Refugios cotidianos: la vida subterránea de Israel ante la amenaza de misiles
Cuando suenan las sirenas, ciudades como Tel Aviv se transforman: estacionamientos, estaciones y sótanos se convierten en comunidades provisionales que buscan normalidad en la urgencia
En semanas recientes, las imágenes de familias, estudiantes, trabajadores y migrantes acudiendo a refugios en Israel se han vuelto familiares y, al mismo tiempo, sobrecogedoras. Desde estacionamientos de centros comerciales hasta andenes de metro y sótanos de hospitales, la sociedad israelí despliega una mezcla de disciplina social, ingenio y adaptación cultural para convertir espacios cotidianos en lugares de protección temporal ante las advertencias de cohetes y misiles provenientes de Irán u otras fuentes de tensión.
Refugios improvisados: más que protección física
Cuando suenan las sirenas que alertan de un lanzamiento, miles de personas abandonan lo que estaban haciendo y se introducen en corredores subterráneos convertidos, por momentos, en pequeñas ciudades. Allí se reparten colchonetas, mantas y comida; se improvisan comedores y zonas de entretenimiento para niños; se monta atención médica de emergencia; e incluso continúan tradiciones sociales como sesiones de fotos de boda o celebraciones de Purim que, interrumpidas por la alarma, se reanudan bajo la luz fría de los fluorescentes.
Estos refugios no son únicamente un recurso físico: son espacios donde la rutina y la resiliencia social se mezclan. Una clase de yoga que tradicionalmente se impartía en estudio, ahora se celebra entre columnas de hormigón; voluntarios organizan actividades para contener la ansiedad infantil; vecinos comparten comida; y la religión encuentra un lugar en un rincón convertido en sala de oraciones. Son escenas que muestran que, frente al peligro, la vida social busca continuidad.
¿Por qué tantos espacios subterráneos preparados?
La historia y la geografía han moldeado la cultura de protección civil en Israel. A lo largo de décadas de conflictos intermitentes, se desarrollaron normas, infraestructuras y mecanismos de alerta: refugios públicos, cuartos reforzados en muchas viviendas conocidas como mamad (habitaciones protegidas) y protocolos de emergencia en centros de salud y transporte. El resultado es un tejido civil acostumbrado a responder con rapidez ante una alarma: la reacción colectiva de dirigirse a un refugio —aunque sea por 15, 30 o 45 minutos— está interiorizada por amplios sectores de la población.
Pero esa cobertura no es homogénea. Zonas con menor inversión pública, barrios periféricos o viviendas de población migrante y segmentos vulnerables pueden carecer de acceso adecuado a refugios. En lugares como el entorno de la estación central de buses de Tel Aviv, se han documentado familias que optan por instalarse de forma permanente en tiendas bajo el nivel del suelo por la falta de alternativas seguras en sus viviendas.
Implicaciones sociales y humanitarias
El desplazamiento temporal hacia refugios subterráneos plantea una serie de desafíos: salud mental, acceso a servicios sanitarios, condiciones de higiene, escolaridad interrumpida y tensiones entre quienes tienen recursos para “esperar en casa” y quienes no. En hospitales, por ejemplo, las direcciones han activado protocolos que trasladan pacientes a niveles de estacionamiento adaptados como salas de emergencia. Estas adaptaciones demuestran capacidad logística, pero también evidencian la fragilidad de los sistemas cuando la protección debe trasladarse al margen de las instalaciones previstas.
El fenómeno expone además la dimensión socioeconómica de la seguridad: migrantes y trabajadores informales que viven en barrios con menos infraestructuras son a menudo quienes más sufren la precariedad de los refugios. En algunos casos, quienes montan tiendas subterráneas retornan a sus viviendas solo por unas horas para cocinar y volver con alimentos para compartir, generando redes informales de ayuda que complementan la respuesta institucional.
Rituales y psique colectiva: Purim bajo tierra
La confluencia entre emergencia y celebración resulta especialmente llamativa durante festividades como Purim, donde los disfraces y el bullicio se combinan con la amenaza constante de alerta. Ver a personas disfrazadas –desde un Shrek hasta una enfermera de película de terror con sangre simulada– reunidas en una estación subterránea subraya la voluntad de mantener la identidad cultural aun en circunstancias adversas.
Purim, festividad judía que celebra la supervivencia narrada en el Libro de Ester, tiene como rasgo la inversión de roles y la alegría comunitaria. La enciclopedia Britannica define Purim como una celebración de salvación y festividad colectiva; esa impronta explica en parte por qué comunidades enteras intentan continuar la celebración incluso cuando la ciudad suena las alarmas. Fuente: Britannica - Purim.
Adaptación institucional y capacidades médicas
Los hospitales israelíes han mostrado rapidez operativa al desplegar adaptaciones temporales en estacionamientos y niveles inferiores para crear salas de emergencia y unidades de atención. Estas prácticas no son improvisación pura: combinan planes previos de contención con la flexibilidad requerida por el tamaño y la naturaleza de la demanda en cada alerta.
El hecho de que una unidad de trauma o emergencia pueda funcionar en un nivel de aparcamiento implica una notable coordinación logística: abastecimiento de oxígeno, electricidad de respaldo, camas, transporte de pacientes y personal médico dispuesto a operar en condiciones atípicas. Todo ello contribuye a reducir mortalidad y a mantener servicios esenciales durante periodos críticos.
Historias humanas: cotidianidad en la sombra
En el relato de quienes frecuentan estos refugios emergen escenas cotidianas que traducen tanto la normalización del riesgo como la creatividad social: un niño que mira televisión en un rincón, un perro dormido sobre las piernas de su dueño, un futuro matrimonio que no abandona el reportaje fotográfico y lo continúa en la oscuridad, o un voluntario que sopla burbujas para entretener a los pequeños en una sala improvisada de hospital. Son microepisodios que hablan de resiliencia, pero también de la fatiga acumulada por la repetición de las alarmas.
Desafíos de política pública
La presencia constante de refugios subterráneos plantea preguntas sobre equidad en la protección civil y prioridades de inversión pública. ¿Cómo garantizar que todos los ciudadanos tengan un acceso real y seguro a espacios protegidos? ¿Qué mecanismos deben implementarse para mejorar las condiciones de quienes ya viven de forma permanente en refugios improvisados, como migrantes o personas sin vivienda adecuada? ¿Cómo preservar la salud mental de niños y adultos sometidos a repetidas interrupciones de la normalidad?
Respuestas parciales ya existen: campañas de sensibilización para la población, inversiones puntuales en refugios comunitarios, programas de apoyo psicológico en centros escolares y protocolos hospitalarios refinados. Pero los retos de largo plazo requieren voluntad política, recursos y planificación urbana que integren la protección civil en el diseño de la ciudad.
Miradas comparativas
Israel no es el único país que ha adaptado espacios urbanos para la protección ante ataques. En regiones en conflicto o con riesgo de desastres naturales, el empleo de infraestructuras subterráneas como refugios temporales es una práctica extendida. Sin embargo, el caso israelí combina una cultura de alerta temprana, un marco legal sobre habitaciones seguras en viviendas y una experiencia histórica de décadas que han institucionalizado ciertos hábitos cívicos de respuesta rápida.
Reflexión final: vivir con la alarma
Las escenas subterráneas de Tel Aviv, Ramat Gan y otros centros urbanos israelíes funcionan como una radiografía de cómo una sociedad decide protegerse preservando, en la medida de lo posible, fragmentos de vida cotidiana. No se trata sólo de disminuir daños físicos: se trata de sostener vínculos sociales, mantener rutinas y ofrecer un sentido de continuidad frente a lo incierto.
Mientras las sirenas aparezcan en las rutinas, la ciudad seguirá reinventando sus sótanos y estaciones como lugares donde lo urgente y lo cotidiano se encuentran. La pregunta abierta es si, a largo plazo, esas soluciones temporales deberán dar paso a transformaciones más profundas en la planificación urbana, la política social y la diplomacia que reduzcan la necesidad misma de vivir bajo la sombra de alarmas recurrentes.
- Dato cultural: Purim es una festividad judía centrada en la conmemoración de la salvación de la comunidad en Persia antigua; su celebración incluye disfraces, banquetes y actos de caridad. Fuente: Britannica - Purim.
- Observación sanitaria: Los hospitales han activado protocolos que permiten atender emergencias en niveles subterráneos, lo que requiere logística específica para garantizar suministro eléctrico y equipos médicos.
