Selma 61 años después: memoria, temor y la fragilidad del derecho al voto

La conmemoración de Bloody Sunday revive lecciones históricas mientras una sentencia del Tribunal Supremo amenaza protecciones clave de la Ley de Derechos Electorales

Selma sigue siendo un lugar de peregrinaje cívico y de advertencia. A 61 años de Bloody Sunday —la jornada del 7 de marzo de 1965 en la que marchistas por los derechos civiles fueron atacados en el puente Edmund Pettus— miles de personas volvieron a congregarse en la ciudad de Alabama para recordar la violencia, honrar a quienes resistieron y alertar sobre el futuro de las protecciones que permitieron ampliar el sufragio en Estados Unidos.

Una fecha que cambió la política estadounidense

La violencia de Selma tuvo un efecto catalizador. Las imágenes de manifestantes golpeados y dispersados por la policía conmocionaron a la opinión pública y empujaron al Congreso a actuar con rapidez. El resultado fue la Ley de Derechos Electorales de 1965 (Voting Rights Act), firmada por el presidente Lyndon B. Johnson el 6 de agosto de 1965, que prohibió prácticas discriminatorias como las pruebas de alfabetización y estableció mecanismos para supervisar cambios en las leyes electorales en estados con historial de discriminación racial (fuente: congress.gov).

Memoria viva y miedo al retroceso

Las conmemoraciones de este año no fueron sólo homenaje histórico: surgieron en un contexto de inquietud política. Con la Corte Suprema de EE. UU. considerando un caso que podría limitar el papel de la raza en la delimitación de distritos electorales, muchos asistentes denunciaron que las ganancias de la era de los derechos civiles podrían verse erosionadas. El testimonio de veteranos de la marcha ilustra esa mezcla de recuerdo y alarma: como dijo uno de los marchistas que fue agredido en 1965, “Estoy preocupado de que todos los avances que hicimos durante los últimos 61 años sean erradicados.”

Por qué importa la sección en disputa

El debate judicial actual se centra en la forma en que la raza puede ser tenida en cuenta al trazar distritos congresuales y locales. Durante décadas, la Sección 2 y, anteriormente, la Sección 5 de la Ley de Derechos Electorales fueron herramientas esenciales para prevenir prácticas de redistricting que fragmentaban o diluían votos de comunidades afroamericanas y latinas. En 2013, la decisión de la Corte Suprema en Shelby County v. Holder anuló la fórmula que determinaba qué jurisdicciones requerían preaprobación federal para cambios electorales, debilitando así el mecanismo más directo de supervisión (fuente: supremecourt.gov).

Consecuencias prácticas: datos y tendencias

Desde la resolución Shelby (2013), varios estudios han documentado cambios en las leyes estatales que afectaron el acceso al voto. Por ejemplo:

  • Entre 2013 y 2020, más de una decena de estados implementaron nuevas leyes de identificación de votantes u otros requisitos que, según grupos de derechos civiles, tuvieron un impacto desproporcionado en votantes negros y latinos (fuente: Brennan Center for Justice).
  • Investigaciones académicas han encontrado evidencia de que, en estados donde se debilitó la supervisión federal, se aprobaron cambios de mapas electorales que redujeron la probabilidad de electos de minorías en distritos con mayoría de minorías (fuente: estudios publicados en revistas de ciencias políticas y derecho).

Estos datos alimentan el temor de que una nueva dimensión jurisprudencial que limite cómo se considera la raza en el redistricting abra la puerta a una “reversión” de representatividad en zonas clave.

Voces desde Selma: memoria y activismo

La conmemoración en Selma combinó discursos con acciones: mítines, paneles, servicios religiosos y una marcha conmemorativa por el puente Edmund Pettus. Organizaciones de derechos civiles, exlegisladores y activistas llamaron a mantener la alerta legislativa y judicial. Un organizador histórico señaló que las lecciones de 1965 no pierden vigencia: la democracia requiere vigilancia constante, no asunción de permanencia.

El papel de la ley y del poder judicial

Las cortes jugaron un papel central en la evolución de los derechos electorales. Además de Shelby County v. Holder, otros fallos y litigios a nivel federal y estatal han moldeado cuándo y cómo se protege el voto de minorías. Por ejemplo, la Sección 2 de la Ley de Derechos Electorales, que prohíbe prácticas electorales discriminatorias, sigue siendo invocada en múltiples demandas para impugnar mapas y normas que, según demandantes, afectan de forma desigual a votantes de color (fuente: registros del Departamento de Justicia y análisis legales).

¿Qué está en juego si la Corte restringe la consideración de la raza?

Si la Corte impone límites estrictos sobre cómo se puede usar la raza al trazar distritos, podríamos ver:

  1. Redistribuciones que fragmenten comunidades minoritarias históricamente cohesionadas, reduciendo su capacidad de elegir representantes de su preferencia.
  2. Un aumento de litigios a nivel estatal para intentar preservar la representatividad, lo que podría depender del mapa político y el poder judicial local.
  3. Reforzamiento de estrategias legislativas alternativas, como la construcción de coaliciones multirraciales para mantener la representación, aunque eso requiere tiempo y condiciones políticas favorables.

La responsabilidad de la ciudadanía y de los líderes

El recuerdo de Selma trae una lección activa: las garantías democráticas que parecen consolidadas pueden debilitarse si no son defendidas. Varios líderes congregados en la conmemoración llamaron a la acción práctica: monitorear los procesos de redistricting, apoyar organizaciones que litiguen en defensa del voto, y votar en elecciones locales que definen las reglas del juego.

Lecciones históricas para tiempos de incertidumbre

Selma nos recuerda que el progreso en derechos civiles no fue producto de gestos simbólicos aislados, sino de organización sostenida, sacrificio personal y cambios legales contundentes. La Ley de Derechos Electorales de 1965 no surgió por accidente: fue la culminación de movilización masiva y la visibilización pública de la injusticia. Si hoy existe la posibilidad de retroceso, la respuesta debe combinar movilización ciudadana, estrategia legal y educación cívica.

Reflexión final: memoria con propósito

Al cruzar una vez más el Edmund Pettus Bridge, los presentes no sólo rindieron homenaje a quienes resistieron en 1965: también lanzaron un recordatorio práctico al país. La democracia, sostenida por el voto, exige no sólo la remembranza de victorias pasadas, sino también la vigilancia activa contra decisiones —legislativas, administrativas o judiciales— que puedan erosionarlas. Como dijo un veterano marchista que sobrevivió a Bloody Sunday, elegir el coraje sobre el miedo fue la decisión que los hizo avanzar: hoy esa misma convicción puede ser necesaria para proteger el derecho al voto en el futuro.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press