La filantropía en 2025: quiénes donan a lo grande y por qué importa

Del multimillonario gesto de Michael Bloomberg a las relaciones a largo plazo que transforman comunidades: lecciones sobre motivaciones, prioridades y tendencias en las grandes donaciones

Michael Bloomberg volvió a encabezar en 2025 la lista de los 50 mayores donantes, según el Chronicle of Philanthropy, consolidando por tercer año consecutivo su posición entre los filántropos que marcan la agenda de las grandes donaciones en Estados Unidos. Su aporte de 4.300 millones de dólares fue destinado a artes, educación, medio ambiente, salud pública y programas para mejorar gobiernos locales, y sirve como punto de partida para reflexionar sobre cómo y por qué las donaciones masivas siguen moldeando instituciones y prioridades sociales.

Filantropía concentrada: cifras que marcan tendencia

El ránking del Chronicle of Philanthropy revela que, en conjunto, los 50 mayores donantes dieron 22.400 millones de dólares en 2025, con una mediana de regalo de 105 millones. Detrás de Bloomberg aparecen figuras como Bill Gates (3.700 millones) y el legado de Paul Allen (3.100 millones), además de donaciones sustanciales de Warren Buffett (1.300 millones) y otros benefactores tecnológicos y financieros.

Estos montos confirman una realidad que se viene repitiendo: una proporción significativa de la generosidad filantrópica proviene de un número reducido de personas con fortunas extraordinarias. La concentración se aprecia también en los sectores económicos: 20 donantes provenientes de la industria financiera aportaron un total de 4.100 millones, mientras que 12 donantes del sector tecnológico sumaron cerca de 10.000 millones. El sector inmobiliario, por su parte, contribuyó con 466,7 millones repartidos entre cuatro donantes. (Fuente: Chronicle of Philanthropy).

¿Qué reciben las organizaciones? Prioridades y recipientes principales

Las grandes donaciones no se destinan todas al mismo rubro. Las prioridades destacadas en 2025 incluyen ciencia y tecnología (más de 3.000 millones, impulsadas por la herencia de Allen y otros aportes), salud y investigación médica (alrededor de 1.500 millones) y atletismo universitario (871 millones). Además, fundaciones privadas, fondos asesorados por donantes y universidades fueron los receptores más habituales.

Entre los ejemplos visibles se cuentan donaciones de ocho y nueve cifras para salud pediátrica, un regalo de 500 millones para investigación contra el cáncer de parte de Phil y Penny Knight, y grandes aportes para programas cuantitativos en escuelas de negocios como Wharton. Estas asignaciones muestran tanto la apuesta por resultados medibles como el interés en legar infraestructura y capacidad institucional a largo plazo.

Motivaciones personales: la filantropía como sentido y legado

Más allá del impacto numérico, muchas de estas donaciones remiten a motivaciones profundamente personales. Un ejemplo ilustrativo son Jon y Mindy Gray (n.º 34 en la lista con 63,6 millones), quienes enfocan su apoyo en la investigación del cáncer hereditario BRCA y en programas de empoderamiento juvenil en Nueva York. Mindy Gray recuerda que su implicación surge de una experiencia familiar dolorosa: la pérdida de su hermana por cáncer relacionado con BRCA a los 44 años. "Somos gente que participa activamente —nos gusta hacerlo—", dijo Mindy al hablar de su enfoque para donar (Chronicle of Philanthropy).

La filantropía de alto impacto suele combinar emoción personal, responsabilidad social y deseo de legado. Para muchos donantes, las organizaciones que demuestran resultados, ofrecen colaboración y mantienen una relación de confianza son las que reciben las mayores contribuciones.

Relaciones a largo plazo: la clave para donaciones sostenidas

Un hallazgo relevante del análisis es que más de 35 de los 51 donantes en la lista mantienen relaciones de largo plazo con las organizaciones a las que más regalaron en 2025. Estas relaciones, que a menudo duran de cinco a diez años o más, facilitan la cooperación estratégica y permiten a las organizaciones planear con mayor certidumbre.

Jeff Schreifels, consultor de recaudación de fondos de Veritus Group, sintetiza esta idea: "Se trata de construir relaciones. Ser el puente entre el deseo del donante de cambiar el mundo y lo que la organización hace" (Chronicle of Philanthropy). Esa construcción de confianza permite donaciones más arriesgadas o plurianuales y fomenta inversiones en capacidades institucionales —como investigación, retención de talento y expansión de programas— que no siempre son cubiertas por recursos públicos o subvenciones tradicionales.

El efecto multiplicador de donaciones planificadas y fondos asesorados

Algunas figuras destacadas, como MacKenzie Scott, han donado sumas colosales (aproximadamente 26.000 millones desde 2020), pero no siempre aparecen en ránkings anuales porque utilizan vehículos como los fondos asesorados por donantes (donor-advised funds, DAFs) que pueden ocultar la fecha exacta o la cuantía de las transferencias hasta que los fondos se desembolsan. La opacidad relativa de ciertos instrumentos plantea debates sobre transparencia y sobre cómo medir con precisión la filantropía real año a año.

En términos de política pública y práctica filantrópica, esto plantea dos preguntas: ¿cómo evaluar el flujo real de recursos hacia las organizaciones cuando parte del dinero permanece en DAFs? y ¿cómo incentivar prácticas de desembolso que atiendan necesidades urgentes sin sacrificar la planificación a largo plazo?

Donaciones silenciosas y filantropía local: protagonistas menos visibles

No todos los nombres que figuran en la lista son mediáticos. Parejas como Robert y Karen Hale (n.º 25) o James y Patricia Anderson (n.º 39) ejemplifican la filantropía menos ruidosa pero profundamente arraigada en comunidades locales. Los Hale donaron casi 111 millones, incluidos 100 millones para el Boston Children’s Hospital, y los Anderson dieron 50 millones a Wayne State University y millones adicionales a programas para ancianos y personas con necesidades especiales.

Melanie y Richard Lundquist (n.º 42) demostraron el impacto de la filantropía regional: con regalos destinados a hospitales locales y escuelas públicas, refuerzan la idea de que gran parte del cambio social se construye desde el vínculo de confianza entre donantes y organizaciones que conocen bien la realidad local.

Lecciones para organizaciones y futuros donantes

  • Construir relaciones: Las organizaciones que cultivan vínculos a largo plazo suelen recibir mayores y más sostenidos apoyos.
  • Mostrar impacto: La transparencia en resultados y la disposición al diálogo con donantes facilitan donaciones más ambiciosas.
  • Combinar pasión y estrategia: Los donantes que alinean sus intereses personales con estrategias institucionales generan sinergias potentes.
  • Atender lo local: La filantropía importante no siempre es nacional o global; las inversiones en hospitales, escuelas y universidades locales tienen efectos transformadores.

¿Qué desafíos queda por delante?

La filantropía de grandes sumas plantea debates legítimos: la influencia privada en agendas públicas, la desigualdad entre organizaciones que atraen grandes donaciones y las que quedan fuera, y la transparencia sobre el origen y destino final de los fondos. Además, la práctica de canalizar donaciones a través de vehículos que retrasan la asignación real al tejido social complica la evaluación del impacto inmediato.

No obstante, la evidencia de 2025 también sugiere oportunidades: cuando la filantropía se orienta a apoyar investigación, infraestructura social y alianzas con gobiernos y sector público, puede acelerar avances en salud, ciencia y educación que benefician a amplios sectores de la población.

Para quien trabaja en una organización sin fines de lucro, el mensaje es claro: invertir en relaciones estratégicas, en medición de resultados y en comunicación honesta sobre el uso de fondos no solo atrae recursos, sino que construye confianza y sostenibilidad a largo plazo.

Si quiere profundizar en los datos y casos citados, el reportaje completo del Chronicle of Philanthropy explora la lista de los 50 mayores donantes y ofrece perfiles detallados. (Fuente: Chronicle of Philanthropy).

Este artículo fue redactado con información de Associated Press