una tendencia más amplia: usar activos y terrenos previamente industrializados para nuevos proyectos energéticos, reduciendo tiempos y costos de permisos ambientales y de conexión a red.

Tecnología: ¿qué es un reactor refrigerado por sodio?

Los reactores refrigerados por sodio emplean sodio líquido como fluido refrigerante en lugar del agua a presión o del agua ligera, lo que les permite operar a presiones relativamente bajas y temperaturas más altas. Eso trae ventajas operativas, como mejor transferencia térmica y, potencialmente, ciclos térmicos más eficientes para generación eléctrica o aplicaciones industriales que requieren calor a alta temperatura.

Sin embargo, hay consideraciones de seguridad y operación distintas: el sodio reacciona vigorosamente con el agua y puede incendiarse al contacto con la humedad del aire, por lo que los diseños deben incorporar barreras y sistemas de contención muy robustos. La industria y los organismos reguladores han avanzado en protocolos y diseños que mitigan esos riesgos, pero la percepción pública sobre reactividad química del sodio puede resultar un desafío comunicativo importante.

Economía y escalabilidad: la promesa de los reactores avanzados

Los defensores de los reactores avanzados argumentan que estos diseños podrían ofrecer costos nivelados de energía (LCOE) competitivos si se logran economías de escala y de aprendizaje en la fabricación modular. Los SMR y diseños avanzados proponen producción seriada de módulos en fábricas, lo que reduciría la incertidumbre de los costos de construcción que aqueja a los grandes reactores tradicionales.

No obstante, las estimaciones varían. Algunos estudios señalan que, sin una cadena de suministro robusta y pedidos en serie, los costos unitarios pueden seguir siendo altos en comparación con plantas renovables y gas natural en mercados con precios relativamente bajos de combustibles fósiles. La financiación pública, garantías o políticas de crédito por carbono son factores que podrían inclinar la balanza a favor de la viabilidad financiera de estos proyectos.

El rol de la nuclear en un sistema dominado por la energía renovable

Una de las discusiones más intensas en los últimos años es el rol que debería ocupar la energía nuclear en sistemas eléctricos con alta penetración de renovables. Por un lado, la nuclear aporta energía firme —producción constante y predecible— que no depende del recurso meteorológico. Esto la convierte en un candidato natural para estabilizar redes con mucha intermitencia.

Por otro lado, la flexibilidad operativa —la capacidad de subir y bajar la generación rápidamente— es cada vez más valorada. Aquí, algunos diseños avanzados prometen una mayor flexibilidad que los reactores convencionales, permitiendo complementar a las renovables sin necesidad de sobredimensionar infraestructura de respaldo de gas o baterías en el corto plazo.

Seguridad, regulación y percepción pública

La seguridad nuclear sigue siendo el factor que más pesa en la opinión pública. Incidentes históricos como los de Three Mile Island (1979), Chernóbil (1986) y Fukushima (2011) marcaron generaciones y condicionaron marcos regulatorios muy estrictos. La NRC ha señalado que la revisión de diseños avanzados implica evaluaciones rigurosas sobre modos de falla, contención y estrategias de mitigación.

Que la NRC emita un permiso de construcción no significa que los desafíos regulatorios y de operación hayan desaparecido: implica que el diseño y los planes presentados cumplen con requisitos fundamentales para iniciar la construcción, pero la supervisión continuará en fases sucesivas, incluida la certificación de la operación y las pruebas antes de un eventual permiso de operación.

Impacto local y volumen de empleo

Proyectos de infraestructura energética de este tipo suelen generar impactos económicos locales durante la construcción (empleo en obra, demanda de servicios locales, subcontrataciones) y empleos permanentes durante la operación. Para comunidades pequeñas como Kemmerer, la llegada de una planta nuclear avanzada puede significar la revitalización económica tras el cierre de actividades carboníferas.

No obstante, la naturaleza del empleo cambia: muchos puestos técnicos permanentes requieren formación especializada, por lo que la transición suele venir acompañada de programas de capacitación o colaboración con instituciones educativas locales para crear capacidades regionales.

¿Qué retos quedan por delante?

  1. Demostrar que el proyecto puede mantenerse dentro del presupuesto y calendario previstos, evitando los sobrecostes que han lastrado históricamente proyectos nucleares grandes.
  2. Construir una cadena de suministro capaz de producir módulos en serie si la intención es escalar la tecnología.
  3. Superar barreras regulatorias adicionales y obtener permisos de operación tras las pruebas de seguridad.
  4. Gestionar la percepción pública y comunicarse con claridad respecto a riesgos, beneficios y planes de emergencia.
  5. Integrar la planta en estrategias regionales y nacionales de descarbonización sin reemplazar prematuramente inversiones en renovables y eficiencia.

Contexto histórico y comparativo

La energía nuclear comercial comenzó a expandirse a mediados del siglo XX, como parte de un paquete tecnológico y político orientado a ofrecer electricidad fiable y a gran escala. En Estados Unidos, las décadas de 1960 y 1970 vieron múltiples construcciones, pero a partir de los años 80 y 90 los proyectos enfrentaron costos crecientes, demoras y una mayor oposición pública.

En las últimas dos décadas, la atención se desplazó a diseños modulares y avanzados que prometen reducir algunos de los problemas históricos. La concesión reciente de un permiso de construcción por parte de la NRC para un diseño avanzado indica que, a nivel regulatorio, hay disposición para evaluar y aprobar nuevas arquitecturas siempre que cumplan con las rigurosas normas de seguridad.

Según datos de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la nuclear representó alrededor del 10% de la generación eléctrica mundial en la última década, con fuertes dependencias por país: en Francia superó el 60% en momentos, mientras que en otros mercados su participación es marginal. El futuro papel de la nuclear dependerá tanto de avances tecnológicos como de decisiones políticas sobre descarbonización y seguridad energética.

Reflexión final

El permiso otorgado a TerraPower es más que una noticia técnica: es una prueba de que el debate sobre el mix energético está lejos de cerrarse. Si estos proyectos logran demostrar seguridad, costos competitivos y complementariedad con renovables, podrían convertirse en herramientas relevantes para descarbonizar zonas industriales y redes eléctricas con alta demanda de energía firme.

Sin embargo, el camino es complejo. La clave no será sólo la viabilidad técnica, sino la capacidad de construir confianza pública, garantizar transparencia regulatoria y articular políticas que permitan escalar las soluciones más eficientes y seguras. En ese sentido, proyectos pioneros como el de Wyoming serán observatorios críticos para decidir si la nuclear avanzada puede —o debe— formar parte integral del sistema energético del futuro.

Cita destacada: "We have spent thousands of manpower hours working to achieve this momentous accomplishment," expresó Chris Levesque, presidente y CEO de TerraPower, en el comunicado de la empresa sobre el permiso. (Comunicado de prensa de TerraPower, marzo de 2026).

Fuentes seleccionadas:

  • Comunicado de prensa de TerraPower sobre la aprobación del permiso (marzo 2026).
  • U.S. Nuclear Regulatory Commission — anuncios y documentación técnica relativa a permisos de construcción (2026).
  • Agencia Internacional de la Energía (AIE) — datos de generación eléctrica por tecnología (informes anuales).
Este artículo fue redactado con información de Associated Press