Maui después del fuego: el estudio que revela una crisis de salud mental con raíces sociales y económicas

Una investigación en JAMA Psychiatry muestra que desplazamiento, inseguridad laboral y vivienda explican gran parte del deterioro psíquico entre supervivientes y la población isleña

Los incendios que arrasaron partes de Maui en agosto de 2023 dejaron cicatrices visibles: casas destruidas, negocios reducidos a cenizas y comunidades fracturadas. Pero una dimensión menos visible —aunque igualmente devastadora— emergió con fuerza en un reciente estudio publicado en JAMA Psychiatry: los efectos persistentes sobre la salud mental de la población isleña, incluidos los residentes que no vivían en las zonas quemadas.

Un alcance mayor del daño psicológico

La investigación, liderada por Ruben Juarez y realizada por el Maui Wildfire Exposure Study (MauiWES) en colaboración con la University of Hawaiʻi Economic Research Organization (UHERO), analizó a 2.453 adultos entre enero de 2024 y febrero de 2025. Del total, 1.535 habían estado expuestos directamente a los incendios y 918 eran residentes de otras islas de Hawái sin exposición directa. La muestra tuvo una edad promedio de 50,8 años y un 61% de mujeres.

Los resultados son contundentes: quienes vivieron dentro de las zonas quemadas presentaron un 53% más de riesgo de depresión y un 67% más de riesgo de ansiedad en comparación con los no expuestos. Pero quizás lo más inquietante es que otros residentes de Maui, no necesariamente de las áreas incendiadas, mostraron incrementos significativos en indicadores de salud mental, incluyendo más del doble de riesgo de ideación suicida.

El papel central de la inseguridad socioeconómica

Lejos de atribuirse únicamente al trauma directo del incendio, el estudio descompone las causas y señala que buena parte del deterioro psicológico se explica por factores sociales y económicos: desplazamiento habitacional, pérdida de ingresos y desempleo. Según los autores, para las personas afectadas por los incendios, la inseguridad en vivienda y empleo explicó cerca del 62% de los síntomas depresivos y el 77% de los síntomas ansiosos. Para el resto de los habitantes de Maui, esas mismas variables explicaron casi el 55% de la depresión y el 96% de la ansiedad.

“Demuestra que el desplazamiento y la pérdida de ingresos no fueron efectos secundarios: fueron impulsores centrales del daño psicológico”, afirmó Ruben Juarez, autor principal del estudio (JAMA Psychiatry, 2025). El hallazgo transforma la manera de pensar la recuperación: no basta con reconstruir viviendas si no se asegura estabilidad laboral y acceso a servicios de salud mental.

Metodología y datos clave

El estudio aplicó cuestionarios estandarizados y evaluaciones clínicas a los participantes para medir depresión, ansiedad y conductas suicidas. Entre los números relevantes:

  • 2.453 adultos evaluados entre enero de 2024 y febrero de 2025.
  • 1.535 residentes de Maui expuestos al incendio; 918 no expuestos en otras islas.
  • Incremento del 53% en riesgo de depresión y 67% en riesgo de ansiedad entre quienes vivieron dentro de las zonas quemadas.
  • Más del doble de riesgo de ideación suicida en residentes de Maui no expuestos directamente.

Estos datos se publicaron en JAMA Psychiatry; el estudio completo aporta tablas y análisis de regresión que controlan por edad, género y otras variables sociodemográficas (JAMA Psychiatry).

Testimonios que ilustran estadísticas

Los números adquieren rostro en los testimonios de profesionales y sobrevivientes. Christopher Knightsbridge, que encabezó el equipo de salud mental del MauiWES Study, señaló que muchos supervivientes no han podido procesar el trauma porque permanecen en “modo supervivencia”: “¿Dónde voy a vivir? ¿Por qué la aseguradora me ignora? ¿Por qué el contratista no cumple?” Estas preocupaciones cotidianas consumen recursos emocionales y dificultan el tratamiento terapéutico.

Knightsbridge agregó que la crisis que vive Lahaina parece un fenómeno de mayor intensidad en comparación con otras islas: niveles elevados de suicidabilidad, estrés crónico y un sentimiento constante de estar al borde del colapso.

Implicaciones para la política pública

Si la inseguridad en vivienda y empleo son impulsores primarios del daño mental, la respuesta de políticas debe ser integral. Juarez sintetiza la lección: “La recuperación real requiere invertir en el bienestar social y mental de toda la comunidad, no solo en las zonas quemadas”.

Esto implica:

  • Programas de vivienda temporal y de transición que eviten la precariedad prolongada.
  • Políticas de empleo y reactivación económica local que generen ingresos estables.
  • Acceso ampliado a servicios de salud mental, con énfasis en atención comunitaria y culturalmente competente.
  • Integración de servicios sociales y de salud para abordar las necesidades básicas antes de intervenir en terapias profundas.

La evidencia del estudio respalda la idea de que intervenir sobre condiciones materiales reduce la carga psicológica y facilita la recuperación. Como dijeron los autores: hay una hoja de ruta para mitigar el daño si se reconoce la interdependencia entre vivienda, empleo y salud mental.

Una lección para la adaptación climática

Los incendios de Maui no son un hecho aislado en un mundo que experimenta catástrofes climáticas con mayor frecuencia. El estudio ofrece lecciones aplicables a la adaptación y respuesta ante desastres en otras regiones: los planes de recuperación deben ser multifacéticos y priorizar la equidad.

Históricamente, las respuestas a desastres han sobrevalorado la reconstrucción física: techo nuevo, infraestructura reparada, carreteras abiertas. Sin embargo, como subrayan Juarez y sus colegas, sin estabilidad social y económica, la reparación material tendrá impacto limitado sobre la salud mental comunitaria. Ese enfoque integrado es especialmente relevante para comunidades insulares o aisladas, donde las redes de sostén y las economías locales son frágiles.

Vulnerabilidad y desigualdad

Maui es una comunidad racialmente diversa y geográficamente aislada que venía enfrentando desigualdades en salud pública y acceso a recursos. El estudio recuerda que los desastres amplifican desigualdades preexistentes: los grupos más vulnerables tienden a sufrir impactos más severos y tardan más en recuperarse.

En el caso de Lahaina, la tragedia expuso y profundizó inequidades en vivienda, empleo y servicios de salud. Por eso, cualquier estrategia de reconstrucción que no tenga justicia social en su centro corre el riesgo de perpetuar daño.

Acciones concretas y recomendaciones

Basado en los hallazgos del estudio y en la literatura sobre recuperación post-desastre, las recomendaciones prácticas incluyen:

  1. Implementar subsidios temporales de vivienda que prioricen la permanencia en la comunidad y eviten desplazamientos forzados.
  2. Crear programas de empleo local vinculados a la reconstrucción, con garantías de salarios y condiciones justas.
  3. Ampliar servicios de salud mental mediante clínicas móviles, atención telepsicológica y capacitación de personal local.
  4. Establecer sistemas integrados de coordinación entre agencias de vivienda, salud y servicios sociales.
  5. Financiar estudios longitudinales que monitoreen la salud mental y física a largo plazo para ajustar políticas con evidencia continua.

Reflexión final: más allá de lo visible

Los incendios dejaron paisajes transformados y vidas fracturadas. El estudio de MauiWES y UHERO ofrece una advertencia y una oportunidad: advertencia sobre la magnitud y la persistencia del daño psicológico; oportunidad para repensar la recuperación como un proceso que debe asegurar vivienda, empleo y apoyo psicosocial de forma simultánea. Si la recuperación ignora esos pilares, muchas personas seguirán viviendo la catástrofe día tras día, aun cuando los incendios ya sean solo un recuerdo.

La lección de Maui puede y debe guiar políticas en otros lugares vulnerables a eventos climáticos extremos. Porque reconstruir sin restaurar la seguridad económica y social es construir sobre arena.

Fuentes: estudio Maui Wildfire Exposure Study publicado en JAMA Psychiatry (2025); declaraciones y datos difundidos por la University of Hawaiʻi Economic Research Organization (UHERO) y reportes publicados por Honolulu Civil Beat sobre los hallazgos del estudio.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press