Bajas y tensiones después del alto el fuego: la frágil calma en Gaza y Cisjordania

Cómo la tregua parcial ha reducido la intensidad del conflicto pero no ha detenido las muertes cotidianas ni la erosión de la vida civil

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En las últimas semanas, la aparente calma tras el acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamas ha mostrado su rostro más frágil: aunque la intensidad de las operaciones militares mayores disminuyó, la violencia residual y los episodios letales continúan cobrando vidas en la Franja de Gaza y en la ocupada Cisjordania. Estos hechos recuerdan que las treguas parciales pueden reducir el volumen de combate sin eliminar su naturaleza destructiva, especialmente para la población civil.

El episodio más reciente: víctimas en Nuseirat y la persistencia de ataques

El domingo, un ataque aéreo alcanzó una vivienda en Nuseirat, un campo de refugiados en el centro de la Franja de Gaza. Según autoridades hospitalarias locales, al menos cuatro palestinos murieron, entre ellos un niño y su madre embarazada. Los informes iniciales identificaron a una pareja y su hijo como víctimas de ese impacto; una cuarta persona falleció posteriormente en el hospital Awda, en la misma localidad.

Este tipo de incidentes son parte de una serie de enfrentamientos y ataques aéreos que no desaparecieron con el alto el fuego. Aunque el pacto intentó poner fin a más de dos años de guerra abierta, las bajas siguen acumulándose —con disparos, incursiones puntuales y ataques aéreos que se producen casi a diario en algunos sectores, según las autoridades sanitarias de Gaza.

Escala de la tragedia: cifras que duelen

El conflicto desencadenado el 7 de octubre de 2023, cuando militantes de Hamas atacaron el sur de Israel, dejó una factura humanitaria enorme. Las cifras manejadas por las autoridades sanitarias de Gaza, que forman parte del gobierno dirigido por Hamas, sitúan el número de fallecidos palestinos en más de 72.200 desde el inicio del conflicto. Es importante señalar que esas cifras han sido consultadas y utilizadas por agencias de la ONU y expertos independientes como una referencia para la magnitud de la tragedia en el enclave (fuente: Ministerio de Salud de Gaza, citado por organismos internacionales).

Además, desde la entrada en vigor del alto el fuego se han documentado cientos de víctimas por fuego israelí, con autoridades gazatíes señalando que más de 650 personas han muerto en episodios bélicos posteriores a la tregua. La Secretaría de Salud de Gaza ha advertido repetidamente que cerca de la mitad de las víctimas son mujeres y niños, un dato que subraya la dimensión civil del sufrimiento.

La narrativa de los bandos: seguridad vs. víctimas civiles

Desde la perspectiva israelí, muchas de las operaciones posteriores al alto el fuego han sido respuestas a violaciones del acuerdo, intentos de neutralizar a combatientes buscados o reacciones ante incidentes en la frontera y zonas militares. El Estado hebreo sostiene que actúa para defender a su población y desactivar amenazas emergentes.

En contrapartida, las autoridades sanitarias y organizaciones internacionales denuncian que la letalidad de algunos ataques y las restricciones de movimiento agravan la crisis humanitaria. Para la población civil de Gaza, la distinción entre objetivos militares y espacios civiles es tenue: los barrios densamente poblados, los campos de refugiados y la infraestructura vital han sufrido daños continuos desde la escalada de 2023.

La situación en Cisjordania: no solo Gaza sufre

Al mismo tiempo, la violencia se ha extendido o mantenido en Cisjordania, donde incidentes letales han sacudido a familias palestinas. Un caso reciente en la ciudad de Tammun, en el norte de Cisjordania, resultó en la muerte de cuatro personas de una misma familia, incluidos dos menores, tras un tiroteo en el que fuerzas israelíes dispararon contra un vehículo. Las versiones oficiales israelíes indicaron que las fuerzas abrieron fuego luego de que un automóvil aceleró hacia efectivos durante una operación para perseguir sospechosos ligados a “actividad terrorista”; las autoridades dijeron que el hecho está siendo investigado.

En Cisjordania, además de las acciones militares, la violencia de colonos y las restricciones de movimiento han aumentado la tensión y el sufrimiento: organizaciones como Yesh Din han documentado numerosos incidentes de violencia por parte de colonos. La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) también ha registrado decenas de muertes y múltiples incidentes que deterioran la vida cotidiana de la población palestina en la Cisjordania ocupada.

¿Por qué persiste la violencia pese al alto el fuego?

  • Fragmentación de mandatos y control: En un teatro de operaciones complejo como Gaza, controlar a todas las facciones y a miembros implicados en ataques menores es prácticamente imposible. Existen grupos y células que no necesariamente respetan acuerdos centralizados.
  • Operaciones puntuales y “respuestas” militares: Las fuerzas israelíes sostienen que muchos ataques son reacciones necesarias a disparos, intentos de infiltración o amenazas contra sus tropas, lo que abre la puerta a intervenciones que, en áreas urbanas, suelen afectar a civiles.
  • Persistencia de agendas políticas y seguridad: Para actores locales y regionales, la violencia residual es también un terreno de negociación política; mantener la presión o demostrar capacidad militar puede servir a objetivos estratégicos.
  • Deterioro de la infraestructura humanitaria: La capacidad de respuesta de servicios médicos, ambulancias y hospitales está mermada por bloqueos, daños y restricciones de movimiento, lo que agrava la mortalidad y las secuelas de los ataques.

Impacto humanitario y respuesta internacional

La combinación de muertes, heridos, desplazamiento y falta de acceso a servicios esenciales ha impuesto una carga enorme sobre un territorio densamente poblado y empobrecido como Gaza. La reconstrucción, cuando es posible, se enfrenta a enormes desafíos: materiales bloqueados, infraestructura dañada y una economía paralizada.

La comunidad internacional ha intentado intervenir a través de mediaciones y ayudas humanitarias. Sin embargo, las iniciativas de paz y los paquetes de ayuda enfrentan obstáculos logísticos y políticos. Como señaló recientemente un experto en relaciones internacionales, “los acuerdos temporales son útiles para bajar la temperatura, pero sin un plan creíble de reconstrucción y seguridad a largo plazo, las treguas se convierten en meramente estaciones de espera para la próxima escalada” (comentario de analista regional en declaraciones públicas).

¿Qué condiciones harían sostenible una tregua real?

  1. Garantías de seguridad verificables: Monitoreo internacional imparcial que supervise violaciones y pueda mediar efectivamente.
  2. Desmilitarización gradual y focalizada: Mecanismos para aislar a las células que recurren a la violencia sin debilitar la capacidad legítima de defensa estatal.
  3. Plan de reconstrucción integral: Fondos y corredores humanitarios que permitan la reconstrucción de viviendas, hospitales y redes básicas sin trabas políticas.
  4. Movilidad y acceso humanitario: Garantías para ambulancias, personal médico y suministro de electricidad y agua.
  5. Compromiso diplomático sostenido: Actores regionales e internacionales deben apoyar una hoja de ruta política que vaya más allá del mero cese de hostilidades.

Reflexión final: la paz como trabajo cotidiano

Las cifras y los episodios recientes muestran que la paz no es solo la ausencia de grandes ofensivas, sino también la capacidad de proteger a las personas en su vida diaria: ir al mercado, enviar a los niños a la escuela, buscar atención médica. Mientras esos elementos no estén garantizados, tratar las treguas como meros pactos temporales será insuficiente para poner fin al ciclo de violencia y sufrimiento.

En última instancia, cualquier solución perdurable requerirá no solo voluntad política y compromisos de seguridad, sino también una inversión sostenida en reconstrucción humana y social que permita a las comunidades recuperar una vida con dignidad. De lo contrario, la frágil calma que hoy se observa seguirá siendo solo la antesala de nuevas tragedias.

Fuentes consultadas: reportes de hospitales en Gaza y Cisjordania, comunicados oficiales de las fuerzas israelíes, datos de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA) y análisis de organismos de derechos humanos. Para cifras sobre el saldo de víctimas desde 7 de octubre de 2023, ver registros publicados por las autoridades sanitarias de Gaza y resúmenes de agencias internacionales.

Este artículo fue redactado con información de Associated Press