Cuando los tiburones cobran su ‘impuesto’: el desafío de la depredación en las pesquerías costeras de Hawái

Cómo el aumento de ataques a capturas está afectando a pescadores de botes pequeños, qué soluciones se prueban y por qué la ciencia local apunta a estrategias combinadas

La escena en las aguas costeras de Hawái ha cambiado en las últimas dos décadas: pescadores de botes pequeños que anteś dependían de especies de fondo como ehu, onaga y opakapaka ahora se topan con un problema creciente y frustrante: tiburones que arrancan las capturas del anzuelo antes de que la embarcación pueda recuperarlas.

¿Qué está ocurriendo?

Lo que los pescadores llaman con resignación “pagarle al cobrador” —o el impuesto del tiburón— ha escalado hasta convertirse en una amenaza económica para familias que viven de la pesca artesanal. De acuerdo con datos recopilados por las autoridades estatales de Hawái y citados por organizaciones locales, en la actualidad se reporta que en al menos 1 de cada 4 salidas de pesca con licencia se producen incidentes de depredación por tiburones. Bryan Ishida, biólogo acuático que participa en esos registros, indica que las tasas están en su punto más alto desde que el estado empezó a recopilar datos, hace unos 20 años.

Impacto económico y cultural

Phil Fernandez, presidente de Hawaiʻi Fishermen’s Alliance for Conservation and Tradition, sintetiza la situación: “Están perdiendo dinero porque no pueden traer el pescado; los mercados no compran una pieza que tenga mordeduras”. Más allá del ingreso, la depredación toca costumbres: el opakapaka rojo, por ejemplo, es protagonista en las mesas hawaianas de Año Nuevo. Cuando la captura llega dañada, no sólo se pierde el precio del pez sino también el valor cultural y gastronómico asociado.

Hipótesis sobre el aumento

No existe una sola explicación aceptada del aumento de la depredación. Investigadores y pescadores barajan varias hipótesis:

  • Cambios en la distribución de presas por el calentamiento oceánico que llevan a los tiburones a zonas donde antes no alimentaban.
  • Aprendizaje social de tiburones que han asociado embarcaciones pequeñas con alimento fácil.
  • Alteraciones en prácticas de pesca y en la abundancia relativa de especies que cambian las interacciones depredador–presa.

Como señala Fernandez, “hay mucha especulación” sobre las causas; la evidencia apunta a una combinación de factores ambientales y conductuales.

Qué están haciendo los científicos

El Hawaiʻi Institute of Marine Biology de la University of Hawaiʻi Mānoa ha lanzado esfuerzos para entender mejor el fenómeno. Entre las iniciativas:

  • Entrenamiento de pescadores locales para usar kits forenses de ADN en restos de peces mordidos y determinar qué especies de tiburón son responsables.
  • Seguimiento de movimientos de tiburones para identificar patrones de visita a zonas de pesca y evaluar si existen “puntos calientes” de depredación.

El profesor investigador Carl Meyer describe el trabajo como “el primer esfuerzo realmente integral para entender y mitigar la depredación por tiburones en estas pesquerías” (Hawaiʻi Institute of Marine Biology, comunicación institucional).

Repelentes en prueba: magnetismo, electricidad y olores

Frente al problema, han surgido soluciones tecnológicas y químicas que se prueban en distintas partes del mundo:

  • Dispositivos magnéticos: los tiburones poseen sensibilidad a campos magnéticos debido a sus órganos electrorreceptores (ampollas de Lorenzini). Algunos equipos usan imanes o aleaciones metálicas para generar un campo que incomoda al tiburón y lo aleja a pocos pies del cebo.
  • Repelentes eléctricos: generan una descarga en el agua alrededor del anzuelo. Pueden ser efectivos, pero suelen ser costosos (reportes de mercado sitúan rangos de USD 150–300 por dispositivo) y requieren un diseño compatible con el equipo de pesca.
  • Repelentes químicos: hay fórmulas que recrean el olor de tiburones en descomposición o sustancias que resultan desagradables para ellos. Algunas empresas mezclan estos compuestos en una pasta o “mantequilla” que se disuelve lentamente en el agua junto al anzuelo.

Eric Stroud, de la empresa SharkDefense, recalca la lógica de usar enfoques combinados: si un tiburón ‘apaga’ temporalmente su sentido electromagnético cuando está sobreestimulado, un repelerte químico puede actuar como respaldo.

Limitaciones prácticas

Pese a su promesa, muchas soluciones han resultado poco prácticas para la pesca artesanal en Hawái. Fernandez explica que los dispositivos electromagnéticos ensayados frente a la costa de Kona son “muy largos y están mal diseñados”: los anzuelos se enredan y los aparejos quedan inutilizables. Además, la logística y el costo —especialmente para pescadores con márgenes reducidos— son barreras reales.

En otros casos, el uso de repelerntes químicos plantea dilemas regulatorios y de suministro: algunas empresas obtienen componentes a partir de tiburones legalmente capturados en otros estados (por ejemplo, Florida), mientras que en Hawái la pesca de tiburones está prohibida, lo que complica la adaptabilidad local de ciertas soluciones.

Percepción social y manejo adaptativo

No todos los pescadores reaccionan igual ante la creciente presencia de tiburones. Mark Fitchett, científico de pesquerías pelágicas, señala que hay un espectro de actitudes: desde quienes piensan que las protecciones ambientales favorecen demasiado a los tiburones hasta los que aceptan la depredación como “el costo de tener un ecosistema relativamente saludable” y muestran respeto cultural hacia estos animales, vistos tradicionalmente como los jardineros del mar.

Esta diversidad de perspectivas hace necesario un enfoque de gestión participativa: talleres regionales organizados por el Western Pacific Regional Fishery Management Council (Wespac) han incluido sesiones de escucha con pescadores para identificar soluciones practicables y culturalmente sensibles. Wespac ha seguido el tema de la depredación como una de las prioridades planteadas en esos encuentros.

Estrategias recomendadas (en discusión)

Con base en las evidencias locales y las experiencias en otras regiones, las medidas con más probabilidad de éxito combinan investigación, tecnología apropiada y participación comunitaria:

  1. Monitoreo forense y de movimientos: ampliar el uso de kits de ADN y el seguimiento por telemetría para mapear puntos críticos y temporales de depredación.
  2. Desarrollo de dispositivos diseñados para la pesca artesanal: compactos, económicos y con geometría compatible con anzuelos y aparejos locales.
  3. Pruebas controladas de estrategias mixtas (magnético + químico + eléctrico) para evaluar sinergias y evitar la habituación del tiburón.
  4. Capacitación y compensación temporal: programas que ayuden a pescadores a ajustar prácticas (por ejemplo, maniobras para reducir el ruido del motor o evitar zonas con alta actividad de tiburones) y mecanismos de ayuda si las pérdidas son severas.
  5. Comunicación pública y educación para equilibrar la conservación de tiburones con la protección de medios de vida.

¿Por qué importa más allá de Hawái?

La depredación por tiburones es un ejemplo de cómo cambios ambientales y humanos alteran interacciones ecológicas y generan conflictos entre conservación y subsistencia. Entender estos conflictos y desarrollar soluciones basadas en ciencia, economía y cultura local puede servir de modelo para otras regiones del Pacífico y del mundo donde la pesca artesanal coexiste con poblaciones de grandes depredadores marinos.

Como dice una voz que se repite entre científicos y pescadores: las respuestas no serán mágicas ni únicas; requerirán investigación rigurosa, tecnologías adaptadas y, sobre todo, diálogo continuado entre quienes estudian el océano y quienes dependen de él.

Fuentes consultadas y mencionadas:

  • Hawaiʻi Institute of Marine Biology, University of Hawaiʻi Mānoa — comunicaciones institucionales sobre proyectos de ADN forense y seguimiento de tiburones.
  • Hawaiʻi Fishermen’s Alliance for Conservation and Tradition — declaraciones de Phil Fernandez sobre el impacto en pescadores locales.
  • Western Pacific Regional Fishery Management Council (Wespac) — sesiones de escucha y talleres sobre depredación.
  • Entrevistas y reportes periodísticos locales que recogen testimonios de pescadores y desarrolladores de repelentes.

Imagen sugerida: fotografía de un pescador de botes pequeños en la costa de Kona con líneas de pesca en el agua (si se dispone de permisos y crédito local).

Este artículo fue redactado con información de Associated Press