¿Puede salvarse el Servicio Postal de EE. UU.? La crisis de liquidez que exige decisiones urgentes

Entre límites legales, caída del volumen de correo y propuestas de reforma, el USPS advierte que se quedará sin efectivo en menos de un año si no cambia la ley

El Servicio Postal de Estados Unidos (USPS) atraviesa una encrucijada financiera que amenaza su capacidad para cumplir con la obligación de entregar correo y paquetes a todo el país. El nuevo director general ha advertido que, sin un cambio legislativo sobre el tope de endeudamiento y otras reformas, la agencia podría quedarse sin efectivo en menos de un año, con impacto directo en empleados, proveedores y usuarios.

Un balance que no cuadra: pérdidas, ingresos y contexto histórico

En los últimos años, el USPS ha registrado pérdidas operativas sostenidas. Según el informe financiero de la entidad, las pérdidas netas del año fiscal 2025 sumaron alrededor de 9.000 millones de dólares, cifra apenas ligeramente inferior a los 9.500 millones registrados en 2024. Al mismo tiempo, los ingresos operativos crecieron marginalmente gracias al empuje del servicio de paquetería, pero no lo suficiente para equilibrar las obligaciones acumuladas.

Es importante enmarcar estos números en una transformación estructural: el volumen total de piezas manejadas por el servicio postal ha caído de cerca de 220.000 millones de envíos anuales hace una década a algo más de 110.000 millones en la actualidad. Esta pérdida de volumen —producto de la digitalización de facturas y comunicaciones— ha erosionado la fuente tradicional de ingresos: el sello de primera clase y el correo masivo.

¿Por qué un tope de endeudamiento puede paralizar la operación?

Una de las barreras más citadas por la dirección del USPS es el límite legal para pedir prestado, establecido en 15.000 millones de dólares desde 1990. Ese techo restringe la capacidad de la agencia para gestionar picos de flujo de caja y responder a obligaciones a corto plazo, como el pago de nóminas y proveedores. El director general ha pedido a los legisladores que levanten o aumenten temporalmente ese tope como medida inmediata para evitar una crisis de liquidez.

En términos prácticos, si una entidad que presta un servicio esencial —como la entrega postal seis días a la semana a cada domicilio del país— no puede pagar a sus empleados, la continuidad del servicio queda comprometida. La pregunta que plantea la dirección es sencilla pero contundente: ¿cuánto tiempo trabajarán los empleados o suministrarán los proveedores sin recibir remuneración?

Costes regulatorios y obligaciones pasadas: el nudo del problema

El USPS opera en una categoría híbrida: es una agencia independiente que se financia principalmente con ingresos por tarifas y servicios, pero también está sujeta a mandatos legales y regulatorios que elevan sus costes operativos. Entre las obligaciones que más presionan sus cuentas están las relacionadas con pensiones y planes de salud de jubilados, junto con requisitos de servicio universal (entrega a cada dirección del país, seis días a la semana).

En 2022, el Congreso aprobó la Postal Service Reform Act, que alivió una de las cargas más onerosas al eliminar la obligación de prefunding (prefinanciación) integral de las prestaciones sanitarias de los jubilados. No obstante, quedaron intactas otras limitaciones que, según la dirección del USPS, impiden una recuperación financiera completa.

Propuestas de la dirección del USPS: precios, nuevos clientes y mayor flexibilidad

Frente a la crisis, la administración del USPS propone un paquete de medidas que combina soluciones a corto y largo plazo:

  • Aumentar el tope de endeudamiento para garantizar liquidez inmediata y evitar la interrupción de pagos críticos.
  • Flexibilizar la regulación tarifaria para permitir ajustes de precio en servicios como el sello de primera clase. La dirección ha calculado que un incremento del sello a 95 centavos (desde 78 centavos) sería suficiente para mejorar la situación financiera del correo tradicional.
  • Ampliar la base de clientes mediante la expansión del servicio de “last-mile” (la entrega final al destinatario) a terceros, de modo que los ingresos de la paquetería puedan subsidiar el correo tradicional.
  • Reformar obligaciones de pensiones y salud para permitir inversiones con mayores rendimientos que los bonos del Tesoro, y así reducir la carga de pasivos no productivos.

Estas medidas pretenden no solo corregir el déficit de caja, sino también darle al USPS herramientas para competir y adaptar su negocio a la era digital.

¿Subir tarifas es políticamente viable?

La idea de subir el precio del sello genera resistencias. Los sellos han sido, históricamente, un símbolo de servicio público accesible: en comparación con otras naciones industrializadas, la tarifa del USPS sigue siendo baja pese a que el servicio cubre distancias mucho mayores. Aun así, un aumento moderado y progresivo de tarifas ligado a mejoras operativas y métricas de servicio podría ser más aceptable políticamente que incrementos bruscos.

Algunos defensores del consumidor y grupos de vigilancia proponen, en paralelo, reglas para limitar las subidas automáticas y vincularlas al desempeño del servicio postal, de modo que los usuarios no paguen más si la calidad empeora.

El debate legislativo: ¿rescate, reforma o reestructuración?

En Washington existen varias posiciones: algunos legisladores ven con cautela la idea de aumentar el tope de endeudamiento sin reformas estructurales que garanticen la sostenibilidad; otros consideran que la agencia necesita tiempo (y dinero) para implementar cambios operativos que solo surten efecto a medio plazo.

La disyuntiva se resume en tres opciones políticas:

  1. Medida temporal de liquidez: ampliar el tope de endeudamiento para evitar impagos inmediatos, condicionada a un plan de reestructuración.
  2. Reforma integral: cambios en regulación de tarifas, obligaciones de beneficios y gobernanza para transformar la estructura del USPS.
  3. Bailout o rescate completo: intervención más amplia con fondos públicos directos para cubrir déficits acumulados, opción políticamente impopular y costosa para los contribuyentes.

Impacto en la economía y la democracia

El USPS no es solo un servicio logístico; su papel tiene implicaciones económicas y cívicas. Millones de empleos, decenas de miles de negocios que dependen del correo y la paquetería, y procesos democráticos como el voto por correo, confían en su funcionamiento. Un colapso parcial o una reducción significativa de servicios podría tener costes indirectos elevados.

Además, la red postal es un componente de infraestructura crítica en zonas rurales donde las alternativas privadas de paquetería no resultan rentables. En esos territorios, un debilitamiento del USPS equivaldría a pérdida de conectividad comercial y social.

Voces a favor y en contra

Desde la dirección del USPS se enfatiza que la solución más rápida y de menor fricción política es elevar el límite de endeudamiento para ganar tiempo y aplicar reformas. En palabras del director general, "si quieren que entreguemos en todos lados, todos los días, lo haremos; la pregunta es quién lo paga" (declaración pública del director general del USPS, 2026).

Por otro lado, grupos de control y algunos legisladores exigen transparencia, límites a incrementos tarifarios y garantías de que cualquier alivio financiero vaya acompañado de responsabilidades sobre desempeño y gestión.

Qué puede pasar en el corto plazo

Si no se adopta una medida de liquidez, algunas de las consecuencias más probables son:

  • Retrasos en pagos a proveedores y empleados, con riesgo de huelgas o reducción de servicios.
  • Impacto en la entrega de medicamentos, correspondencia oficial y envíos comerciales.
  • Cambios operativos urgentes que puedan degradar la calidad del servicio (por ejemplo, reducción de días de entrega).

Si el Congreso actúa con rapidez para elevar el tope de endeudamiento y al mismo tiempo impulsa reformas estructurales, el USPS podría disponer de un período de estabilidad que le permita transformar su modelo de negocio y aprovechar el crecimiento de la paquetería para sostener el correo tradicional.

Reflexión final: ¿servicio público o negocio competitivo?

La discusión sobre el futuro del USPS reúne tensiones clásicas entre la misión pública y las fuerzas del mercado. Mantener un servicio universal de correos es una decisión política: implica costos que la sociedad debe aceptar colectivamente, ya sea a través de tarifas, subsidios o cambios de regulación. Conviene, por tanto, un debate informado que contemple la dimensión histórica del servicio postal —una red creada para conectar un país extenso— y la realidad económica de un mundo digitalizado.

En los próximos meses será clave observar cómo legislan el alivio de liquidez y las reformas, y si ambos caminos pueden converger para sostener una institución centenaria que todavía hoy cumple un papel público central.

Fuentes consultadas: Informe financiero anual del USPS (Año fiscal 2025); declaraciones públicas del director general del USPS (2026); datos históricos de volúmenes postales publicados por la propia institución.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press