Dinamarca en encrucijada: el rei de centroderecha que cambió las reglas del juego y el futuro incierto de Mette Frederiksen

Entre la tradición de coaliciones y el surgimiento de un partido centrista, el papel de Lars Løkke Rasmussen puede definir el rumbo político del país y su posición internacional

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Dinamarca despertó tras unas elecciones parlamentarias que no otorgaron una mayoría clara a ningún bloque y dejaron en manos de un actor inesperado —el centrista Lars Løkke Rasmussen y su partido Moderados— la llave para formar el próximo gobierno. Con casi el 84% de participación entre 4,3 millones de electores inscritos en un país de 6 millones, el resultado confirma la persistente fortaleza del sistema proporcional danés: la política aquí rara vez es monopolio de una sola formación, sino el arte de negociar mayorías.

El escenario: cifras y realidades

El Folketing, parlamento unicameral danés, consta de 179 escaños: 175 para Dinamarca continental y dos cada uno para Groenlandia y las Islas Feroe. Para formar gobierno se requieren al menos 90 escaños. En estas elecciones, el partido Socialdemócrata de la primera ministra Mette Frederiksen mantuvo su condición de fuerza más votada, pero perdió terreno respecto a 2022. Ningún bloque —ni la tradicional alianza del “bloque rojo” (izquierda) ni la del “bloque azul” (derecha)— obtuvo la mayoría absoluta.

Ese resultado coloca a los Moderados, con 14 parlamentarios, en posición de árbitro. Su papel no es solo numérico: les permite condicionar políticas, exigir concesiones y, en la práctica, imponer una agenda centrista que podría redefinir compromisos adquiridos en campaña por otros partidos.

La figura del ‘kingmaker’: Lars Løkke Rasmussen

Lars Løkke Rasmussen, antiguo primer ministro y hoy ministro de Asuntos Exteriores, emergió como la figura decisiva. Su partido, los Moderados, pasó de estar en dificultades en las encuestas a convertirse en la pieza clave de la formación del gobierno tras un episodio diplomático internacional que le dio visibilidad: la crisis que rodeó las intenciones de Estados Unidos respecto a Groenlandia y las gestiones para calmar tensiones en Washington.

El propio Rune Stubager, co-director del Danish National Election Study, advirtió que "no es posible formar un gobierno si todos los tripwires (promesas de campaña inviolables) permanecen intactos"; en su opinión, alguien tendrá que dar marcha atrás en compromisos para construir una coalición viable. La cita a Stubager, experto reconocido en estudios electorales daneses, subraya que la negociación será la verdadera campaña post-electoral.

Mette Frederiksen: ¿tercer mandato en el horizonte?

Mette Frederiksen, de 48 años, mostró disposición a seguir al frente del Ejecutivo. Su gestión se ha caracterizado por un enfoque que combina apoyo firme a Ucrania ante la invasión rusa y políticas estrictas en materia migratoria, una combinación que responde a sensibilidades danesas continuadas durante años.

La coalición saliente que ella lideró fue atípica: por primera vez en décadas, su gobierno combinó socios de la izquierda y la derecha en lo que se conoció como una fórmula que rompía la clásica polaridad. Eso le permitió implementar políticas pragmáticas, pero también le expuso a críticas de incoherencia ideológica que han pesado en la campaña.

Frederiksen convocó elecciones anticipadas en febrero, confiando en que su gestión de la crisis diplomática con Estados Unidos por Groenlandia le daría impulso; si bien sus apoyos crecieron en determinados momentos, al final la contienda dejó un parlamento fragmentado que obliga a nuevas concesiones.

Groenlandia y la política exterior: un efecto inesperado

La disputa internacional que llegó a poner en los titulares la posibilidad de que Washington desease una presencia mayor en Groenlandia —una narrativa que incluyó advertencias sobre aranceles y gestos diplomáticos de alto perfil— tuvo efectos domésticos. Según analistas, el episodio sirvió como plataforma para que Rasmussen mostrara cualidades de estadista; su viaje a Washington y su trabajo diplomático fueron percibidos positivamente por parte del electorado.

El fenómeno pone de relieve cómo asuntos de política exterior pueden transformar dinámicas internas, sobre todo en países pequeños y geopolíticamente estratégicos como Dinamarca, cuyo archipiélago ártico adquiere relevancia en un mundo de creciente competencia por el Ártico.

La dinámica de las coaliciones: tradiciones y nuevas reglas

Históricamente, el sistema de representación proporcional en Dinamarca favorece gobiernos de coalición y acuerdos multipartidarios. Las rondas de negociación tras las elecciones pueden prolongarse semanas o meses, e implican intercambio de ministerios, ajustes programáticos y pactos de gobernabilidad. La novedad ahora es la posibilidad real de una coalición centrista que excluya a las fuerzas más polarizadas de ambos extremos.

Ese tipo de coalición centrista exige pactos difíciles: recortes o redefiniciones de promesas en áreas como impuestos, gasto social, migración y defensa. Además, implica una crisis de liderazgo en los partidos que no quieran ceder terreno. Como dijo Stubager, la necesidad de sacrificar promesas no es solo una hipótesis teórica: es la condición práctica para la estabilidad gubernamental.

Qué está en juego: políticas internas y posicionamiento internacional

  • Política social y economía: un acuerdo centrista puede inclinar la balanza hacia medidas de sostenibilidad fiscal y reformas laborales, buscando el equilibrio entre protección social y competitividad.
  • Migración: la continuidad de políticas restrictivas parece probable, dado que tanto el electorado como los partidos tradicionales sostienen un consenso migratorio más conservador que en otros países europeos.
  • Defensa y relaciones internacionales: Dinamarca es miembro activo de la Unión Europea (aunque no en la eurozona) y de la OTAN. Su apoyo a Ucrania ha sido constante, y cualquier coalición tendrá que mantener una postura coherente frente a la agresión rusa, además de gestionar la relación transatlántica, especialmente después de episodios como el de Groenlandia.

El calendario inmediato: renuncia y consultas reales

Tras la derrota de la mayoría, se espera que el gobierno saliente presente su renuncia formal. Los líderes de los partidos mantendrán consultas con el monarca —una tradición constitucional danesa— y entablarán negociaciones multilaterales. Aunque Frederiksen puede intentar mantenerse en el cargo, su éxito dependerá de la habilidad para tejer acuerdos con los Moderados de Rasmussen o de buscar apoyos en el bloque rojo con concesiones relevantes.

En la práctica política danesa, estos procesos pueden incluir la mediación del rey, la designación de un formador de gobierno (en danés, "ministerafløser" o similar) y una sucesión de rondas hasta que una coalición viable alcance la cota de 90 escaños.

Reflexiones finales: lecciones para la política europea

Las elecciones danesas ilustran varias tendencias relevantes para Europa: la volatilidad del electorado, el impacto de temas internacionales en la política doméstica y el ascenso de fuerzas centristas que buscan margen de maniobra entre bloques tradicionales. Además, ponen en evidencia la capacidad de actores medianos para influir en la agenda internacional a través de una diplomacia activa y visible.

La elección danesa no es una anomalía sino parte de un patrón más amplio: sociedades que exigen pragmatismo y capacidad negociadora a sus élites, y un electorado que premia la resolución de crisis por encima de rituales partidistas. En este contexto, Dinamarca afronta semanas clave donde la negociación será tan decisiva como el voto mismo.

Para quienes observan desde fuera, la pregunta no es solo quién gobernará, sino qué tipo de pactos tolerará la ciudadanía danesa: ¿una coalición que priorice estabilidad y políticas centristas, o un regreso a mayor polarización? La respuesta influirá en su política interna y en su papel como aliado en Europa y la OTAN.

Fuentes consultadas: datos oficiales del Folketing sobre composición parlamentaria; declaraciones públicas de Frederiksen y Lars Løkke Rasmussen en rueda de prensa post-electoral; análisis de Rune Stubager, co-director del Danish National Election Study (citado en informes especializados sobre las elecciones danesas).

Este artículo fue redactado con información de Associated Press